Las poblaciones muy envejecidas plantean riesgos para las economías, las sociedades y los lugares de trabajo.
El Informe de Riesgos Globales destaca estos problemas cada vez más acuciantes.
Pedimos a expertos de la organización que explicaran los riesgos y las oportunidades de esta divergencia demográfica.
La Organización Mundial de la Salud define las sociedades «superenvejecidas» como países donde más del 20 % de la población tiene más de 65 años. Desde las crisis de los sistemas de pensiones hasta la escasez de mano de obra, las sociedades superenvejecidas plantean un riesgo para la economía mundial y el mercado laboral durante la próxima década y más allá, incluso para los países que aún se benefician de su dividendo demográfico.
El Informe de Riesgos Globales 2025, destaca estas preocupaciones. Con esto en mente, planteamos a nuestros expertos de la organización la siguiente pregunta: se espera que la divergencia demográfica mundial entre las poblaciones muy envejecidas y las jóvenes se amplíe durante la próxima década: ¿cuáles son los riesgos y las oportunidades?
Sam Grayling, responsable de análisis, Trabajo, Salarios y Creación de Empleo, Centro para la Nueva Economía y la Sociedad
Si las nuevas oportunidades no llegan a una fuerza laboral en expansión, el mundo podría enfrentarse a un desempleo a gran escala y a graves efectos en cadena.
Según datos de la ONU, la divergencia demográfica significa que, dentro de una generación, habrá un 50 % más de trabajadores en los países de ingresos bajos que en los países de ingresos altos. Si la integración económica puede llegar a las zonas donde crece la población activa, el mundo podría experimentar una convergencia de ingresos mundial sin precedentes, que llevaría prosperidad a miles de millones de personas. Sin embargo, si las nuevas oportunidades no llegan a una fuerza laboral en expansión, el mundo podría enfrentarse a un desempleo a gran escala y a graves efectos en cadena.
Tanto si el mundo avanza hacia un futuro de prosperidad generalizada como hacia uno de desempleo a gran escala, se verá afectado por otras tendencias mundiales, como la integración geoeconómica, una transición ecológica equitativa y los cambios tecnológicos.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para incluir a las personas mayores en la fuerza laboral?
El Informe sobre el futuro del empleo 2023 muestra que las carencias de competencias son el mayor obstáculo para la transformación empresarial, mientras que el crecimiento de la población en edad de trabajar impulsa la demanda de profesionales de la educación. Preparar a la fuerza laboral mundial para los empleos del mañana será esencial para las empresas que buscan nuevo talento para aprovechar las nuevas oportunidades tecnológicas y también ayudará a avanzar hacia una mayor prosperidad mundial.
La Iniciativa sobre el Empleo y la Revolución de Recualificación reúnen comunidades, conocimientos e iniciativas para mejorar las competencias de los trabajadores y facilitar su transición hacia mejores oportunidades. En concreto, el Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías de Vanguardia y Empleo establecerá un grupo multidisciplinario encargado de determinar cómo garantizar que las tecnologías generen mejores oportunidades laborales y que la fuerza laboral mundial esté preparada para aprovecharlas.
Haleh Nazeri, responsable, Economía de la Longevidad, Centro de Sistemas Financieros y Monetarios
La «transición demográfica»... podría ofrecer una oportunidad única para mejorar los sistemas sociales, la infraestructura y la equidad financiera.
Actualmente, tres grandes transiciones están transformando la sociedad. Dos de ellas son conocidas y se debaten con frecuencia: la transición ecológica y la transición digital. Sin embargo, la tercera, la transición demográfica, apenas empieza a ocupar los titulares y podría ofrecer una oportunidad única para mejorar los sistemas sociales, la infraestructura y la equidad financiera.
La transición demográfica transformará las economías, las sociedades y los lugares de trabajo, ya que las personas viven más que las generaciones anteriores, mientras las tasas mundiales de fecundidad siguen disminuyendo. Esta divergencia demográfica mundial ya está ocurriendo; sin embargo, nuestra respuesta a estos cambios puede ser transformadora para todas las personas involucradas si empezamos ahora a introducir los cambios y mejoras tan necesarios.
Muchos sistemas de jubilación y pensiones no han cambiado de forma significativa desde que se crearon hace casi 100 años. Existe la oportunidad de replantear estos sistemas para que sean más resilientes y sostenibles a largo plazo y garantizar apoyo a las personas que a menudo siguen siendo desatendidas, incluidos los trabajadores de plataformas y quienes prestan cuidados de manera informal.
También existe la oportunidad de promover la equidad intergeneracional y reducir las disparidades entre las personas mayores y las jóvenes. En adelante, cinco generaciones trabajarán codo con codo y tendrán la oportunidad de aprender y crecer unas de otras.
Gestionar esta transición conlleva riesgos. Si no se aborda de forma proactiva, la transición demográfica podría generar presiones sobre la sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones y jubilación, aumentar la brecha entre los trabajadores manuales y los de oficina, así como incrementar la desigualdad de ingresos.
Sin embargo, las oportunidades son viables y prometedoras: prestar más atención a la resiliencia financiera a lo largo de vidas más prolongadas; mejorar los sistemas de jubilación y pensiones para que sean inclusivos y resilientes; y fortalecer los vínculos sociales que reúnen a todas las generaciones.
Kim Piaget, responsable de análisis, Diversidad, Equidad e Inclusión, Centro para la Nueva Economía y la Sociedad
Se necesita una perspectiva de planificación económica a largo plazo para facilitar la transición de la población mundial hacia etapas más prolongadas de la vida, tanto económicas como sociales, y una mentalidad solidaria es clave para lograrlo.
Un dicho popular afirma que no se puede servir de una taza vacía. A medida que cambia el equilibrio demográfico, el mayor riesgo que afrontamos es no invertir en nosotros mismos ni en los sistemas que nos cuidan.
Las economías llevan mucho tiempo funcionando gracias a subsidios de tiempo y mano de obra que recaen sobre trabajadores del cuidado mal pagados y cuidadores no remunerados, quienes sostienen a la población activa a costa propia. Las inversiones iniciales en cuidados podrían generar un aumento del PIB mundial de al menos 11 billones de dólares, pero, en cambio, nos enfrentamos a una factura con intereses elevados que acumula costes por las ineficiencias desatendidas en los cuidados y la creciente dependencia de estos.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial la equidad en el lugar de trabajo?
El Informe sobre el futuro del empleo de 2023 reveló que el 75 % de las empresas encuestadas prevé adoptar tecnologías de IA, macrodatos y computación en la nube durante los próximos cinco años.
El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad ofrece una plataforma para que los líderes compartan conocimientos sobre la adopción y eficacia de las nuevas tecnologías, así como sobre la preparación de la fuerza laboral para utilizarlas. Nuestro trabajo incluye generar conocimientos y diálogo sobre crecimiento, empleo, competencias, equidad y riesgos.
Conozca más sobre nuestro impacto:
Paridad de género: Desde 2006, cada año hemos medido el estado y la evolución de la paridad de género en 101 economías, ayudando a quienes toman decisiones a identificar las políticas más eficaces para cerrar las brechas de género. En Chile, contribuimos a establecer aceleradores de paridad de género y beneficiamos a 728 000 mujeres, al reducir en un 37 % la brecha de género en las empresas participantes.
Revolución de Recualificación: Junto con nuestros socios, ayudamos a la fuerza laboral mundial a preparar sus carreras para el futuro y colaboramos con más de 350 organizaciones para ofrecer a 1 000 millones de personas una mejor educación, competencias y oportunidades económicas de aquí a 2030.
Inclusión de las personas con discapacidad: Junto con Valuable500, colaboramos con la mayor red mundial de directores ejecutivos comprometidos con cerrar la brecha en la inclusión de las personas con discapacidad. Sus miembros avanzan al adoptar más buenas prácticas de accesibilidad digital e incluir la discapacidad en sus estrategias de diversidad, equidad e inclusión.
Justicia racial: Colaboramos con una coalición mundial de 55 organizaciones de 13 sectores, comprometidas con la creación de lugares de trabajo equitativos y justos para profesionales de grupos raciales y étnicos infrarrepresentados.
¿Quiere saber más sobre el impacto de nuestro centro o participar? Póngase en contacto con nosotros.
A medida que cambia el perfil demográfico, también deberían cambiar las estrategias necesarias para hacer frente a los desafíos relacionados. Los líderes con visión de futuro se beneficiarán de apostar por las personas: por su educación a lo largo de toda la vida, por una atención sanitaria plenamente accesible y asequible, por vías formales para incorporarse y reincorporarse a la fuerza laboral, por una remuneración adecuada para el trabajo de cuidados y quienes cuidan, y por estructuras comunitarias que fortalezcan la resiliencia social, la confianza y la cohesión.
El gobierno y las empresas tienen oportunidades inmediatas: permisos para cerrar las brechas cada vez mayores en la prestación de cuidados, aumentos salariales para los trabajadores del cuidado y medidas para impulsar la participación de los hombres en los cuidados, así como situar los cuidados en el centro de las políticas comerciales y migratorias. Sin embargo, se necesita una perspectiva de planificación económica a largo plazo para facilitar la transición de la población mundial hacia etapas más prolongadas de la vida, tanto económicas como sociales, y una mentalidad solidaria es clave para lograrlo.
Jahanara Rahemtulla, responsable, Salud y Atención Sanitaria
Una mayor inversión en nutrición, atención primaria o diagnóstico temprano puede prolongar los años de vida con buena salud, mejorar la calidad de vida y aliviar la presión sobre los sistemas de salud.
La coexistencia de poblaciones muy envejecidas y jóvenes exige dinamismo y agilidad en todo el ecosistema de atención sanitaria. Aunque la esperanza de vida humana haya aumentado, los años de vida con buena salud todavía se quedan atrás. Aunque vivimos más tiempo, no necesariamente vivimos con mejor salud durante más tiempo.
La «brecha entre esperanza de vida y años de vida con buena salud» ha provocado un aumento de las enfermedades crónicas y de afecciones relacionadas con la edad, como la demencia o las enfermedades cardiovasculares, que presionan los sistemas de atención sanitaria, los recursos y la mano de obra, así como el gasto en salud pública. En cambio, las poblaciones jóvenes afrontan, en promedio, otros desafíos sanitarios, entre ellos la salud reproductiva, la malnutrición infantil y la salud mental. Estas necesidades sanitarias distintas, junto con el aumento de las enfermedades crónicas, exigen modelos de atención innovadores y adaptables.
Los cambios demográficos mundiales ofrecen una oportunidad convincente para ampliar los modelos de atención sanitaria preventiva. Una mayor inversión en nutrición, atención primaria o diagnóstico temprano puede prolongar los años de vida con buena salud, mejorar la calidad de vida y aliviar la presión sobre los sistemas de salud. Los avances en tecnología y atención sanitaria, como el auge de la telemedicina, el análisis predictivo y la monitorización remota de pacientes, permiten ampliar la atención preventiva más que antes.
Aunque no es un concepto nuevo, la atención preventiva lleva mucho tiempo relegada. Sin embargo, ante el envejecimiento de la sociedad y el hecho de que 1 de cada 3 adultos tenga varias enfermedades crónicas, adoptar la salud preventiva ya no es opcional, sino esencial.
Los empleadores están en una posición privilegiada para respaldar la atención preventiva y de enfermedades crónicas en toda su fuerza laboral. Cuidar la salud de los trabajadores es un imperativo estratégico y económico —con repercusiones en la productividad— y también influye en los resultados de salud pública. A medida que aumenta la edad de jubilación y se prolonga la vida profesional, las organizaciones deben prepararse para atender las necesidades de fuerzas laborales de distintas edades.
Dado que más del 50 % de las horas de vigilia se pasan en el trabajo, el lugar de trabajo puede tener un impacto desproporcionado en la salud física y mental, el estrés y el agotamiento. Las investigaciones de la Iniciativa de Fuerzas Laborales Saludables destacan las diferencias generacionales en los factores que influyen en la salud integral, el agotamiento y el bienestar general. La generación Z declara más agotamiento y una salud integral peor que la generación del baby boom. Esto señala la necesidad de carteras de intervenciones flexibles y variadas que atiendan la salud de los empleados de distintas generaciones y también contemplen un diseño eficaz del trabajo , un factor determinante del bienestar.



