La Comunidad de Directores de Riesgos busca garantizar que las organizaciones puedan anticiparse a las crisis globales y sus efectos indirectos, gestionarlas y recuperarse de ellas con mayor rapidez.
Tras reunirse en la Reunión Anual de los Consejos sobre el Futuro Global y Ciberseguridad, los miembros de la comunidad compartieron algunas reflexiones sobre el panorama de riesgos globales.
Está previsto que el último Informe de Riesgos Globales se publique a principios de 2026, antes de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos.
El Informe de Riesgos Globales 2025 reveló un panorama global cada vez más fragmentado, en el que la intensificación de los desafíos geopolíticos, ambientales, económicos, sociales y tecnológicos amenaza la estabilidad y el progreso. En un mundo más dinámico, es cada vez más importante que las organizaciones comprendan y gestionen los riesgos emergentes, y se preparen para ellos.
Convocamos a la Comunidad de Directores de Riesgos en la Reunión Anual de los Consejos sobre el Futuro Global y Ciberseguridad 2025 del Foro Económico Mundial, celebrada del 14 al 16 de octubre, para examinar la evolución del panorama de riesgos globales. La comunidad busca garantizar que las organizaciones estén mejor preparadas para anticiparse a las crisis globales y sus efectos indirectos, gestionarlas y recuperarse de ellas con mayor rapidez. Desde las crisis geoeconómicas hasta la aceleración tecnológica, este encuentro ofreció una plataforma fundamental para que los directores de riesgos navegaran la incertidumbre y descifraran las tendencias emergentes con el fin de fundamentar la toma de decisiones en todos los niveles.
¿Cuáles fueron las principales conclusiones de los directores de riesgos y qué les hace mirar con optimismo el camino por delante a medida que nos acercamos a 2026?
Aceptar la incertidumbre para abrir oportunidades
Una mentalidad colaborativa y orientada al futuro es vital ante un panorama de riesgos globales que sigue evolucionando en complejidad, volatilidad y velocidad. La incertidumbre se ha convertido en parte de la vida empresarial cotidiana, y gestionar los riesgos ahora implica aprender a adaptarse a esa realidad. Es fundamental adoptar un enfoque proactivo: ayuda a las organizaciones a mantener la agilidad, detectar oportunidades con antelación y responder al cambio con confianza, en lugar de vacilar.
En la reunión, los directores de riesgos subrayaron la necesidad de «una nueva arquitectura de gobernanza» para abordar la incertidumbre. La gestión eficaz de los riesgos depende de una mentalidad que integre el pensamiento crítico, tanto al reflexionar sobre experiencias pasadas como al anticipar los desafíos futuros. Esta doble perspectiva permite a las organizaciones aprender de los éxitos anteriores y de los puntos ciegos, a la vez que mantienen la agilidad y una visión de futuro al prepararse para los riesgos y las oportunidades emergentes.
Huishu Ji, director de Riesgos y Cumplimiento, Green Climate Fund
«Estamos entrando en una era definida por la volatilidad, en la que los límites entre el riesgo y la oportunidad se redibujan constantemente. Lo que antes era inimaginable se ha vuelto habitual, y muchas suposiciones arraigadas ya no se sostienen.
A medida que se aceleran las disrupciones tecnológicas, geopolíticas, climáticas y económicas, los horizontes de riesgo se acortan y el margen para anticipar y responder a los riesgos emergentes sigue reduciéndose. Ahora más que nunca, el pensamiento ágil, colaborativo e interdisciplinario es esencial para gestionar los riesgos, fortalecer la resiliencia y abrir oportunidades.»
La adaptación y la innovación son vitales para un futuro sólido y resiliente
Aunque los desafíos que tenemos por delante son importantes, los directores de riesgos se muestran cautelosamente optimistas respecto a la posibilidad de lograr resiliencia organizacional. Los períodos de incertidumbre obligan a las organizaciones a reevaluar las rutinas y normas establecidas, lo que fomenta un enfoque más innovador de la gestión de riesgos. Al aceptar la ambigüedad en lugar de resistirse a ella, los líderes pueden identificar nuevas vías para fortalecer la resiliencia, la colaboración y la creación de valor a largo plazo.
La principal conclusión de la reunión fue que las organizaciones deben adaptarse e innovar ante la nueva normalidad de la incertidumbre. El mundo de los riesgos cambia más rápido que nunca, y la gestión de riesgos debe seguirle el ritmo. Lo que funcionaba hace unos años quizá ya no sea suficiente. Las organizaciones deben mantener la agilidad, adoptar nuevas herramientas e ideas y replantearse cómo identifican y responden a las amenazas emergentes.
Alex Markovski, director de Riesgos, Rio Tinto
«Hubo un compromiso compartido de adaptarse, innovar y construir colectivamente un futuro más sólido, incluso mientras el mundo sigue cambiando a una velocidad sin precedentes.
De cara al futuro, el entorno de riesgos será más dinámico. Las crisis geoeconómicas y la intensificación de la competencia geopolítica están transformando los flujos comerciales y de inversión, y creando un mundo multipolar en el que prevalece una menor cooperación entre países. Esta transformación estructural implica que la incertidumbre es ahora la norma, y que tanto las estrategias empresariales como el establecimiento de relaciones bilaterales de confianza en todos los niveles son cada vez más esenciales para reducir eficazmente los riesgos.
A pesar de estos desafíos, las conversaciones estuvieron marcadas por el optimismo y la resiliencia. Resultó alentador el potencial de la IA, las alianzas bilaterales entre empresas y gobiernos y la gestión ambiental responsable para generar valor y encaminar al mundo hacia una trayectoria positiva. Se identificó como fundamental para la resiliencia organizacional contar con sólidas capacidades ágiles de gestión de riesgos y con líderes que comprendan a fondo el negocio y cuenten con la confianza de sus equipos.»
Romper los compartimentos estancos y ejercer un liderazgo consciente
El liderazgo sólido se perfiló como un factor central para promover una cultura activa de gestión de riesgos dentro de las organizaciones. Los líderes desempeñan un papel crucial a la hora de marcar la pauta, no solo definiendo expectativas, sino también dando ejemplo de comportamientos que animen a otros a pensar en el futuro de forma crítica, creativa y deliberada. Cuando el liderazgo promueve activamente el diálogo abierto, la curiosidad y la rendición de cuentas, capacita a los equipos para identificar riesgos con antelación, explorar soluciones innovadoras y afrontar la incertidumbre con confianza, en lugar de vacilar.
Los directores de riesgos destacaron el valor transformador del aprendizaje interdisciplinario para mejorar la inteligencia de riesgos en las organizaciones. Desmantelar los compartimentos estancos funcionales permite adoptar una perspectiva más integral, fomenta la colaboración y promueve la responsabilidad compartida en la gestión de la incertidumbre. Un elemento central de este enfoque es el liderazgo consciente: líderes que integran la conciencia, la empatía y la claridad estratégica en su toma de decisiones.
Yoshihiro Uotani, director de Riesgos del Grupo, vicepresidente ejecutivo sénior y directivo ejecutivo, Sompo
«Me alentó mucho el consenso en torno a la colaboración y el capital humano como base fundamental de la resiliencia.
Esto incluye promover una cooperación sólida e interdisciplinaria entre los directores de riesgos (CRO), los directores de seguridad de la información (CISO), los equipos jurídicos y las unidades de negocio para romper eficazmente los compartimentos estancos de la organización. En este contexto, también creo que se debe demostrar eficazmente el papel del CRO como copiloto del negocio.
Un liderazgo eficaz en una era de incertidumbre exige la humildad de admitir las propias limitaciones y lo que se desconoce, junto con la valentía de actuar con criterio y decisión. Este énfasis en el liderazgo consciente y la inversión deliberada en talento especializado ofrece una vía fundamental para fortalecer la cultura organizacional ante los desafíos que se avecinan.»
Scott Lester, director de Riesgos y Auditoría, BHP Group
«Aunque la incertidumbre es la nueva normalidad, organizaciones como la nuestra —gracias a un diseño sólido, inteligencia estratégica y liderazgo adaptativo— están bien posicionadas para desenvolverse y prosperar en este panorama cambiante.
A pesar de la complejidad, me alentaron las señales evidentes de resiliencia. La idea de colaborar con propósitosurgió como un imperativo estratégico. También resultó alentador el optimismo pragmático en torno a la IA —considerada no una moda, sino un cambio generacional—, especialmente acompañado de un llamamiento a una revolución de las competencias.
Las empresas deben desarrollar capacidad geopolítica, no como una función aislada, sino como una capacidad esencial integrada en la estrategia, la gobernanza y las operaciones. El paso de modelos globales a regionales y el uso de fusiones y adquisiciones como herramienta geopolítica reflejan una reorientación fundamental de la estrategia empresarial.»
Ampliar la previsión: tecnología y criterio humano trabajando en conjunto
Explorar distintos escenarios mediante una planificación estructurada sigue siendo fundamental para identificar riesgos clave, descubrir posibles oportunidades y diseñar estrategias resilientes. Al contemplar una variedad de futuros plausibles, las organizaciones pueden poner a prueba sus suposiciones y reforzar su preparación ante desafíos previstos e imprevistos.
Se reconoció que potenciar las capacidades de previsión mediante la sinergia entre herramientas tecnológicas y criterio humano era esencial. Esta convergencia de conocimiento, innovación y liderazgo intencional es clave para crear organizaciones que no solo sean resilientes, sino que también estén preparadas para el futuro. La analítica avanzada, el modelado de datos y las herramientas predictivas pueden ayudar a los líderes a interpretar tendencias globales complejas y tomar decisiones más fundamentadas sobre la evolución del panorama de riesgos.
Barbara Badoino, directora de Ética Corporativa, Riesgos y Cumplimiento, Novartis
«La tecnología mejora la capacidad de previsión, pero el criterio humano genera confianza. Una cultura madura de gestión de riesgos permite elevar los problemas con antelación, tomar decisiones éticas y mantener un diálogo transparente en todos los niveles de la organización.
La resiliencia no surge por casualidad. Se diseña mediante la previsión, la excelencia en la gobernanza y un aseguramiento integrado que conecta el propósito, la ética y el desempeño. En una era de disrupción constante, esta integración transforma la volatilidad en una plataforma para el éxito sostenible.
He observado señales de resiliencia en organizaciones que sustituyen los compartimentos estancos por una coordinación interfuncional; utilizan paneles de control de riesgos en tiempo real para hacer seguimiento de los riesgos cibernéticos, normativos y operativos; y empoderan a los equipos mediante una gobernanza ágil, vías claras para elevar los problemas y una sólida cultura de rendición de cuentas.»
Más información sobre la Comunidad de Directores de Riesgos y la Iniciativa de Riesgos Globales aquí: https://initiatives.weforum.org/global-risks/home.

