Los titulares de los medios sobre investigaciones científicas pueden no ser realmente representativos.
Y no todos los estudios científicos son igual de válidos.
Desde si un estudio ha sido revisado por pares hasta las relaciones causales, aquí tiene 5 preguntas que debe tener en cuenta.
¿A quién no le gustaría saber si tomar una segunda o tercera taza de café al día mejora la memoria, o si dormir demasiado aumenta el riesgo de sufrir un infarto?
Nos preocupa mantenernos sanos y muchos de nosotros nos interesamos por leer sobre nuevos hallazgos de investigación para entender mejor nuestras decisiones sobre el estilo de vida.
Pero no todas las investigaciones son iguales, y no todos los hallazgos deben interpretarse de la misma manera. Tampoco todos los titulares de los medios reflejan lo que realmente se estudió o se encontró.
Entonces, ¿cómo saberlo? Tenga en cuenta estas cinco preguntas cuando lea noticias sobre nuevos estudios en los medios.
1. ¿La investigación ha sido revisada por pares?
La revisión por pares es un proceso mediante el cual expertos de la disciplina examinan un estudio para evaluar su validez científica.
En este proceso, el investigador redacta los métodos y resultados de su estudio y los envía a una revista. El manuscrito suele enviarse entonces a dos o tres expertos para su revisión por pares.
Si un estudio presenta fallos importantes, se rechaza para su publicación o se exige a los investigadores que los subsanen.
Aunque el proceso de revisión por pares no es perfecto, demuestra que un estudio ha sido sometido a escrutinio.
Los hallazgos publicados que no hayan sido revisados por pares deben leerse con cierta reserva.

2. ¿El estudio se realizó en seres humanos?
Los hallazgos de estudios realizados en animales, como ratones, o en células de laboratorio (también llamados estudios in vitro) representan la etapa más temprana del proceso de descubrimiento científico.
Por intrigantes que resulten, nunca deben hacerse afirmaciones seguras sobre la salud humana basándose únicamente en este tipo de estudios. No hay garantía de que los hallazgos de estudios con animales o células se reproduzcan alguna vez en seres humanos.
3. ¿Es probable que los hallazgos representen una relación causal?
Para que un estudio sea relevante para nuestra salud diaria, los hallazgos deben reflejar una relación causal y no solo una correlación.
Si un estudio mostrara, por ejemplo, que el consumo de café está asociado a una enfermedad cardíaca, queremos saber si esto se debe a que el café realmente causa la enfermedad cardíaca o si ambas cosas simplemente ocurrieron al mismo tiempo.
En varios estudios que encontraron esta asociación, los investigadores descubrieron posteriormente que quienes bebían café tenían más probabilidades de ser fumadores y, por tanto, era más probable que estos resultados reflejaran una verdadera relación causal entre el tabaquismo y la enfermedad cardíaca.
En los estudios observacionales, en los que los investigadores observan diferencias entre grupos de personas, a veces puede resultar difícil desentrañar la relación entre variables.
El nivel más alto de evidencia sobre causalidad procede de los ensayos clínicos aleatorizados doble ciego controlados con placebo (ECA). Este tipo de estudio experimental, en el que las personas se dividen en grupos que reciben aleatoriamente una intervención o un placebo (tratamiento simulado), es la mejor forma de determinar si algo causa una enfermedad. Sin embargo, tampoco es perfecto.
Aunque otros tipos de estudios en humanos desempeñan un papel importante en la comprensión de la salud y la enfermedad, es posible que solo pongan de relieve asociaciones que no indican relaciones causales.
4. ¿Cuál es la magnitud del efecto?
No basta con saber que una exposición (como una tercera taza de café o más de nueve horas de sueño por noche) causa un resultado; también es importante comprender con claridad la intensidad de esta relación. En otras palabras, ¿cuánto aumentará su riesgo de enfermedad si se expone?
Si se informa de que su riesgo de enfermedad aumenta un 50 % (que es un riesgo relativo), esto suena bastante alarmante. Sin embargo, si el riesgo original de enfermedad es bajo, un aumento del 50 % puede no representar un gran incremento real del riesgo. Un aumento del 50 % del riesgo de enfermedad podría significar pasar de un riesgo del 0,1 % a un riesgo del 0,15 %, lo que no suena tan dramático.
5. ¿El hallazgo está corroborado por otros estudios?
Un único estudio por sí solo, incluso si se trata de un ensayo clínico aleatorizado bien realizado, nunca puede considerarse una prueba definitiva de una relación causal entre una exposición y una enfermedad.
Como los seres humanos somos complejos y en cualquier estudio intervienen muchísimas variables, no podemos estar seguros de comprender lo que realmente ocurre hasta que los hallazgos se reproducen en diferentes grupos de personas, utilizando diversos enfoques.
Hasta que no dispongamos de un volumen significativo de pruebas coincidentes, debemos ser muy prudentes al interpretar los hallazgos de cualquier estudio aislado.
¿Qué ocurre si estas preguntas no tienen respuesta?
Si la información de los medios que está leyendo no responde a estas preguntas, considere cambiar de sitio de noticias o consultar el artículo original. Lo ideal es que este estuviera enlazado en la noticia que está leyendo, o bien puede buscar el artículo en PubMed utilizando algunas palabras clave.
El resumen del artículo de la revista debería indicarle el tipo de estudio, si se realizó en seres humanos y la magnitud del efecto. Si no está bloqueado por un muro de pago, es posible que pueda consultar el artículo completo, que debería responder a todas las preguntas que tenga sobre el estudio.

