El cambio climático es una amenaza muy real y grave para la sociedad. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las inundaciones, son cada vez más frecuentes y graves, y obligan a las comunidades a hacer frente a costes humanitarios y económicos, a menudo devastadores.
En los últimos 12 meses, las protestas mundiales han llevado a millones de jóvenes a las calles para expresar sus opiniones, lo que ha provocado que tanto los responsables políticos como las empresas empiecen a prestar atención. Además, un informe de una organización medioambiental sin ánimo de lucro del Reino Unido mostró que las 500 mayores empresas del mundo podrían enfrentarse a riesgos financieros de hasta 1 billón de dólares a corto plazo debido a los impactos del cambio climático, como el aumento de los costes operativos, las amortizaciones de activos y las caídas de la demanda.
Por ello, al leer los resultados del informe 2019 del Foro Económico Mundial Regional Risks for Doing Business, que se basa en una encuesta a unos 13 000 directivos empresariales europeos, me sorprendió comprobar que el cambio climático no aparecía en ningún lugar de los diez principales riesgos. Para mí, es el mayor riesgo existencial para hacer negocios en Europa, y las empresas deben actuar ya para estar preparadas.
Lamentablemente, no vamos por buen camino para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Las empresas necesitan con urgencia comprender dónde y cómo sus operaciones y cadenas de suministro son vulnerables a los riesgos físicos del cambio climático. Igualmente importante es que las empresas evalúen sus riesgos de transición, de modo que sus modelos de negocio no solo sigan siendo relevantes en un futuro con menos emisiones de carbono, sino que también puedan aprovechar las oportunidades que se presenten.
¿Cuáles son los riesgos identificados para Europa en el informe?
Según el informe, los ciberataques son la principal amenaza en Europa. El mundo digital sigue evolucionando rápidamente; cada vez más dispositivos están conectados a internet y los atacantes están más organizados, lo que significa que la amenaza de ciberataques externos aumenta constantemente.
Es importante que los clientes confíen en que las empresas con las que hacen negocios no solo les proporcionarán los productos y servicios que necesitan, sino que lo harán de forma responsable, ética y protegiendo su información personal.
Esto significa que las empresas deben invertir de forma continua en sus capacidades de ciberseguridad y destinar recursos significativos al desarrollo de propuestas de valor e inteligencia artificial. Hacerlo permite a las empresas atender mejor a sus clientes y protegerlos frente a ciberriesgos en constante evolución.
En cuanto a los riesgos macroeconómicos y geopolíticos, Europa está experimentando los efectos gemelos de una desaceleración natural del ciclo económico y un giro político hacia la derecha. Lamentablemente, uno alimenta al otro: el crecimiento débil tiende a traducirse en un desplazamiento hacia la derecha política y en economías más centradas en sí mismas. Factores como el Brexit y la guerra comercial entre Estados Unidos y China solo sirven para aumentar la probabilidad de una venta masiva en los mercados y para intensificar la volatilidad en toda la región.
(El cambio climático) es el mayor riesgo existencial para hacer negocios en Europa
En este escenario, es probable que los bancos centrales relajen aún más los tipos de interés e incrementen las compras de activos, lo que elevaría los precios, inflaría aún más la burbuja de activos actual y generaría descontento entre quienes sienten que se penaliza a los ahorradores.
Las empresas con un balance sólido, un modelo de negocio global o local y carteras bien diversificadas estarán mejor posicionadas para afrontar estos obstáculos y estar presentes para sus clientes cuando sea necesario. Pasar de un papel reactivo a uno preventivo será cada vez más importante.
Los riesgos económicos, geopolíticos y cibernéticos suponen sin duda una amenaza inmediata para hacer negocios en Europa. Sin embargo, todos debemos reconocer que el cambio climático es un riesgo existencial para el mundo, lo que incluye la forma en que hacemos negocios. Debe situarse en primer plano en las decisiones, porque, si se ignora, los daños serán extensos e irreversibles.



