¿Estamos caminando sonámbulos hacia una nueva crisis mundial?

Flags from different countries are displayed at the World Climate Change Conference 2016 (COP22) in Marrakech, Morocco, November 6, 2016. REUTERS/Youssef Boudlal - S1AEULHJOCAA
Global risks are intensifying but the collective will to tackle them appears to be lacking.Image: REUTERS/Youssef Boudlal
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¿Podría el mundo estar caminando sonámbulo hacia una crisis? Los riesgos mundiales se intensifican, pero parece faltar la voluntad colectiva para abordarlos. En cambio, las divisiones se acentúan. Las tensiones geopolíticas y geoeconómicas entre las principales potencias del mundo han aumentado y ahora representan los riesgos mundiales más urgentes, según el Informe sobre riesgos mundiales 2019 del Foro Económico Mundial.

Nueve de cada diez encuestados en nuestra encuesta anual sobre la percepción de los riesgos mundiales dijeron que esperaban que este año aumentara el riesgo de enfrentamientos tanto económicos como políticos entre las principales potencias. Una proporción similar prevé un mayor debilitamiento de las normas y los acuerdos comerciales multilaterales.

Aumento de las tensiones

El mundo ha entrado en un período de divergencia tras una etapa de globalización que transformó profundamente la economía política mundial. Reconfigurar las relaciones entre países profundamente integrados entraña riesgos potenciales. Esto quedó demostrado en 2018, cuando se deterioraron los vínculos comerciales y de inversión entre muchas de las potencias mundiales, en particular entre Estados Unidos y China.

Esto, a su vez, ha aumentado la preocupación por la resiliencia de la economía mundial, que sigue en una fase de recuperación posterior a la crisis. La cuestión no se limita a la capacidad de respuesta en materia de políticas de la que disponen ahora las autoridades monetarias y fiscales. Las crecientes fisuras en el sistema internacional podrían agravar vulnerabilidades más fundamentales. Si se produjera otra crisis mundial, ¿se contaría con los niveles necesarios de cooperación y apoyo internacionales? Probablemente sí, pero la tensión entre la globalización de la economía mundial y el nacionalismo creciente de la política mundial constituye un riesgo cada vez mayor.

El medio ambiente

En un mundo de poderes cambiantes y valores divergentes, probablemente será más difícil avanzar en los desafíos mundiales compartidos. Para lograr avances se necesitan dos cosas: acordar las prioridades de actuación y, después, mantener la coordinación y la colaboración. El cambio climático demuestra que, aunque lo primero sea posible, lo segundo puede resultar difícil: a lo largo de décadas se ha alcanzado un amplio consenso, que culminó con la firma del Acuerdo de París en 2015, pero ni siquiera la plena aplicación de los compromisos actuales bastará para evitar niveles perjudiciales de calentamiento global.

Los riesgos ambientales dominan ahora las perspectivas a 10 años de nuestra encuesta anual. Este año representaron tres de los cinco riesgos principales por probabilidad y cuatro por impacto. Los fenómenos meteorológicos extremos fueron el riesgo que más preocupó este año, pero se ha intensificado la inquietud de los encuestados ante el fracaso de las políticas ambientales. Tras bajar en la clasificación cuando se concluyó el Acuerdo de París, el «fracaso de la mitigación y adaptación al cambio climático» volvió a ocupar el segundo lugar por su impacto este año.

Tecnología

Si al mundo todavía le cuesta ponerse de acuerdo sobre los riesgos ambientales, ¿cuánto más difícil será hacerlo ante riesgos nuevos y en rápida evolución? La tecnología es un ejemplo evidente: en ocasiones, el ritmo del cambio amenaza con superar la capacidad de adaptación de las personas y las sociedades. En los últimos años, la tecnología ha ganado notable protagonismo en nuestra encuesta anual. Los ciberataques y el robo de datos se consideran ahora algunos de los riesgos mundiales más graves, y una gran proporción de los encuestados también prevé que en 2019 aumenten los riesgos relacionados con las noticias falsas, el robo de identidad y la pérdida de privacidad.

Sin embargo, pese a este mayor protagonismo, el ritmo del cambio hace que la tecnología siga siendo un posible punto ciego para el mundo. A medida que las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrialavanzan hacia nuevas áreas revolucionarias, es probable que se transformen los riesgos asociados a los que nos enfrentamos. En el Informe sobre riesgos mundiales de este año analizamos cómo las biotecnologías emergentes están difuminando los límites entre la humanidad y la tecnología. Por ejemplo, a finales del año pasado se afirmó que se habían utilizado herramientas de edición genética para crear bebés modificados genéticamente. Que los países sigan cada uno su propio rumbo en ámbitos como este o, en cambio, acuerden enfoques comunes podría tener importantes repercusiones para el futuro de la humanidad.

Perspectivas de futuro

La profunda interconexión de nuestros sistemas internacionales —económicos, políticos, tecnológicos y ambientales— está transformando el panorama de los riesgos mundiales. La nostalgia por tiempos más sencillos resulta tentadora, pero es una respuesta insuficiente, sobre todo porque los períodos anteriores de la historia distaron mucho de estar libres de riesgos mundiales. La tarea ahora no consiste en desear que desaparezca la complejidad, sino en tratar de comprender los cambios mundiales que están ocurriendo y aprender cuál es la mejor manera de responder colectivamente a los desafíos que plantean.

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