Cómo mejorar la resiliencia frente a las inundaciones

Cómo mejorar la resiliencia frente a las inundaciones
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Las inundaciones afectan a más personas en todo el mundo que cualquier otro tipo de peligro natural, y provocan algunas de las mayores pérdidas económicas, sociales y humanitarias. La gran tragedia es que gran parte de estas pérdidas podría evitarse o, al menos, reducirse.

Las cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres muestran que, de media, 250 millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por inundaciones cada año. Un análisis del equipo de modelización de catástrofes de Aon Benfield sitúa el coste económico de las inundaciones en el mundo en más de 90.000 millones de dólares estadounidenses y prevé que superará los 500.000 millones de dólares estadounidenses en 2030.

Costes crecientes

El aumento del coste de estos eventos responde a una serie de factores, entre ellos la rápida urbanización, el aumento de la riqueza económica, el desarrollo de las ciudades costeras, la erosión del suelo, la subida del nivel del mar y una planificación urbana deficiente.

El cambio climático también tiene un papel que desempeñar. El Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) señala que «la altura de un evento de inundación de 50 años ya ha aumentado en muchas zonas costeras. En ausencia de adaptación, una subida del nivel del mar de 0,5 m daría lugar a un aumento de entre 10 y más de 100 veces en la frecuencia de las inundaciones en muchos lugares. La capacidad de adaptación local (y, en particular, la protección) alcanza sus límites para los ecosistemas y los sistemas humanos en muchos lugares con una subida del nivel del mar de 1 m.»

Riesgos interconectados

Estimar el alcance total de estos costes futuros, sin embargo, es cada vez más difícil, porque en nuestra economía global las inundaciones están cada vez más interconectadas con otros muchos factores de riesgo.

Tailandia, por ejemplo, es el segundo mayor productor mundial de componentes electrónicos y fabrica piezas para la mayoría de los mayores fabricantes de automóviles del mundo. Las graves inundaciones de 2011 tuvieron un enorme efecto dominó en toda la cadena de suministro mundial, lo que obligó a fabricantes de todo el mundo a paralizar sus instalaciones. El Banco Mundial estima que las pérdidas económicas causadas por la inundación superaron los 45.000 millones de dólares estadounidenses, de los cuales solo una tercera parte estaba asegurada.

Tampoco los riesgos interconectados son puramente económicos. Las inundaciones afectan sobre todo a las comunidades más pobres y menos preparadas. Las pruebas demuestran que los desastres repetidos, como las inundaciones, socavan el potencial de desarrollo de las sociedades y de las economías y pueden atraparlas en un ciclo de pobreza. A su vez, esto puede reflejarse en cuestiones geopolíticas, como la migración masiva que actualmente se observa en el Mediterráneo o el auge de grupos como ISIS.

Las medidas sencillas salvan vidas

Lo que se sabe es que una gestión adecuada de las inundaciones salva vidas.

Las inundaciones en Malaui, en enero de 2015, por ejemplo, desplazaron a unas 600.000 personas y causaron 176 muertes, aunque las cifras podrían haber sido mucho peores. Nuevas tecnologías, como el Malawi Spatial Data Portal, que identifica las regiones en riesgo de inundación, desempeñaron un papel importante en la evacuación de numerosas comunidades en riesgo y en la gestión del proceso de recuperación posterior al evento.

Sin embargo, existen obstáculos importantes para poner en práctica estas medidas. Un informe publicado recientemente (.pdf) elaborado por Zurich Insurance Groups sobre las inundaciones de mayo de 2014 en varios países de los Balcanes señala que los sistemas de alerta temprana desfasados, la falta de inversión en infraestructuras clave, como presas y diques, el legado de la guerra de los años noventa y la deficiente cooperación transfronteriza entre los países afectados contribuyeron a un coste del evento estimado en 3.300 millones de euros.

Cómo construir resiliencia

Existen numerosas formas de reforzar la resiliencia frente a las inundaciones. Una evaluación y una comunicación mejoradas de los riesgos ayudarían a las personas a tomar mejores decisiones y a adoptar medidas de mitigación. Una mejor preparación y una planificación comunitaria reducirían el coste en vidas humanas. Las inversiones en infraestructuras pueden contribuir a dispersar las aguas de inundación y a prevenir eventos secundarios, como la rotura de una presa. Los sistemas de alerta pueden ayudar a poner a las personas a salvo, y así sucesivamente.

Prepararse para las consecuencias de un evento también puede limitar los daños. Por ejemplo, un aspecto importante en Malaui es que más del 10 % de la población sufre el VIH/sida y muchas de las personas evacuadas perdieron el acceso a sus preciadas reservas de fármacos antirretrovirales. La destrucción de sus propiedades también significó que han perdido sus medios de subsistencia. Apoyar los esfuerzos de reconstrucción, prepararse para los desafíos posteriores al evento, como las enfermedades, comprender el proceso de toma de decisiones de las personas en esta situación y proporcionar financiación (ya sea a través del Estado o de proveedores privados, como los microaseguradores) son aspectos fundamentales.

Para contribuir a una mejor comprensión de estos desafíos y al desarrollo de estrategias que refuercen la resiliencia comunitaria, Zurich puso en marcha en 2013 un programa específico de resiliencia frente a las inundaciones. En él participan la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Practical Action, la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania y el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, en Austria.

El programa, seleccionado por la iniciativa Momentum for Change de la ONU como Lighthouse Activity ejemplar en 2014, está desarrollando una herramienta para medir la resiliencia comunitaria frente a las inundaciones que sirva de referencia para reforzar la resiliencia en el futuro. Uno de sus objetivos es identificar medidas para mejorar la resiliencia frente a las inundaciones y calcular su coste, lo que permitiría determinar las mejores formas de maximizar la inversión en resiliencia y, en última instancia, ayudar a los responsables de políticas a calcular el posible rendimiento de la inversión en resiliencia frente a las inundaciones y el posible impacto de la actividad comercial y del desarrollo.

Sin embargo, el mayor desafío consiste en generar consenso y cooperación entre una amplia gama de partes interesadas e intereses, desde particulares y comunidades hasta empresas, gobiernos nacionales y alianzas globales.

Este artículo se publica en colaboración con Zurich. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Gavin Montgomery escribe para Zurich.

Imagen: Construcciones portátiles amontonadas por las inundaciones en una localidad del condado de Weld, Colorado. REUTERS/Rick Wilking

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