El Foro Económico Mundial ha publicado su informe anual Informe de riesgos globales (GRR), que destaca, en particular:
- Tendremos que encontrar nuevas formas de practicar la globalización que respondan a la inseguridad que experimentan muchas personas
- Las tensiones políticas, sobre todo la creciente polarización de la sociedad, exigen replantear radicalmente las instituciones y los procesos existentes para abordar los riesgos globales
- Los riesgos se intensifican, pero parece faltar la voluntad colectiva para afrontarlos. En cambio, las divisiones se agravan y nos adentramos cada vez más en problemas globales de los que nos costará salir

Si profundizo un poco más, extraigo cuatro conclusiones principales del informe de este año:
1) El medio ambiente: avanzar sonámbulos hacia una catástrofe
Saltan las alarmas. El Informe especial del IPCC sobre el calentamiento global de 1,5 °C nos da apenas 12 años para limitar los efectos más graves del cambio climático. Urgen cambios para reducir el riesgo de calor extremo, sequías, inundaciones y pobreza, y se necesita una unidad y una voluntad políticas mucho mayores que las demostradas hasta ahora.
Los riesgos ambientales dominan por tercer año consecutivo la Encuesta de percepción de los riesgos globales (GRPS) del GRR y representan tres de los cinco principales riesgos mundiales por probabilidad y cuatro de los cinco principales por impacto. Los encuestados parecen cada vez más preocupados por el fracaso de las políticas ambientales y sus posibles repercusiones. La conexión entre riesgos más citada combina el «fracaso de la mitigación y adaptación al cambio climático» con los «fenómenos meteorológicos extremos».
Además, el informe destaca que el cambio climático acentúa la necesidad urgente de cerrar la brecha mundial de 18 billones de dólares en inversión en infraestructuras, y que el rápido crecimiento de las ciudades y los efectos persistentes del cambio climático hacen que más personas (y empresas) sean vulnerables al aumento del nivel del mar.
En este contexto, recomendamos encarecidamente que las empresas elaboren una estrategia de adaptación para fortalecer la resiliencia climática y la pongan en práctica ahora. Recomendamos estructurarla en torno a 3 pasos:
Paso 1: Identificar los riesgos generales para el negocio y la estrategia siguiendo el Grupo de trabajo sobre divulgación de información financiera relacionada con el clima y su enfoque basado en escenarios
Paso 2: Desarrollar una visión detallada de los riesgos implicados, incluidos, por ejemplo, los de cada ubicación
Paso 3: Elaborar una estrategia de mitigación que incluya adaptaciones adecuadas para reforzar la resiliencia
2) La tecnología sigue desempeñando un papel fundamental en la configuración del panorama de riesgos globales
En la GRPS, el «fraude y robo masivo de datos» ocupó el cuarto lugar entre los mayores riesgos globales por probabilidad en un horizonte de 10 años, y los «ciberataques», el quinto. Esto mantiene la tendencia registrada el año pasado: los riesgos cibernéticos consolidan su posición junto a los riesgos ambientales en el cuadrante de alto impacto y alta probabilidad del Panorama de Riesgos Globales. Una amplia mayoría de los encuestados prevé que en 2019 aumentarán los riesgos de ciberataques que provoquen el robo de dinero y datos (82 %) y la interrupción de las operaciones (80 %).

Esta opinión, compartida por los numerosos grupos de interés que conforman la muestra de la GRPS, también se observa al considerar únicamente a la comunidad empresarial. Como destacó en noviembre de 2018 el Informe sobre los riesgos regionales para hacer negocios de 2018, las empresas consideran que los ciberataques son el principal riesgo para hacer negocios en América del Norte y Europa, así como en Asia Oriental y el Pacífico. Esto indica claramente que las empresas deben reforzar su ciberseguridad y resiliencia para mantener la confianza en una economía digital altamente conectada.
Entonces, ¿cómo pueden responder las empresas a esta amenaza creciente?
Crear una cultura de concienciación: Los riesgos cibernéticos no son solo una preocupación del área de TI ni se limitan a ciertos sectores de una organización. Cada empleado, desde los miembros de la junta directiva hasta los pasantes, desempeña un papel importante en la ciberseguridad de la organización y debe comprender sus responsabilidades para proteger los datos.
Adoptar una mentalidad de resiliencia cibernética: Dado que están en juego los riesgos para la reputación, las pérdidas económicas y las consecuencias legales, es fundamental que las empresas elaboren y pongan en práctica un plan de respuesta a incidentes para cuando ocurra un incidente cibernético. Responder con rapidez y eficacia no solo mitigará estos riesgos, sino que también garantizará una recuperación exitosa a largo plazo.
Practicar, practicar y practicar: Aunque la práctica no siempre conduzca a la perfección, puede ser decisiva al responder a un incidente cibernético. No basta con tener un plan de respuesta a incidentes: es imprescindible practicarlo y actualizarlo con regularidad, adaptándolo según sea necesario a distintos escenarios y variantes de las amenazas cibernéticas.
3) Aumentan las tensiones geopolíticas y los riesgos económicos cobran mayor protagonismo
En 2018 se intensificaron las tensiones geoeconómicas en materia de comercio, inversión y políticas de sanciones. Además, el crecimiento mundial parece haber alcanzado su punto máximo, mientras que la desigualdad —en particular, la desigualdad dentro de los países— sigue aumentando y se considera un factor importante del panorama de riesgos globales.
Los encuestados de la GRPS no confían en que la situación actual vaya a mejorar: el 91 % prevé que en 2019 aumentará el riesgo de confrontación económica y fricciones entre las grandes potencias; el 88 % prevé un mayor riesgo de erosión de las normas y los acuerdos comerciales multilaterales, y el 85 % prevé un mayor riesgo de confrontación política y fricciones entre las grandes potencias.
Como ocurre con muchos riesgos globales, para las empresas afrontar cuestiones geopolíticas y geoeconómicas tan importantes suele ser una tarea difícil y algo abrumadora. Las empresas pueden elegir: gestionar los riesgos geopolíticos o dejar que estos las gestionen.
Las organizaciones líderes entienden que no tienen que limitarse a «encajar los golpes»: pueden actuar, anticiparse e incorporar la geoestrategia a su estrategia empresarial y sus operaciones. Creemos que la junta directiva, la dirección y las funciones de gestión de riesgos de una organización tienen, cada una, un papel que desempeñar en la gestión de los riesgos y las oportunidades geopolíticos. Esto puede gestionarse en tres pasos:
Paso 1 - Comprender: comprender la exposición de una empresa a la geopolítica implica evaluar su presencia global: las organizaciones consideran sus actividades económicas en todo el mundo y cómo podría afectarlas la geopolítica. Entre los ámbitos que deben analizarse figuran la cadena de suministro, el personal, las funciones corporativas y las partes interesadas.
Paso 2 - Prepararse: una vez que la organización comprende su presencia geográfica y cómo la geopolítica podría afectar sus objetivos estratégicos, es hora de prepararse. Entre los ámbitos que deben analizarse figuran la inversión en conocimientos y redes, la consideración de redundancias estratégicas y la evaluación de la modularidad.
Paso 3 - Actuar: una empresa debe actuar lo antes posible cuando se produzca una perturbación geopolítica. Algunas situaciones pueden anticiparse con mucha antelación y otras exigirán determinar rápidamente un curso de acción que minimice las interrupciones y los costes. Por ejemplo, una empresa puede prepararse claramente para posibles medidas proteccionistas, ya sean aranceles o cuotas. Sin embargo, siempre habrá acontecimientos geopolíticos difíciles de prever.
4) Los riesgos globales se han vuelto más complejos y están cada vez más interconectados. Esto exige un enfoque integral de la gestión de riesgos.
Debemos tener presente que el aumento de la interconexión y la complejidad de los riesgos globales ha llegado para quedarse. En este contexto, y con los sistemas actuales, cada vez más complejos y estrechamente interconectados, cuidar del negocio significa tener en cuenta todo lo que podría afectarlo.
Es fundamental adoptar un enfoque integral para gestionar los riesgos globales. Es importante reconocer las señales de alerta tempranas, fomentar el escepticismo y reducir nuestros sesgos cognitivos mediante herramientas estructuradas para la toma de decisiones. Debemos estar abiertos a aprender de los pequeños fracasos, cuyas lecciones pueden ayudarnos a prevenir una catástrofe… en lugar de avanzar sonámbulos hacia ella.


