Visualizado: una evaluación global de riesgos de 2022 y más allá

Close-up on a globe being held by someone outside in bright sunshine.
Societal risks have worsened across the globe since COVID-19.Image: UNSPLASH/Ben White
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  • En el último Informe sobre Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, se constató que más del 84% de los líderes mundiales se sienten preocupados o inquietos por las perspectivas del mundo.

  • El informe se divide en amenazas a corto, medio y largo plazo, y en cada categoría los factores relacionados con el clima se consideraron el mayor riesgo.

  • A medida que avanzamos, una colaboración cada vez mayor y una reevaluación constante serán fundamentales para mitigar los riesgos para nuestra sociedad, afirma el informe.

¿Cuándo se convierten las grandes amenazas mundiales en un problema mundial?Image: Visual Capitalist

Desde el inicio de la pandemia mundial hemos estado navegando por aguas turbulentas, y se espera que este año sea tan impredecible como siempre.

En la última edición anual del Informe sobre Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, se constató que la mayoría de los líderes mundiales se sienten preocupados o inquietos por las perspectivas del mundo, y solo un 3,7% se siente optimista.

Cada año, el informe identifica los principales riesgos a los que se enfrenta el mundo, según casi 1.000 expertos y líderes encuestados de diversas disciplinas, organizaciones y geografías.

¿Qué riesgos globales preocupan más a los líderes y expertos, y cuáles representan amenazas inminentes? Profundicemos en las principales conclusiones del informe.

Metodología

En la encuesta se pidió a los encuestados que compararan 37 riesgos diferentes, divididos en cinco categorías: económicos, ambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos.

Para determinar qué riesgos se consideraban más urgentes que otros, se pidió a los encuestados que indicaran cuándo creían que estas amenazas se convertirían en un problema grave para el mundo, según los siguientes plazos:

Amenazas a corto plazo: 0-2 años

Amenazas a medio plazo: 2-5 años

Amenazas a largo plazo: 5-10 años.

Al clasificar los riesgos globales en estos horizontes temporales se obtiene una mejor idea de los problemas a los que pueden tener que enfrentarse en el futuro próximo los responsables de la toma de decisiones y los gobiernos, así como de la forma en que estos riesgos pueden estar relacionados entre sí.

Riesgos a corto plazo

En cuanto a las amenazas a corto plazo, los encuestados identificaron riesgos sociales como “la erosión de la cohesión social” y “las crisis de subsistencia” como los riesgos más inmediatos para el mundo.

Casi un tercio de los encuestados afirmó que el clima extremo es el riesgo social más inmediato.Image: Visual Capitalist

Estos riesgos sociales se han agravado desde el inicio de la COVID-19. Y mientras las nuevas variantes amenazan nuestro camino hacia la normalidad, la pandemia sigue causando estragos en todo el mundo, sin señales inmediatas de que vaya a ceder.

Según los encuestados, uno de los problemas desencadenados por la pandemia es el aumento de la desigualdad, tanto a nivel mundial como dentro de los países.

Muchas economías desarrolladas lograron adaptarse cuando los trabajadores de oficina pasaron al teletrabajo y al trabajo híbrido, aunque muchos sectores, como la hostelería, siguen enfrentándose a importantes obstáculos. El fácil acceso a las vacunas ha ayudado a estos países a mitigar los peores efectos de los brotes.

Las regiones con poco acceso a las vacunas no han tenido tanta suerte, y la brecha económica podría hacerse más evidente a medida que la pandemia se prolongue.

Riesgos a medio plazo

La mayoría de los encuestados cree que seguiremos lidiando con problemas relacionados con la pandemia durante los próximos tres años. Por ello, los riesgos a medio plazo que identificaron son bastante similares a los riesgos a corto plazo.

No actuar frente a la crisis climática se consideró el mayor riesgo a medio plazo.Image: Visual Capitalist

Los problemas apremiantes provocados por la COVID-19 hacen que muchos gobiernos y responsables clave de la toma de decisiones tengan dificultades para priorizar la planificación a largo plazo y ya no tengan capacidad para ayudar con los problemas mundiales. Por ejemplo, el gobierno del Reino Unido aplazó su objetivo de ayuda exterior hasta 2024 como mínimo. Si los países siguen priorizándose a sí mismos en un esfuerzo por mitigar el impacto de la COVID-19, la brecha de desigualdad podría ampliarse aún más.

Los encuestados también temen que el aumento de los niveles de deuda desencadene una crisis. La ratio deuda/PIB a nivel mundial aumentó bruscamente 13 puntos porcentuales en 2020, una cifra que casi con toda seguridad seguirá aumentando en el futuro próximo.

Riesgos a largo plazo

Los encuestados identificaron el cambio climático como la mayor amenaza para la humanidad en la próxima década.

La inacción frente al cambio climático se considera la mayor amenaza a largo plazo para la sociedad.Image: Visual Capitalist

La inacción climática, es decir, seguir como hasta ahora, podría provocar una pérdida del PIB mundial de entre el 4% y el 18%, con repercusiones variables según la región.

Los expertos también señalaron que los compromisos actuales de descarbonización asumidos en la COP26 el año pasado todavía no son suficientes para limitar el calentamiento al objetivo de 1,5 °C fijado en el Acuerdo de París sobre el Clima, por lo que es necesario actuar más para mitigar el riesgo medioambiental.

No obstante, los esfuerzos por frenar el cambio climático y resolver los problemas a largo plazo probablemente tendrán repercusiones negativas a corto plazo en la economía y la sociedad mundiales. Por ello, es necesario poner en marcha medidas de mitigación de riesgos mientras trabajamos para alcanzar el cero neto y, en última instancia, ralentizar el cambio climático.

Esfuerzos de mitigación de riesgos

En la encuesta del Foro se evaluó la opinión de la gente sobre la mitigación de riesgos. Se pidió a los encuestados que indicaran qué riesgos está nuestro mundo más preparado para afrontar y cuáles creen que estamos menos preparados para afrontar.

Los encuestados consideran que estamos más desprotegidos frente a la IA y a los ciberataques transfronterizos.Image: Visual Capitalist

«La facilitación del comercio», «el crimen internacional» y «las armas de destrucción masiva» fueron riesgos para los que los encuestados consideraron que estamos bien preparados. Por el contrario, «la inteligencia artificial» y «los ciberataques y la desinformación transfronterizos» son áreas en las que la mayoría de los encuestados considera que estamos más desprotegidos.

A medida que la sociedad depende cada vez más de la infraestructura digital, los expertos prevén que aumentarán los ciberataques y la ciberdelincuencia. Las nuevas tecnologías habilitadas por IA que ofrecen ransomware como servicio permiten a cualquiera dedicarse a la ciberdelincuencia, incluso a quienes carecen de los conocimientos técnicos necesarios para crear programas maliciosos.

¿Cómo seguimos adelante?

Sobre la base de los resultados de la encuesta de este año, el Foro identificó cinco lecciones que los gobiernos, las empresas y los responsables de la toma de decisiones deberían aplicar para desarrollar resiliencia y prepararse para los retos futuros:

Crear un marco holístico de mitigación: En lugar de centrarse en riesgos específicos, conviene identificar el escenario más desfavorable a gran escala y trabajar a partir de él. Crear sistemas holísticos que protejan frente a resultados adversos.

Tener en cuenta todo el ecosistema: Examinar los servicios de terceros y los activos externos, y analizar el ecosistema más amplio en el que se opera.

Adoptar la diversidad en las estrategias de resiliencia: No todas las estrategias funcionarán en todos los casos. Los problemas complejos requerirán esfuerzos matizados. La adaptabilidad es clave.

Vincular los esfuerzos de resiliencia con otros objetivos: Muchos esfuerzos de resiliencia podrían beneficiar a múltiples aspectos de la sociedad. Por ejemplo, las cadenas de suministro eficientes podrían fortalecer las comunidades y contribuir a los objetivos medioambientales.

Considerar la resiliencia como un viaje, y no como un destino: Mantenerse ágil y vigilante es fundamental al desarrollar programas de resiliencia, ya que estos esfuerzos son nuevos y requieren reflexión para mejorar.

Los próximos años estarán plagados de retos complejos, y nuestra mejor oportunidad para mitigar estos riesgos mundiales es a través de una mayor colaboración y una reevaluación constante.

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