La contaminación forma parte de la «triple crisis planetaria», junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
El Informe sobre Riesgos Globales describe los riesgos asociados a la contaminación a corto y largo plazo.
Preguntamos a expertos del Foro Económico Mundial cómo debemos responder a esos riesgos.
Los riesgos ambientales ya no se perciben como riesgos a largo plazo, sino como una realidad cotidiana para millones de personas en todo el mundo. En el Informe sobre Riesgos Globales, analizamos en profundidad los riesgos asociados a la contaminación, que más de 900 expertos de todo el mundo eligieron como el sexto riesgo más grave para los próximos dos años, cuatro puestos por encima del informe del año pasado. En el horizonte de 10 años, vuelve a caer hasta el décimo puesto.
¿Se considera ahora que la contaminación es más una preocupación inmediata que un riesgo a largo plazo y, de ser así, estamos haciendo algo bien? Preguntamos a nuestros expertos internos qué opinan.
Annika Green, responsable de Clima y Salud
Las medidas inmediatas de mitigación son esenciales, no solo para gestionar las crisis actuales, sino también para proteger a las generaciones futuras de sus efectos en cadena.
La presencia de la contaminación en las clasificaciones de riesgos tanto a corto como a largo plazo subraya sus efectos de gran alcance y duraderos en las sociedades y las economías. Supone una amenaza inmediata en los próximos años y, al mismo tiempo, acarrea consecuencias persistentes a largo plazo que se extienden y socavan los avances en salud pública, ecosistemas saludables y estabilidad económica.
El ascenso de la contaminación en la clasificación de riesgos a corto plazo (dos años) pone de relieve que cada vez se reconoce más como un asunto urgente. Aunque los riesgos tecnológicos, geopolíticos y sociales pueden dominar las preocupaciones inmediatas de seguridad, la contaminación seguirá erosionando los avances en múltiples frentes si no se aborda. Los problemas acuciantes, como las crisis de calidad del aire y del agua y sus consecuencias para la salud, exigen actuar con rapidez para evitar que se agraven.
Al mismo tiempo, su presencia persistente en la clasificación de riesgos a más largo plazo recuerda que la contaminación no es un problema pasajero. Sus efectos a largo plazo, como la pérdida de biodiversidad, la degradación de los sistemas naturales y el agravamiento de las vulnerabilidades relacionadas con el clima, pueden obstaculizar durante décadas el desarrollo general de la sociedad y la salud. La posición más baja en el horizonte de 10 años no debe interpretarse como una señal de que la contaminación vaya a ser menos peligrosa con el tiempo; refleja, más bien, que las crisis inmediatas pueden eclipsar riesgos sistémicos más lentos.
Su presencia en ambos horizontes temporales subraya la importancia fundamental de abordar la contaminación de forma integral. Las medidas inmediatas de mitigación son esenciales, no solo para gestionar las crisis actuales, sino también para proteger a las generaciones futuras de sus efectos en cadena. Si damos prioridad ahora a la acción sistémica, podremos garantizar que la contaminación no siga socavando los avances en salud, resiliencia social y desarrollo sostenible.
Roddy Weller, gerente de Aire Limpio
Según la AIE, reducir rápidamente las emisiones de metano tiene un mayor impacto que retirar de inmediato de las carreteras todos los coches y camiones del mundo. Es fundamental que este problema global reciba atención, financiación y medidas a corto plazo.
La contaminación atmosférica es un problema global urgente y debemos tratarla como tal. Que la contaminación haya subido al sexto puesto en la tabla de riesgos a corto plazo y se considere una preocupación inmediata es un paso en la dirección correcta. Según el Banco Mundial, la contaminación atmosférica es el mayor riesgo ambiental para la salud y cuesta a la economía mundial 8,1 billones de dólares al año, es decir, el 6,1 % del PIB mundial.
En 2024, la calidad del aire recibió mucha atención. El Parlamento de la UE adoptó un acuerdo provisional para acercar la Directiva sobre la calidad del aire ambiente (AAQD) a las directrices de la Organización Mundial de la Salud; la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos anunció normas más estrictas sobre la contaminación del aire, y la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA) adoptó una resolución para promover la cooperación regional contra la contaminación atmosférica y mejorar la calidad del aire en todo el mundo. A nivel local, Breathe Cities cobró impulso y reunió a 14 ciudades para reducir la contaminación atmosférica urbana. Las empresas también empiezan a demostrar los beneficios conjuntos de la mitigación climática al adoptar un enfoque integrado respecto a los contaminantes atmosféricos y las emisiones de gases de efecto invernadero. En 2021, el Foro Económico Mundial puso en marcha la Alianza por un Aire Limpio para impulsar la acción del sector privado y mejorar la calidad del aire en todas las cadenas de valor.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para combatir la contaminación atmosférica?
Abordar y reducir los contaminantes climáticos de vida corta también se considera una preocupación inmediata. El carbono negro tiene un efecto de calentamiento 1.500 veces mayor que el del CO2, plantea importantes riesgos para la salud y está acelerando el calentamiento del Ártico cuatro veces más rápido que la media mundial. Combatir el metano es esencial para ayudar a evitar un calentamiento de 0,3 °C para 2045. Según la AIE, reducir rápidamente las emisiones de metano tiene un mayor impacto que retirar de inmediato de las carreteras todos los coches y camiones del mundo. Es fundamental que este problema global reciba atención, financiación y medidas a corto plazo.
Clemence Schmid, directora de la Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico
Las personas encuentran residuos plásticos en su entorno, desde zonas urbanas hasta paisajes naturales remotos, lo que convierte el problema en algo personal y omnipresente. Esta inmediatez hace que la contaminación ocupe un lugar más alto en las evaluaciones de riesgos a corto plazo.
El ascenso de la contaminación del décimo al sexto puesto en las perspectivas a dos años del Informe sobre Riesgos Globales 2025subraya que cada vez se percibe más como una preocupación global inmediata. Este cambio se atribuye en gran medida a la creciente visibilidad de distintas formas de contaminación, en particular la contaminación por plásticos, que altera ecosistemas enteros y afecta a la biodiversidad, la salud humana, los medios de vida y las economías locales.
Cada año, el mundo produce más de 430 millones de toneladas de plástico, pero solo se recicla alrededor del 9 %. Esto hace que aproximadamente 19 millones de toneladas de residuos plásticos acaben filtrándose en nuestro entorno cada año. De esa cantidad, 13 millones de toneladas contaminan nuestros suelos y 6 millones de toneladas llegan a ríos y costas, hasta alcanzar nuestros océanos; equivale a que un camión de basura descargue su contenido cada minuto.
La contaminación por plásticos, como manifestación tangible de la degradación ambiental, ha aumentado la conciencia pública y la sensación de urgencia. Las personas encuentran residuos plásticos en su entorno, desde zonas urbanas hasta paisajes naturales remotos, lo que convierte el problema en algo personal y omnipresente. Esta inmediatez hace que la contaminación ocupe un lugar más alto en las evaluaciones de riesgos a corto plazo.
Al mismo tiempo, se comprende mejor la interconexión entre la contaminación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, componentes de la «triple crisis planetaria» identificada por las Naciones Unidas. Los intrincados vínculos entre estas crisis hacen que abordar una exija tener en cuenta las demás. Por ejemplo, la contaminación por plásticos contribuye a la pérdida de biodiversidad y puede agravar el cambio climático mediante la liberación de gases de efecto invernadero durante su degradación.
La posición relativamente más baja de la contaminación en las perspectivas a 10 años puede reflejar las limitaciones actuales de nuestro conocimiento de sus efectos a largo plazo, como los que plantean los microplásticos y nanoplásticos. A medida que avance la investigación, estos riesgos podrían hacerse más evidentes y quizá adquirir mayor relevancia en futuras evaluaciones de riesgos a largo plazo.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente a la contaminación por plásticos?
La Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico (GPAP)está a la vanguardia de la lucha contra la contaminación por plásticos, al promover la colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil para convertir los compromisos en acciones a escala nacional y mundial. Al abordar los desafíos inmediatos de la contaminación por plásticos y reconocer su papel en el contexto ambiental más amplio, GPAP contribuye a mitigar los riesgos a corto plazo y sienta las bases para soluciones sostenibles a largo plazo.
Alfredo Giron, responsable de la Agenda de Acción Oceánica
Al trabajar con científicos, podemos crear una plataforma de datos en tiempo real que represente visualmente los contaminantes oceánicos —plásticos, escorrentía de nutrientes e incluso ruido— y permita a las industrias y los gobiernos localizar focos de contaminación.
Los desafíos y riesgos de la contaminación se han vuelto demasiado grandes como para ignorarlos. En el océano, vemos cómo los residuos plásticos, la escorrentía de productos químicos e incluso la contaminación acústica alteran los ecosistemas marinos y la biodiversidad, y amenazan la salud y los medios de vida de muchas comunidades costeras. Para abordar la contaminación oceánica como riesgo, hacen falta diversas medidas.
En cuanto a los límites de la escorrentía, los gobiernos pueden promover la agricultura ecológica y fijar objetivos nacionales cuantificables para reducir la entrada en los cursos de agua y el océano de sustancias peligrosas, como fertilizantes sintéticos y pesticidas.
Al trabajar con científicos, podemos crear una plataforma de datos en tiempo real que represente visualmente los contaminantes oceánicos —plásticos, escorrentía de nutrientes e incluso ruido— y permita a las industrias y los gobiernos localizar focos de contaminación.
Al centrarnos en soluciones de diseño desde las primeras etapas, podemos incentivar la innovación tecnológica, financiera y normativa, y ampliar el desarrollo de materiales sostenibles. Esto puede aportar información sobre las preferencias de los consumidores y reducir el impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida de un producto.
Por último, debemos ampliar la comprensión de la contaminación desde una perspectiva de salud pública, abogando por integrar la contaminación y la salud oceánica en el marco Una sola salud de la OMS. Esto fomentará la colaboración interdisciplinaria entre los sectores de la biología marina, la salud pública y la formulación de políticas.



