Han pasado más de cuatro años desde que un terremoto de magnitud 7,8 devastó las ciudades nepalíes, causando la muerte de miles de personas. Desde entonces, se han registrado miles de réplicas. Sin embargo, cuando hablé con residentes de Bharatpur, la cuarta ciudad más grande de Nepal, como parte de mi investigación en curso iniciada en 2014, me sorprendió descubrir que les preocupaban más los ataques de animales salvajes que la posibilidad de otro terremoto de gran magnitud.
Comprender qué preocupa a la población es fundamental para prepararse ante riesgos naturales como los terremotos y mitigar sus efectos. Para prevenir desastres, la población local, las autoridades municipales y los gobiernos nacionales deben remar en la misma dirección, especialmente cuando los presupuestos para la planificación ante desastres son limitados. Pero si los residentes sienten que sus temores cotidianos son ignorados por quienes ostentan el poder, pueden desvincularse, lo que deja a las autoridades sin capacidad para influir en su comportamiento en un momento de crisis.
A lo largo de mi investigación sobre la forma en que se gobiernan las ciudades, he estudiado qué preocupa a la gente, cómo afronta la situación, cómo plantea sus inquietudes y qué papel desempeñan las autoridades locales para atenderlas. He comprobado de forma reiterada que las personas tienden a no preocuparse por aquello que no pueden prevenir ni controlar. Y, hasta ahora, los gobiernos locales y nacionales no han sabido reconocerlo adecuadamente.
Un mundo de preocupaciones
Los residentes de Bharatpur (que tiene una población de 300.000 habitantes) no se preocupaban por los terremotos. Lo cierto es que sus experiencias y relaciones cotidianas son difíciles y están llenas de tensión, por lo que les inquietan más los peligros y cambios inmediatos que la amenaza indefinida de un riesgo natural.
Por ejemplo, los residentes con los que hablé temían que los animales salvajes, concretamente tigres y rinocerontes, atacaran a las personas en el bosque mientras recogían leña para sus hogares. Se trata de una amenaza real: cuando visité Bharatpur en 2017, descubrí que, a principios de ese año, se había producido un mortal ataque de tigre a plena luz del día en la misma pista de tierra donde había entrevistado a participantes para mi investigación de doctorado en 2014/15.
Los residentes también se preocupaban por los cambios en los límites municipales que afectarán a su acceso a los servicios gubernamentales. Los cambios administrativos en la ciudad han provocado una reasignación de fondos desde las zonas de urbanización acelerada hacia las áreas rurales de la ciudad, que carecen de las infraestructuras más básicas (electricidad y calles pavimentadas).
Además, la administración local subirá los impuestos en 2019, lo que obliga a quienes tienen muy pocos recursos a pagar con dificultad servicios que antes eran gratuitos, además de alimentar a sus familias y costear los uniformes escolares.
Sin embargo, los responsables políticos y los funcionarios gubernamentales de todos los niveles ignoran o restan importancia a los temores de los residentes sobre los ataques de animales salvajes, la reasignación de fondos municipales y la perspectiva de un aumento de impuestos a la hora de decidir qué riesgos abordar en sus ciudades. Las autoridades locales se centran más en pavimentar calles en toda la ciudad, una mejora visible que demuestra que «están haciendo algo», que en abordar el conjunto completo de riesgos urbanos.
Conviene señalar que no hay nada natural en los desastres. Riesgos naturales como los terremotos, los tsunamis y las erupciones volcánicas se producen con frecuencia en todo el mundo. Pero los desastres solo ocurren cuando las personas quedan expuestas y vulnerables ante los riesgos naturales, lo que debe mitigarse mediante construcciones más seguras, una mejor planificación y preparación.
Al ignorar los temores cotidianos de los residentes, los gobiernos corren el riesgo de perder su confianza, lo que podría aumentar el riesgo de desastre, ya que los residentes se desvinculan de las iniciativas gubernamentales destinadas a mitigar los riesgos naturales.
Escuchar y aprender
En un nuevo artículo, que se publicará en 2019 como parte del Informe mundial de evaluación de las Naciones Unidas para la reducción del riesgo de desastres, explico por qué es fundamental escuchar e incluir las opiniones de los residentes y las autoridades locales cuando los gobiernos nacionales, los donantes y los organismos de las Naciones Unidas piensan en cómo gestionar el riesgo en las ciudades.
Las autoridades locales están en primera línea y cada vez son más responsables de gestionar toda la gama de riesgos y peligros urbanos, desde la precariedad económica que obliga a los jóvenes nepalíes a trabajar en el extranjero hasta la degradación ambiental, incluida la falta de tratamiento de aguas residuales, y la rápida urbanización que lleva a edificar sobre tierras agrícolas fértiles. Y la lista sigue.
Reconocer esta gama más amplia de riesgos es importante para los debates globales que mantienen los gobiernos nacionales y las organizaciones de las Naciones Unidas. La forma en que estos líderes definen el riesgo puede determinar cómo actúan los gobiernos a nivel internacional, nacional e incluso municipal.
Además, si las percepciones del riesgo de la población local no se incluyen en las decisiones de política nacional, esto condiciona e incluso limita qué riesgos se gestionan realmente a nivel local. Esto provoca que las preocupaciones de la gente queden ignoradas y sin atender, y que se sientan desencantadas y desvinculadas.
Según las Naciones Unidas, vivimos ya en un mundo urbano, por lo que todos deberíamos esforzarnos por comprender mejor la complejidad de los desafíos que enfrentan las ciudades, así como el conjunto de riesgos en Nepal y en todos los demás lugares del mundo con urbanización acelerada. Esto incluye escuchar a los residentes de las ciudades.



