¿Qué podemos aprender del nuevo enfoque preventivo de Nicaragua ante las tormentas?

Residents remove debris from their houses destroyed by the passing of Hurricane Iota, in Puerto Cabezas, Nicaragua November 18, 2020.
For the first time in history, two hurricanes of category 4 or above made landfall in Nicaragua and Honduras within two weeks.Image: REUTERS/Oswaldo Rivas
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  • Nicaragua y Honduras fueron azotadas por dos huracanes de categoría 4 o superior en el espacio de dos semanas en 2020, por primera vez en la historia.

  • Nicaragua ha pasado de un enfoque reactivo centrado en los desastres a un enfoque más proactivo de gestión del riesgo de desastres (GRD).

  • Las áreas clave incluyen la mejora de la capacidad para evaluar los daños y las pérdidas, así como la inversión en sistemas de alerta temprana fiables.

En un año ya sin precedentes, la temporada de huracanes de 2020 batió récords con 30 tormentas con nombre, superando la temporada de huracanes del Atlántico de 2005, que hasta la fecha había sido la más activa registrada. Las dos últimas tormentas tropicales intensas, Eta e Iota, también batieron récords.

Por primera vez en la historia, dos huracanes de categoría 4 o superior tocaron tierra en Nicaragua y Honduras en un plazo de dos semanas. Estos fenómenos causaron nuevos daños devastadores en países que ya luchaban por responder a la crisis de la COVID-19 (coronavirus). Por ello, incorporar la gestión del riesgo de desastres (GRD) a la planificación del desarrollo es esencial para revertir la tendencia actual de aumento del impacto de los desastres.

El caso de Nicaragua

En noviembre de 2020, cuando llegaron Eta e Iota, solo en Nicaragua más de tres millones de personas sufrieron sus devastadores efectos. Sin embargo, en su respuesta posterior al desastre, Nicaragua demostró que ha pasado gradualmente de un enfoque reactivo centrado en los desastres a otro con un enfoque más proactivo de GRD. La gestión del riesgo de desastres se ha convertido ahora en una herramienta importante para el desarrollo sostenible, al orientar las decisiones en situaciones de emergencia inciertas.

Hay cinco áreas dignas de destacar en la respuesta más reciente de Nicaragua:

Capacidad para evaluar los daños y las pérdidas:

Cronología: proceso nicaragüense de evaluación de pérdidas y dañosImage: Banco Mundial

Acceso a instrumentos de financiación innovadores:

En otras palabras, la preparación rinde frutos. Esto es esencial en los países donde los pobres y los vulnerables sufren de forma desproporcionada los impactos de los desastres. Cuando los países se preparan, se encaminan a reconstruirse de forma más sólida, rápida e inclusiva tras un desastre, minimizando los daños causados a los medios de vida y al bienestar de las personas.

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