A medida que la economía sigue deteriorándose, ¿qué pueden hacer las empresas en dificultades para sobrevivir?

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Prospects for small and medium-sized enterprises (SMEs) are particularly bleak right now.Image: Unsplash/Clay Banks
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  • El aumento de los costes de la energía, la COVID-19, el brexit y las interrupciones de las cadenas de suministro han contribuido al continuo deterioro de las condiciones económicas en el Reino Unido.

  • Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se ven afectadas de forma desproporcionada; el número de empresas en «dificultades financieras críticas» ha aumentado un 19 % en lo que va de 2022.

  • Nuevas investigaciones sugieren que los intentos apresurados de ahorrar o recaudar dinero, como despedir personal, pueden perjudicar la longevidad de una empresa.

  • Las empresas tendrán más probabilidades de sobrevivir si adoptan un enfoque a medida, con el asesoramiento de expertos en reestructuración empresarial.

En lugar de recuperarse en 2022, las condiciones económicas del Reino Unido se han deteriorado. Las previsiones de crecimiento para 2022 y el año siguiente se han recortado drásticamente.

Las razones están bien documentadas. Elija entre el vertiginoso aumento de los costes de la energía, las interrupciones de las cadenas de suministro, el impacto de la COVID-19 y las dificultades posteriores al brexit. Todo ello ha provocado un aumento de la incertidumbre. Y el Reino Unido no es un caso único: todas las economías del G7 han visto recortadas sus previsiones de crecimiento.

Un entorno económico tan difícil plantea retos para todos. Pero las perspectivas de las pequeñas y medianas empresas (pymes) son especialmente sombrías.

Se trata de empresas de construcción, floristerías, estudios de diseño, cafeterías y muchos otros negocios que proporcionan empleo, servicios e ingresos fiscales esenciales en los lugares donde vivimos. A principios de 2021 había 5,5 millones de pymes en el Reino Unido, que representaban el 99,9 % de todas las empresas, el 60 % del empleo británico y alrededor del 50 % del volumen de negocio del sector privado.

Un informe reciente indica que el número de empresas en «dificultades financieras críticas» aumentó un 19 % en el primer trimestre de 2022 respecto a 2021. La construcción (con un aumento del 51 %) y la hostelería (con un aumento del 42 %) son los dos sectores que más dificultades atraviesan.

Los datos del Gobierno lo corroboran. Las insolvencias empresariales en Inglaterra y Gales aumentaron un 112 % durante los tres primeros meses de 2022.

Por regla general, las pymes suelen ser especialmente vulnerables a las presiones económicas. Normalmente no cuentan con grandes reservas de efectivo y les resulta difícil y caro obtener nuevo capital. También disponen de pocas opciones para capear una crisis financiera.

Una respuesta habitual y evidente es aumentar los ingresos vendiendo activos y despidiendo personal. Sin embargo, nuestra investigación cuestiona esta idea convencional y sugiere que no es la mejor vía para que una empresa sobreviva.

Cuando se trata de vender activos, los más atractivos son los que tienen más probabilidades de encontrar compradores. Por ejemplo, una empresa de asistencia en carretera quizá no tenga problemas para vender su grúa más nueva y obtener dinero rápidamente. Pero conservar esa grúa probablemente será fundamental para la supervivencia de la empresa a largo plazo.

Asimismo, descubrimos que reducir los costes laborales, ya sea bajando los salarios o el número de empleados, puede mejorar el flujo de caja a corto plazo, pero perjudicar la moral y reducir los conocimientos del personal necesarios para lograr la recuperación a largo plazo.

Un restaurante que despida a su chef ejecutivo quizá ahorre de inmediato en salarios, pero también se quedará sin liderazgo en un área crítica cuando mejore el entorno empresarial. Además, podría resultarle difícil sustituir a ese chef si el mercado laboral se vuelve más competitivo posteriormente.

Un enfoque a medida

Entonces, ¿qué funciona? Descubrimos que la medida más positiva que puede tomar una empresa para garantizar su supervivencia es reducir sus deudas, no mediante una rápida obtención de efectivo de emergencia, sino con una gestión cuidadosa. El enfoque de la «suspensión automática», habitual en muchos procedimientos de insolvencia, tiene sentido: concede a una empresa un periodo de gracia durante el cual se suspenden los pagos de sus deudas.

En última instancia, esto también beneficia a los acreedores de la empresa, que tienen más probabilidades de cobrar —aunque sea más tarde de lo previsto— si la empresa sobrevive que si quiebra.

Algunos miembros de la comunidad empresarial del Reino Unido respaldan este enfoque, entre ellos un especialista en insolvencias que ha instado al Gobierno a ampliar los plazos de devolución de los préstamos de la COVID-19 para aliviar la presión. Por su parte, la Federación de Pequeñas Empresas está asesorando a las pymes sobre las medidas que pueden tomar para afrontar deudas problemáticas, lo que podría implicar que el propietario de la empresa recurra a expertos externos antes de que intervenga un administrador concursal designado por un tribunal.

Pero saber qué hacer y qué evitar es solo una parte de una recuperación exitosa ante una insolvencia inminente. También importa cómo se hace.

Evite el colapso de una empresa. Image: Pixabay/Stux

Las investigaciones sugieren que las pymes que atraviesan dificultades financieras temporales reciben mejor asesoramiento de expertos en reestructuración empresarial que de especialistas en insolvencia. Dar un giro a la situación antes de que se produzca la insolvencia requiere conocimientos más amplios e implica un enfoque sofisticado para salvar las empresas de las que todos dependemos en nuestra vida cotidiana.

Esto significa que puede ser beneficioso buscar ayuda externa para elaborar un plan de recuperación a medida que tenga en cuenta las circunstancias particulares, y diseñar cuidadosamente mejoras operativas que reduzcan los costes y mejoren la liquidez sin poner en peligro la actividad principal de la empresa. Las empresas también deberían aprovechar las oportunidades para aumentar sus ingresos y mantener un contacto estrecho con sus acreedores.

Este tipo de medidas oportunas y específicas tiene más probabilidades de obtener el apoyo de acreedores, empleados y clientes, del que depende una recuperación exitosa.

Las pymes son un motor esencial de la economía. Pero también son frágiles por naturaleza. Muchas de las que atraviesan dificultades temporales necesitarán apoyo financiero y táctico, por su propio bien y para contribuir a una recuperación económica general tan necesaria.

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