Aunque las principales preocupaciones de los líderes empresariales de Asia-Pacífico siguen siendo los riesgos económicos, la ciberseguridad y la inestabilidad sociopolítica también figuran entre los cinco principales riesgos identificados por los ejecutivos de la región.
Esta es una conclusión clave de la Encuesta de Opinión Ejecutiva (EOS) 2016-2017, cuyos resultados también se presentan y analizan en profundidad en el informe anual del Centro de Riesgos de Asia-Pacífico de Marsh & McLennan Companies, Preocupaciones por los riesgos en evolución en Asia-Pacífico.
En las dos subregiones de Asia (a saber, Asia Meridional y Asia Oriental y el Pacífico), los principales riesgos económicos identificados por los ejecutivos de Asia apenas han cambiado. La elevada tasa de desempleo y las perturbaciones de los precios de la energía han figurado sistemáticamente entre los cinco principales riesgos, y este año no es diferente. Estos riesgos se vieron agravados por la desaceleración del crecimiento económico y las perspectivas inciertas para el comercio internacional debido al aumento de las medidas proteccionistas.

La preocupación por las altas tasas de desempleo —considerado el riesgo más importante en Asia en 2016— ha sido especialmente aguda en Asia Meridional al comenzar 2017, ya que a principios de año se había pronosticado el estancamiento de la creación de empleo en India. Por otra parte, los riesgos relacionados con el impacto de la volatilidad del mercado chino en otras economías asiáticas siguen siendo importantes, como refleja la presencia constante de las burbujas de activos entre los principales riesgos para la región de Asia Oriental y el Pacífico durante cada uno de los últimos tres años.
La amenaza de ciberataques de gran escala cobró mucha más importancia en 2017. Aunque los riesgos cibernéticos han figurado históricamente entre los cinco principales riesgos para los ejecutivos de Asia Oriental y el Pacífico, los ciberataques de gran repercusión ocurridos a principios de año han llevado a los ejecutivos a prestar más atención a los posibles daños que pueden causar. El más destacado de estos incidentes es el ataque de ransomware WannaCry ocurrido en mayo de este año, que ha causado graves trastornos a las empresas de las principales economías asiáticas; se ha informado de que China, India y Vietnam se encuentran entre los 20 países más afectados del mundo.
El posible fracaso de la gobernanza nacional ha figurado sistemáticamente entre los cinco principales riesgos para los países de Asia Meridional durante los últimos tres años. Sin embargo, esta preocupación también se comparte en el conjunto de Asia-Pacífico tras la convulsa ola política de 2016, caracterizada por el ascenso de líderes autoritarios, en particular en Filipinas y Estados Unidos. Esto ha hecho que las empresas se preocupen más por el creciente autoritarismo, así como por el debilitamiento a largo plazo de la supervisión y la rendición de cuentas gubernamentales.
Estas tres categorías de riesgos ya se habían analizado ampliamente en el informe inaugural del Centro de Riesgos de Asia-Pacífico de Marsh & McLennan Companies, Preocupaciones por los riesgos en evolución en Asia-Pacífico.
Las principales tendencias disruptivas de Asia
Sin embargo, los resultados de la EOS deben examinarse en el contexto de las principales tendencias de riesgo que siguen desarrollándose en Asia. El aumento de la desigualdad económica, las crecientes presiones demográficas, las persistentes preocupaciones de seguridad internacional, las complejas transiciones económicas mundiales, los riesgos medioambientales y los nuevos avances tecnológicos son las seis tendencias interrelacionadas que ahora se sienten con especial intensidad en toda la región de Asia-Pacífico. El gráfico siguiente muestra varios escenarios de riesgo posibles en los que algunas de estas tendencias han causado importantes daños económicos a las empresas. Por consiguiente, los ejecutivos deberán prestar mucha atención a estos acontecimientos para responder con rapidez y de manera adecuada.

Implicaciones para las empresas
Las empresas deben anticipar las posibles perturbaciones causadas por el aumento de la desigualdad económica, incluida la probable tensión en las relaciones laborales, que provocaría un aumento de las huelgas y las protestas. Por ello, deben centrarse en mantener buenas relaciones laborales y aplicar programas de gestión del talento. Es posible que haya que renovar las estructuras de pensiones existentes para prepararse ante el impacto de la tecnología en el futuro del empleo y ante una fuerza laboral cada vez más envejecida.
Las empresas deben protegerse frente a las perturbaciones derivadas del creciente proteccionismo, como los cambios repentinos en las políticas comerciales, los impuestos o las normativas arancelarias. Deben seguir de cerca los acontecimientos políticos internacionales en curso y aplicar las medidas preventivas correspondientes, como elaborar planes de contingencia, proteger las inversiones y garantizar la transferencia del riesgo mediante seguros contra riesgos políticos.
Los riesgos medioambientales siguen aumentando en probabilidad e impacto y suponen una amenaza importante para las cadenas de suministro mundiales. Al mismo tiempo, la creciente atención que prestan tanto los gobiernos asiáticos como el sector privado a las preocupaciones medioambientales y climáticas ha generado nuevas tendencias de mercado que representan importantes oportunidades de inversión. Por consiguiente, las empresas no solo deberán asegurarse frente a las perturbaciones y prepararse para ellas, sino también comprender las implicaciones para sus negocios de los cambios en las opiniones de los clientes y los organismos reguladores sobre cuestiones medioambientales, en particular el cambio climático y la sostenibilidad.
Aunque la Cuarta Revolución Industrial y la extraordinaria velocidad de los avances tecnológicos pueden beneficiar enormemente a las empresas, los ejecutivos también deben tener presentes los amplios efectos disruptivos que pueden traer las nuevas tecnologías. Las empresas tendrán que mitigar una amplia variedad de futuras perturbaciones del mercado, incluidos los riesgos de implementación, los problemas de ciberseguridad, las responsabilidades desconocidas y la transformación de la naturaleza del trabajo.
En este complejo entorno de riesgos destacan dos riesgos importantes. El primero son los riesgos comerciales que siguen afrontando las empresas internacionales en una era de creciente proteccionismo. Aunque en los últimos meses la administración del presidente Donald Trump ha declarado su intención de reducir o renegociar las condiciones del comercio mundial, los aranceles y otras medidas proteccionistas han aumentado desde 2009. Es importante señalar que esta tendencia no muestra indicios de remitir. La situación se ve agravada aún más por las transiciones económicas en curso en países asiáticos como China e India y en los miembros del bloque de la ASEAN.
El segundo riesgo importante se relaciona con el futuro del trabajo. La combinación de los avances tecnológicos (por ejemplo, la automatización, el trabajo centrado en los macrodatos y la «economía de los pequeños encargos» habilitada por la tecnología), una sociedad que envejece rápidamente y unas relaciones laborales tensas a raíz del aumento de la desigualdad económica plantea un problema difícil para los departamentos de capital humano de toda Asia. Los líderes empresariales deben responder preguntas complejas sobre cómo contratar y retener talento, cómo maximizar las capacidades de la fuerza laboral manteniendo buenas relaciones laborales, cómo diseñar programas de formación y reciclaje profesional para los empleados en una economía impulsada por la tecnología y cómo diseñar sistemas de pensiones sostenibles para cuidar de los trabajadores de más edad.
Un futuro incierto
El panorama político mundial sigue marcado por la incertidumbre, lo que hace que a los ejecutivos empresariales les resulte cada vez más difícil desentrañar las complejidades globales y determinar sus consecuencias para sus propias organizaciones. Por ello, a los líderes empresariales podría resultarles útil contar con una lista de preguntas orientativas adaptadas a departamentos específicos —como la que ofrece la edición de 2017 del informe Preocupaciones por los riesgos en evolución en Asia-Pacífico— para ayudarles a evaluar los riesgos que afrontan sus empresas y aplicar las medidas adecuadas.


