15 años de riesgo: del colapso económico a la devastación planetaria

Schoolchildren, students and activists attend a protest march to call for action against climate change, in Vienna, Austria, September 27, 2019. REUTERS/Leonhard Foeger - RC16E756B600
Millions of schoolchildren participated in climate strikes in 2019.Image: REUTERS/Leonhard Foeger
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  • La percepción del riesgo ha pasado de la economía al clima.

  • Un mayor conocimiento y experiencia sobre el cambio climático motivaron este cambio.

  • El cortoplacismo podría crear puntos ciegos y limitar los esfuerzos integrados para mitigar los riesgos.

El panorama de riesgos globales parece estar cambiando más rápido que nuestra capacidad para gestionarlo.

Cuando el Foro Económico Mundial lanzó por primera vez la Encuesta Global de Percepción de Riesgos (GRPS) en 2006, los riesgos económicos ocupaban la mayoría de los primeros puestos por probabilidad e impacto.

Quince años y una Gran Recesión después, la economía mundial vuelve a enfrentarse a serios obstáculos – desigualdad, proteccionismo y desaceleración –, pero los riesgos económicos han dejado de ocupar el centro de atención de la encuesta.

En el Informe sobre Riesgos Globales de este año – la 15.ª edición –, los cinco principales riesgos por probabilidad y tres por impacto están relacionados con el clima. Nunca antes un solo tema había dominado la encuesta de esta manera, ni siquiera durante la crisis financiera de 2008 – 2009, cuando las preocupaciones económicas ocuparon como máximo tres de los cinco primeros puestos por probabilidad, y cuatro por impacto.

Image: Informe sobre Riesgos Globales 2020 del Foro Económico Mundial

¿Qué puede explicar este marcado cambio en la percepción del riesgo – de lo económico a lo climático – aunque muchos riesgos económicos persistan?

Análisis del cambio en las percepciones de riesgo

Cuatro tendencias pueden explicar por qué las percepciones de riesgo han cambiado de forma tan drástica:

1) El cambio climático es una prioridad para los jóvenes

A los jóvenes del mundo les preocupa enormemente el futuro del planeta. El noventa por ciento de los encuestados de la GRPS procedentes de la Comunidad de Global Shapers del Foro – líderes comunitarios más jóvenes – cree que “calor extremo”, “destrucción de ecosistemas” y “salud afectada por la contaminación” empeorarán en 2020. También valoran el impacto de estos fenómenos como extremo e inminente.

Los jóvenes han hecho oír su voz en todo el mundo, no solo a través de las redes sociales, sino también con sus pies y sus papeletas electorales. El año pasado, millones de escolares participaron en huelgas climáticas en todo el mundo, los jóvenes europeos fueron decisivos para el éxito electoral de los Verdes en el Parlamento, y encuestas recientes sugieren que la política medioambiental será decisiva para los jóvenes estadounidenses en las elecciones de 2020. El activismo de esta generación probablemente ha influido en las percepciones de riesgo globales.

Image: Encuesta Global de Percepción de Riesgos 2019-2020 del Foro Económico Mundial

2) Acceso a mejor información

En los últimos años se han publicado datos más precisos sobre el cambio climático. El Evaluación Global de la IPBES sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, una evaluación histórica del estado del planeta, se publicó en mayo de 2019. Asimismo, el Met Office Hadley Centre’s HadSST4 conjunto de datos, la fuente más utilizada de datos sobre la temperatura de la superficie del mar, se actualizó justo el año pasado para demostrar que los océanos se han calentado más de lo que se estimaba anteriormente. Ambos advirtieron de un futuro mucho más desolador para el planeta y de un plazo más corto para evitarlo.

3) Contacto directo con el cambio climático

Los fenómenos meteorológicos extremos han golpeado todos los continentes y la frecuencia de los desastres naturales se ha incrementado hasta uno por semana. En los últimos años, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, los Países Bajos y el Reino Unido han registrado olas de calor récord; incendios forestales devastadores han arrasado Australia, Canadá, Chile, España y Estados Unidos; mientras que Bangladés, India, Tailandia y Sri Lanka han registrado sequías graves y más prolongadas. Como resultado, más personas sienten los efectos del cambio climático, muchas de ellas en regiones del mundo que antes no se veían afectadas.

4) Interiorización del estancamiento económico

Los años de superación de las dificultades económicas pueden haber llevado a los encuestados a creer que los riesgos económicos pueden superarse de una manera que el cambio climático no. Al fin y al cabo, la década de 2010 fue el periodo posterior a la crisis con menor crecimiento desde la década de 1970: la economía mundial se ha mantenido estancada en torno al 3 % de crecimiento desde la Gran Recesión.

Además, las generaciones más jóvenes pueden dejar de ver una economía precaria como un riesgo, y considerarla simplemente como una realidad. Por ejemplo, los estadounidenses nacidos entre 1980 y 1989 tienen un 34 % menos de bienestar que las generaciones anteriores, y el 67 % de los jóvenes latinoamericanos ha experimentado inestabilidad financiera, y quienes tienen treinta y tantos años en el Reino Unido son “la primera cohorte de posguerra que no empieza, al menos, su vida laboral con mayores ingresos que sus predecesores”.

La apuesta medioambiental

Sin duda es una buena noticia que los grupos de interés se preocupen por el futuro del planeta. Significa que aumenta la conciencia sobre las graves amenazas de la degradación medioambiental, lo que, esperemos, se traducirá en una acción climática más ambiciosa.

Sin embargo, el cambio drástico y relativamente rápido en las percepciones de riesgo – de lo económico a lo medioambiental en la GRPS – es potencialmente preocupante. Dado que los riesgos medioambientales y económicos están inextricablemente vinculados, las percepciones de riesgo que solo tienen en cuenta uno de ellos pueden generar puntos ciegos y dejar de lado los esfuerzos integrados de mitigación.

La economía estable – aunque lenta – de la última década ha incentivado el desarrollo de prácticas verdes, pero los años de progreso podrían verse compensados por un contexto económico más difícil. La economía mundial muestra signos de una desaceleración que podría durar muchos años, y si los grupos de interés consideran los riesgos económicos y medioambientales como distintos, existe una mayor probabilidad de que el cortoplacismo se imponga a medida que crear oportunidades de progreso económico se vuelva más apremiante.

En un futuro próximo, podrían surgir preocupaciones económicas y políticas inmediatas, pero no deberían desplazar por completo de nuestra percepción los riesgos medioambientales en curso.

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