Con la reapertura de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el mundo observa dónde se notarán primero los cambios en Cuba. Muchos esperan que sea en el acceso a internet de la era de los años noventa.
Cuba se conectó por primera vez a internet en 1996 mediante un enlace de Sprint financiado por la National Science Foundation de Estados Unidos. Un año después, el Gobierno cubano decidió contener y controlar internet, lo que derivó en décadas de estancamiento y escasa inversión. Un enlace submarino con Venezuela entró en funcionamiento en 2012. Ahora, el Gobierno afirma que internet es una prioridad.
Desde el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, Airbnb ya tiene presencia en el país, pese a la ironía de que una empresa basada en internet pueda entrar tan rápido en Cuba, un país donde casi nadie tiene internet. En 2011, la oficina de estadística de Cuba estimó una penetración de internet del 22 %, incluidos quienes solo tienen acceso a la intranet local gestionada por el Gobierno. Freedom House, que situó a Cuba en el puesto 62 de 65 en libertad de internet, calculó que solo el 5 % de los cubanos tiene acceso a internet propiamente dicho.
Internet en Cuba no figura en los primeros puestos, según cualquier criterio.
Freedom House
Internet en Cuba lo gestiona un monopolio opaco, ETECSA. Solo los extranjeros con permisos de residencia permanente, los estudiantes extranjeros y los empresarios que viajan pueden obtener cuentas de acceso telefónico a internet. Las grandes empresas tienen acceso mediante conexiones DSL. Pocos cubanos pueden acceder a internet desde su casa, así que compran tiempo de conexión ilegalmente a quienes sí tienen acceso, a entre 1,50 y 2 dólares estadounidenses la hora, cuando el salario mensual medio es de 20 dólares estadounidenses. Han desplegado 35 puntos de acceso Wi-Fi y salas de «navegación» de internet. Un documento filtrado muestra planes para poner a disposición DSL lento en algunos hogares de zonas urbanizadas, pero esto no es una solución para todos.
Los precios de internet en Cuba son los más altos de América Latina.
UIT/Banco Mundial
El Gobierno cubano afirma que quiere modernizar internet. Para ello necesita un plan a largo plazo, porque prácticamente no existe infraestructura moderna en la isla; pero, mientras tanto, son necesarias medidas a corto plazo para empezar a avanzar ya.
Las medidas a corto plazo podrían centrarse en desplegar de forma agresiva la tecnología satelital , que, como otras tecnologías como la voz sobre IP (llamadas de voz por internet), están actualmente prohibidas. Esto ahorraría el coste de tender líneas fijas en toda la isla y fomentaría el espíritu emprendedor de los ciudadanos para ofrecer focos locales de conectividad que podrían ampliarse posteriormente. Pero esto supondría renunciar al control gubernamental.
Conectar escuelas y universidades debería ser una prioridad. De hecho, la conexión de universidades por parte de la National Science Foundation fue el inicio de internet en Estados Unidos en los años ochenta. Parece que Huawei logró entrar primero con proyectos a corto plazo, cuyos equipos se usaron en los proyectos de acceso DSL domésticos y Wi-Fi. Las empresas estadounidenses, al menos por ahora, siguen impedidas de operar con Cuba.
El papel del Gobierno cubano en un acceso a internet vía satélite descentralizado consistiría en planificar la capacidad y negociar con las empresas de comunicaciones por satélite el ancho de banda. También especificaría, evaluaría y compraría el equipo de estaciones terrenas (parte del cual podría fabricarse en la isla), y apoyaría a los operadores de satélite con préstamos para costear el equipo y la formación. Debería asimismo liderar el desarrollo de software para un funcionamiento eficiente sin conexión, con compresión automática de datos cuando el usuario se conecte. Ese software sería útil en cualquier país con ancho de banda limitado, no solo en Cuba.
A largo plazo, dado que hoy tiene muy poca infraestructura, Cuba debería saltarse generaciones tecnológicas, por ejemplo esperando y planificando la conectividad inalámbrica de quinta generación. Pero las decisiones políticas son más importantes que la tecnología.
El Gobierno debería considerar diversas políticas de propiedad y regulación antes de abrir la puerta a las empresas extranjeras. Por ejemplo, Cuba debería avanzar con cautela y considerar una amplia gama de políticas de propiedad de la infraestructura, como la propiedad municipal en Estocolmo, el Gobierno como inversor de capital riesgo, como en Singapur, el Gobierno como proveedor mayorista de backbone rural, como en India, o la propiedad individual de los enlaces finales.
Pero, en última instancia, el Gobierno tiene que dar el paso político de aceptar un nuevo papel: proveer la infraestructura, dejando que otros proporcionen el acceso. La perspectiva de que ETECSA —o incluso una importación extranjera como Comcast— actúe como ISP monopolístico no es bienvenida.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original..La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas en él.
Para estar al día de la Agenda suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Larry Press es profesor de Sistemas de Información en la California State University, Dominguez Hills.
Imagen: Una guardia de honor cubana prepara una bandera nacional de Cuba para ser izada por el ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez (centro derecha), sobre su embajada recién reabierta en Washington. REUTERS/Andrew Harnik/Pool





