Por qué necesitamos a los jóvenes en la mesa

Por qué necesitamos a los jóvenes en la mesa
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La semana pasada tuve el placer de dirigirme a cientos de jóvenes excepcionales reunidos en el Foro de la Juventud en la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Los jóvenes delegados que asistieron al evento forman parte de la generación juvenil más numerosa de la historia. Su visita a la ONU se produjo en un momento crucial para las personas y nuestro planeta. 2015 no es un año más, sino una oportunidad para trazar el rumbo hacia un futuro sostenible, acordando objetivos de desarrollo sostenible y alcanzando un acuerdo climático universal significativo.

Este año, las Naciones Unidas también cumplen 70 años, lo que brinda tanto la oportunidad de repasar las contribuciones de la Organización a la paz, los derechos humanos y el desarrollo como la de mirar hacia el futuro.

La participación activa de los jóvenes es esencial para que podamos afrontar los desafíos mundiales, en particular poner fin a la pobreza y evitar los peores efectos del cambio climático. Nuestro único planeta es suyo en herencia, y necesitamos su participación activa y sus ideas para ayudar a reducir las emisiones y aumentar la resiliencia frente al cambio climático.

Así que, en el evento de esta semana, hice tres llamamientos a la acción dirigidos a los jóvenes del mundo.

Primero: ayúdennos a impulsar un desarrollo sostenible centrado en las personas y respetuoso con el planeta. Segundo: combatan la injusticia y la desigualdad con solidaridad para que nadie se quede atrás. Y tercero: sean ciudadanos globales activos.

Los jóvenes han sido quienes más han sufrido la crisis mundial del desempleo. En todo el mundo, 73 millones de jóvenes buscan trabajo; tienen tres veces más probabilidades que los adultos de estar desempleados. Muchos más están atrapados en empleos abusivos, trabajo infantil o trabajo esclavo.

Sin embargo, los jóvenes son más que víctimas de la pobreza y la recesión económica: pueden ser agentes de cambio. Debemos hacer más para crear empleos para los jóvenes y apoyar a los emprendedores jóvenes para que puedan crear empleos para otros. Poner fin a la pobreza y crear riqueza forma parte de la solución, pero debemos asegurarnos de que la prosperidad económica sea inclusiva y compartida.

Sigo impresionándome por la energía, el talento y el optimismo que encuentro en los jóvenes que conozco durante mis viajes por el mundo, y los jóvenes delegados que acudieron esta semana a la ONU no fueron la excepción. Confío en que los jóvenes de hoy cumplan con su parte como ciudadanos globales que actúan en favor de nuestro futuro común.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Ban Ki-moon es secretario general de las Naciones Unidas desde 2007.

Imagen: Un joven trabajador se sienta en la oficina de una empresa emergente en el espacio de trabajo compartido Wostel, en Berlín, el 18 de marzo de 2013. REUTERS/Thomas Peter

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