La democracia está en declive.
La última edición de Índice de Democracia 2016 de Economist Intelligence Unit (EIU) muestra que el año pasado 72 países experimentaron un retroceso en los valores democráticos. Los países donde la democracia perdió terreno superaron en más de dos a uno a aquellos donde se volvió más sólida.
El Índice de Democracia de la EIU mide el estado de la democracia mediante la evaluación de los procesos electorales y el pluralismo, el estado de las libertades civiles, el funcionamiento del gobierno, la participación política y la cultura política en más de 160 países de todo el mundo. La clasificación de la EIU muestra que la puntuación media mundial de democracia cayó a 5.52 en 2016, frente a 5.55 en 2015 (en una escala de 0 a 10).

Noruega encabeza las democracias del mundo
Noruega encabeza el Índice como la democracia más sólida del mundo, seguida de Islandia y Suecia. Nueva Zelanda ocupa el cuarto puesto, Dinamarca el quinto y Canadá e Irlanda comparten el sexto. Suiza, Finlandia y Australia completan las diez primeras «democracias plenas».
Menos de la mitad de la población mundial vive en una democracia
El informe concluye que menos de la mitad (49%) de la población mundial vive en algún tipo de democracia, y que solo el 4.5% reside en una «democracia plena». Se trata de un marcado descenso respecto de 2015, cuando la cifra apenas era inferior al 9%.
Estados Unidos es ahora una democracia defectuosa
Este dramático retroceso se debe principalmente a que la EIU rebajó la clasificación de Estados Unidos a «democracia defectuosa», a raíz de la baja confianza pública en el gobierno. El informe subraya que esto ya era claramente evidente antes de las elecciones presidenciales que llevaron a Donald Trump a la presidencia. También se observaron tendencias similares en muchas otras economías desarrolladas.
Aumenta la participación política mientras el Reino Unido le muestra la tarjeta roja a la UE
Aunque el desencanto con las élites políticas ha impulsado el populismo, también ha propiciado una renovada participación política. En el referéndum sobre la UE, el 72% de la población del Reino Unido acudió a votar, frente a un promedio del 63% en las elecciones generales de la última década. Esto revirtió la tendencia al aumento de la apatía política. También se produjo un marcado aumento de la afiliación a partidos políticos en el Reino Unido. Como resultado, la puntuación democrática del Reino Unido pasó de 8.31 (sobre diez) en 2015 a 8.36 este año, lo que lo situó en el puesto 16 entre las «democracias plenas».
Europa del Este cuestiona los beneficios de la democracia
El antiguo bloque comunista de Europa del Este ha experimentado el retroceso más significativo registrado desde que se lanzó el Índice de Democracia en 2006. El desencanto con la democracia está muy extendido: 18 países muestran un retroceso en su trayectoria democrática y los nueve restantes se estancan en distintos grados.
Estonia ocupa el puesto más alto, en el número 29. Sin embargo, la EIU señala que ningún país alcanza la clasificación de «democracia plena», aunque 11 de los países analizados son miembros de la UE. El descenso más notable se registró en la calificación de los procesos electorales.
La democracia se tambalea en todo el mundo
África subsahariana supera a Europa del Este en participación política, pero aún va rezagada en cuanto a la instauración de una democracia formal. La región ha avanzado muy poco y su calificación se ha mantenido estable, lo que sugiere que aún le queda mucho por hacer para mejorar aspectos como el pluralismo, el funcionamiento del gobierno y las libertades civiles, entre otros. Mauricio encabeza la clasificación regional y también es el único país de la región considerado una democracia plena.
América Latina se ha adelantado a la tendencia en la gestión del populismo, tras haber resistido una ola de apoyo populista de izquierda durante la última década. El año pasado, la región respaldó a candidatos de centroderecha favorables al mercado que asumieron el poder. Sin embargo, Uruguay es el único país que figura en la lista de «democracias plenas», en el puesto 19.
Tras lograr avances significativos durante la última década, la puntuación de Asia se estancó en 2016 (5.7) y sigue por detrás de América Latina (6.3), Europa (8.4) y América del Norte (8.6). Japón obtiene la calificación más alta, en el puesto 20, lo que también lo sitúa a la cabeza de las democracias defectuosas.
En los países árabes, las repercusiones de la Primavera Árabe siguen siendo muy visibles. Incluso Túnez, símbolo de la revuelta, ha caído 12 puestos en la clasificación mundial, lo que lo sitúa cerca del final de la lista de democracias defectuosas.
¿Hay algún motivo para la esperanza?
El informe de la EIU confirma que la calidad de la democracia ha retrocedido en el mundo, a medida que un número creciente de votantes se ha desencantado. Sin embargo, parece haber un motivo para la esperanza en el aumento de la participación política que esto ha propiciado en muchas partes del mundo.


