¿Qué cambiará en las relaciones entre Estados Unidos e India en 2015?

¿Qué cambiará en las relaciones entre Estados Unidos e India en 2015?
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La enérgica política exterior del primer ministro indio Narendra Modi durante los siete meses transcurridos desde que asumió el cargo ha sorprendido a los observadores. Tras invitar a los dirigentes de Pakistán y de otros países vecinos a su investidura, emprendió viajes a China, Australia y Estados Unidos. Más recientemente, recibió en Nueva Delhi al presidente ruso Vladimir Putin y firmó numerosos acuerdos comerciales y pedidos para importar reactores nucleares rusos. Modi les está diciendo a sus conciudadanos que India es fuerte y goza de buena consideración en todo el mundo.

El próximo mes, el presidente estadounidense Barack Obama viajará a Nueva Delhi como invitado especial de Modi para los actos conmemorativos del Día de la República, la fiesta nacional de India, apenas tres meses después de que ambos líderes mantuvieran conversaciones sustantivas en Washington, DC. Por tanto, la visita debe considerarse una señal clara del deseo de Obama, tanto como del de Modi, de fortalecer las relaciones entre Estados Unidos e India.

¿Qué tendrá probablemente en mente Obama cuando vuelva a reunirse con su homólogo indio, y qué cree que se puede hacer para afianzar los vínculos bilaterales? Destacan tres cuestiones, empezando por el comercio, que es tan importante en términos políticos como económicos.

Obama espera que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica se concluya en 2015 y sea ratificado por el Senado de Estados Unidos. El TPP no será un acuerdo de libre comercio tan sólido como se había previsto originalmente, debido a las exclusiones y a un periodo de implementación muy prolongado. Pero vinculará a Estados Unidos y a otros 11 países de la cuenca del Pacífico (incluido Japón, pero no China) en un nuevo bloque económico. Obama debería insistir en que la exclusión de India del TPP se debe únicamente a la geografía —India no limita con el Pacífico— y en que Estados Unidos quiere aumentar el comercio bilateral y la inversión directa de empresas estadounidenses.

La segunda cuestión es el terrorismo. A las autoridades estadounidenses les preocupa que ciudadanos de Estados Unidos que han combatido junto al Estado Islámico y Al Qaeda en Oriente Medio regresen a casa para cometer actos terroristas. India ha sufrido actos terroristas atroces en su propio territorio. La cooperación continua entre los organismos de inteligencia estadounidenses e indios puede ayudar a ambos países a prevenir futuros incidentes.

El terrorismo no solo incluye la violencia física, sino también los ataques en el ciberespacio. China, Rusia e Irán han sido responsables de frecuentes ciberataques contra bancos, empresas y organismos gubernamentales; según acusa Estados Unidos, Corea del Norte estuvo detrás de la reciente intrusión en los sistemas informáticos de Sony Pictures. Aunque Obama presentó al presidente chino Xi Jinping pruebas de robo de tecnología por parte de piratas informáticos radicados en China, las autoridades chinas siguen negándolo. Más recientemente, Rusia y otros han estado instalando malware en los sistemas de control de la red eléctrica estadounidense y otras redes sensibles.

De cara al futuro, a Estados Unidos le preocupan los ciberataques de actores no estatales como el Estado Islámico y Al Qaeda. Aunque sus miembros quizá carezcan de la sofisticación necesaria para perpetrar tales actos, podrían intentar contratar a personas con las habilidades requeridas. India cuenta con un gran número de ingenieros informáticos talentosos, algunos de los cuales podrían simpatizar con la causa islamista. Tanto Estados Unidos como India podrían beneficiarse de cooperar para prevenir e interrumpir esos esfuerzos de reclutamiento.

La tercera cuestión que sin duda tendrá en mente Obama es el objetivo declarado de China de dominar Asia y excluir a Estados Unidos de la región. La ambición hegemónica china también va en contra de los intereses estratégicos de India, razón suficiente para que Modi esté deseoso de fortalecer las relaciones de su país tanto con sus vecinos como con Estados Unidos. Obama ya ha dejado claro que Estados Unidos entiende que la disposición de Modi a cooperar con Rusia, pese a las sanciones occidentales impuestas al país, obedece al deseo de India de disuadir una alianza chino-rusa en su contra.

Modi obtuvo una victoria aplastante en unas elecciones que reflejaron la decepción de la ciudadanía india con las políticas y el desempeño del gobierno anterior, encabezado por el Congreso Nacional Indio. Aunque India había registrado un crecimiento anual del PIB real superior al 8% durante varios años, el crecimiento se ha desacelerado desde 2010 y cayó por debajo del 5% en 2013, debido al giro populista de las políticas impuesto por Sonia Gandhi, líder del Partido del Congreso.

En cambio, el gobierno de Modi prevé aplicar una agenda favorable al crecimiento que incluye reducir las demoras burocráticas, aumentar la inversión en infraestructura, estimular la actividad manufacturera y adoptar un sistema tributario unificado más sencillo. Evidentemente, la agenda de Modi también incluye una política exterior activa, como debe ser.

Cultivar a India como socio fiable en la economía global y en los asuntos internacionales también es una prioridad alta para Estados Unidos. La visita de Obama a India puede ayudar a hacer realidad el potencial de esa relación.

Este artículo se publica en colaboración con Project Syndicate. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Martin Feldstein, profesor de Economía en la Universidad de Harvard y presidente emérito de la Oficina Nacional de Investigación Económica

Imagen: el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estrecha la mano del primer ministro de India, Narendra Modi, al término de su reunión en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington, el 30 de septiembre de 2014. REUTERS/Larry Downing

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