Es fácil suponer que cada avance tecnológico supone también un avance en los beneficios, pero no siempre es así. La innovación tecnológica, especialmente la acelerada que vemos hoy, ofrece muchos beneficios posibles, pero también entraña riesgos.
El Informe de Riesgos Globales 2017 del Foro Económico Mundial destaca 12 ámbitos clave de innovación y sus riesgos y beneficios inherentes.
La lista de 12 incluye, entre otras, la impresión 3D, la inteligencia artificial y los robots, las biotecnologías y el internet de las cosas. La lista completa aparece a continuación.
¿Beneficios frente a riesgos?
Las conclusiones del informe sobre los riesgos se basan en gran medida en su Encuesta de Percepción de Riesgos Globales, que reúne las opiniones de las comunidades multisectoriales del Foro Económico Mundial, integradas por líderes empresariales, gubernamentales, académicos y de organizaciones no gubernamentales e internacionales. También se consulta a miembros del Instituto de Gestión de Riesgos. La encuesta se realizó en septiembre y octubre de 2016.
Este gráfico, que representa los resultados de la encuesta, sugiere que, en general, quienes respondieron son optimistas sobre el equilibrio entre los riesgos y los beneficios de las tecnologías emergentes. Sin embargo, la magnitud del riesgo frente a la de los beneficios que atribuyen a cada tecnología varía mucho.
Tecnologías emergentes con muchos riesgos, pero también muchas recompensas
La tecnología emergente con diferencia más consecuencias negativas es la inteligencia artificial y la robótica. No cabe duda de que el impacto de estas tecnologías será drástico.
Entre las principales preocupaciones está la posibilidad de que esta tecnología prive de su empleo a millones de personas. Por ejemplo, si este chef robot se convierte en una presencia habitual en cafeterías y restaurantes de todo el mundo, ¿perderán su empleo millones de personas que ahora trabajan en el sector de la hostelería? En un mundo donde las máquinas funcionan con inteligencia artificial, ¿cómo podemos asegurarnos de que sus decisiones sean éticas? Por ejemplo, si un coche autónomo puede chocar contra una persona que cruza la calle o contra una pared, hiriendo o incluso matando a sus pasajeros, ¿cómo puede tomar esa decisión en una fracción de segundo, algo que incluso a los humanos les cuesta? Dicho esto, esta tecnología también ofrece beneficios por encima de la media. Los coches autónomos podrían eliminar el 90% de las aproximadamente 1,3 millones de muertes en carretera cada año. También podrían reducir la congestión y, por tanto, la contaminación, especialmente en nuestras ciudades.
La biotecnología, que consiste en modificar organismos vivos para usos medicinales, agrícolas o industriales, también podría aportarnos enormes beneficios, pero entraña muchos riesgos. Esta tecnología podría proporcionar al mundo más alimentos, por ejemplo, y resolver muchos problemas de salud, pero plantea numerosos dilemas éticos, como la posibilidad de que la modificación genética de plantas o animales provoque problemas que no hemos previsto.
Las nuevas tecnologías informáticas, como la computación cuántica, también entrañan muchos riesgos, pero podrían cambiar drásticamente nuestras vidas. El tiempo que necesitan los científicos para realizar investigaciones médicas valiosas, que dependen de enormes cantidades de datos, podría reducirse drásticamente y dar lugar a avances médicos más rápidos. Sin embargo, también podrían desencadenar comportamientos nuevos e imprevistos en los sistemas informáticos.
Tecnologías emergentes con muchos riesgos, pero no tantas recompensas
La segunda tecnología emergente con peor desempeño en cuanto a riesgos es el internet de las cosas, representado en el diagrama como «proliferación y presencia ubicua de sensores conectados».
Esta tecnología está diseñada para facilitarnos la vida: podemos encender la calefacción antes de llegar a casa (ahorrando energía y costes de calefacción), vigilar nuestra casa a distancia para asegurarnos de que está protegida e incluso encender un hervidor de agua por wifi, lo que nos regala unos minutos (valiosos) más en la cama por la mañana.
Pero también podríamos estar abriendo una ventana a nuestro mundo para los ciberdelincuentes, dándoles acceso directo a nuestra identidad y nuestras cuentas bancarias. Cómo proteger esas conexiones es el mayor desafío de este tipo de tecnología.
A continuación está la geoingeniería. A primera vista, la geoingeniería —combatir el cambio climático eliminando CO2 del aire o limitando la luz solar que llega al planeta— parece algo positivo, porque pretende ayudarnos a salvar el planeta.
Pero tiene consecuencias negativas por encima de la media y muy pocos beneficios. Esto se debe a que algunos sostienen que esta tecnología desvía la atención de la tarea tan importante de reducir las emisiones, o que los efectos secundarios de algunas de estas tecnologías anulan sus beneficios. Además, podrían resultar demasiado caras para llevarlas a la práctica.
La cadena de bloques también aparece en el cuadrante de alto riesgo y bajo beneficio. Esta tecnología es especialmente relevante hoy en el sector financiero, donde está permitiendo realizar pagos más rápidos y seguros. Dicho esto, tenemos poca experiencia con este tipo de tecnología y algunos riesgos podrían no hacerse evidentes hasta que se utilice a mayor escala.
Tecnologías emergentes con riesgo y recompensa medios
La neurotecnología es la única que ofrece un riesgo medio y una recompensa media. Esta tecnología permitirá manipular el cerebro. Aunque, en teoría, promete grandes avances, aún estamos en la fase experimental y desconocemos todos los riesgos.
Tecnologías emergentes con muchas recompensas y muy pocos riesgos
Quizá las nuevas tecnologías más prometedoras sean las que ofrecen grandes recompensas y pocos riesgos. Entre las tecnologías que los encuestados consideraron incluidas en esta categoría están el almacenamiento, la captura y la transmisión de energía.
Entre las tecnologías de este tipo se encuentran las baterías, cuya capacidad ha mejorado enormemente. Las llamadas baterías de «próxima generación» podrán almacenar mucha más energía e incluso podrían acabar con la pobreza energética. También podrían proporcionarnos productos químicos, energía y otros materiales sostenibles y procesos biológicos sin residuos.
La importancia de la gobernanza
El informe destaca que toda nueva tecnología debe desarrollarse junto con un sistema de buena gobernanza. Aunque ya contamos con uno en el ámbito de la biotecnología, no puede decirse lo mismo de la inteligencia artificial o la robótica. Sin embargo, la gobernanza es una cuestión compleja. Si regulamos demasiado, podríamos frenar precisamente la innovación —y los beneficios— que tratamos de impulsar; si regulamos demasiado poco, quizá nunca confiemos lo suficiente en estas tecnologías como para utilizarlas.


