La carga mundial de una enfermedad tropical conocida como leptospirosis es mucho mayor de lo que se estimaba anteriormente, pues provoca más de un millón de nuevas infecciones y casi 59.000 muertes al año, según un nuevo estudio internacional dirigido por la Escuela de Salud Pública de Yale.
El doctor y profesor Albert Ko y sus colegas llevaron a cabo una revisión sistemática de estudios y bases de datos publicados sobre morbilidad y mortalidad y, por primera vez, desarrollaron un modelo de enfermedad para generar una estimación mundial del costo humano de la leptospirosis. Los resultados se publicaron el 17 de septiembre en PLOS Neglected Tropical Diseases.
Si bien la leptospirosis es relativamente desconocida en el mundo desarrollado, constituye un flagelo en aumento en entornos con recursos limitados de América Latina, África, Asia y las naciones insulares. La bacteria espiroqueta que causa la enfermedad se elimina por la orina de ratas y otros mamíferos. El patógeno sobrevive en el agua y el suelo, e infecta a los seres humanos al entrar en contacto con ellos a través de abrasiones en la piel.
El hallazgo muestra que la leptospirosis es una de las principales causas zoonóticas (enfermedades que se transmiten entre animales y seres humanos) de morbilidad y mortalidad en el mundo, y constituye un llamado a la acción, afirmó Ko, presidente del Departamento de Epidemiología (enfermedades microbianas) de la Escuela de Salud Pública de Yale.
“El estudio identificó una importante carga sanitaria causada por esta enfermedad potencialmente mortal, que ha sido desatendida durante mucho tiempo porque afecta a los sectores más pobres de la población mundial”, afirmó Ko, quien lleva años estudiando la enfermedad en las comunidades de barrios marginales urbanos, o favelas, de Brasil. “Actualmente, no existen medidas de control eficaces para la leptospirosis. El estudio proporciona a los responsables de la toma de decisiones nacionales e internacionales las pruebas necesarias para invertir en iniciativas destinadas a prevenir la enfermedad, como el desarrollo de nuevas vacunas, así como para abordar las condiciones ambientales y sociales subyacentes, arraigadas en la desigualdad social, que conducen a su transmisión.”
Los investigadores afirmaron que la incidencia de la enfermedad podría aumentar aún más en las próximas décadas debido al cambio climático mundial y a la rápida urbanización. La enfermedad es especialmente prevalente en los barrios marginales urbanos, donde el alcantarillado y el saneamiento inadecuados, combinados con fenómenos climáticos extremos y lluvias estacionales intensas, aumentan el contacto con entornos contaminados y provocan epidemias. Se estima que la población de barrios marginales del mundo se duplicará hasta alcanzar los 2.000 millones de personas en 2030.
La leptospirosis provoca enfermedades graves y se ha convertido en una causa importante de hemorragia pulmonar e insuficiencia renal aguda en los países en desarrollo, donde la muerte se produce en el 10 % de los pacientes y la hemorragia aparece en hasta el 70 %.
Es probable que las cifras más recientes sigan subestimando el problema, señalaron los investigadores, ya que los pacientes con leptospirosis suelen ser diagnosticados erróneamente de malaria, dengue u otras enfermedades. Además, no existe una prueba diagnóstica adecuada para la enfermedad.
Las estimaciones anteriores poco concluyentes sobre la carga de la leptospirosis han contribuido a que se la considere una enfermedad tropical desatendida y han dificultado los esfuerzos para desarrollar medidas eficaces de prevención y control, señalaron los investigadores.
Este artículo se publica en colaboración con Yale News. La publicación no implica el respaldo de las opiniones del Foro Económico Mundial.
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Autor: Michael Greenwood es director de redacción de la Escuela de Salud Pública de Yale.
Imagen: Un empleado revisa un Sci-B-Vac en el laboratorio de SciVac. REUTERS/Baz Ratner.



