Tres formas de proteger la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes más vulnerables del mundo

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  • La Cobertura Sanitaria Universal es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, pero los conflictos, la COVID-19 y el cambio climático han frenado los avances hacia su consecución.

  • Bajo el liderazgo del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa y de Helen Clark, presidenta de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, está en marcha un nuevo impulso para movilizar la acción mundial.

  • La Red de Líderes Mundiales reunirá a líderes de todo el mundo en pos de una mejor salud para las mujeres, los niños y los adolescentes, en particular los más vulnerables.

Proteger y apoyar a las mujeres, los niños y los adolescentes más vulnerables es un desafío que el mundo lleva demasiado tiempo sin lograr afrontar.

Con demasiada frecuencia, justo cuando se están logrando avances, la guerra, las crisis económicas o las pandemias nos hacen retroceder. No será posible alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030 si seguimos haciendo las cosas como siempre.

Se necesita un cambio de paradigma en la atención sanitaria

Un cambio de paradigma en todo el sistema es fundamental para impulsar la acción en favor de la Cobertura Sanitaria Universal (CSU). Debemos comprometernos con soluciones permanentes y sólidas, capaces de resistir las adversidades y garantizar que se mantengan los avances, sean cuales sean las circunstancias mundiales.

Ahora más que nunca, los países deben invertir para generar beneficios sociales y económicos y erradicar las crecientes desigualdades en salud, que son catastróficas para las economías, la estabilidad política, la seguridad sanitaria y los derechos humanos.

Lo que está en juego es especialmente importante en los países con menor financiación sanitaria. En muchos de estos contextos, la financiación internacional de los donantes para la salud disminuye y está fragmentada. A esto se suma la reasignación de fondos nacionales, que dejan de destinarse a la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y los adolescentes como respuesta a la pandemia de COVID-19. Estas dificultades se ven agravadas por unas perspectivas macroeconómicas pesimistas y un margen fiscal limitado en los países de ingreso bajo y mediano. Además, los avances en los ODS se han estancado mientras los países afrontan el impacto combinado de los conflictos, el cambio climático y la COVID-19.

Como suele ocurrir, las mujeres, los niños y los adolescentes más vulnerables soportan el peso de estas circunstancias adversas. Por ejemplo, la pandemia de COVID-19 y las interrupciones asociadas hicieron que en 2021 hubiera 5,9 millones más de niños que no recibieron vacunas que salvan vidas que en 2019, con lo que el total de niños sin vacunar ascendió a 25 millones de niños — la cifra más alta desde 2009. Las poblaciones vulnerables en contextos de conflicto también afrontan mayores riesgos de violencia de género, trata de personas y otras formas de explotación, con efectos negativos de por vida y de una generación a otra.

Tres formas de lograr la Cobertura Sanitaria Universal para todos

Debemos actuar ahora, aunando a las partes interesadas y los sectores, para apoyar a las comunidades vulnerables y adoptar un enfoque centrado en las personas que permita salvar y transformar la vida de quienes se han visto gravemente afectados por estas crisis. Ese es el espíritu de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño (PMNCH) de la OMS, la mayor alianza mundial por la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes, con más de 1.300 miembros de 192 países.

En particular, debemos impulsar tres prioridades fundamentales: liderazgo político, financiación innovadora y alianzas significativas.

1. Liderazgo político

Un liderazgo político firme implica tanto acción como rendición de cuentas. Supone tener la voluntad de tomar decisiones políticas deliberadas para acelerar los avances en favor de las mujeres, los niños y los adolescentes, especialmente los más vulnerables. Un liderazgo eficaz es esencial para promover la colaboración en materia de salud y lograr que las mujeres y las niñas participen de manera significativa en los sistemas de salud y las reformas multisectoriales.


Esto es fundamental de cara a la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre la Cobertura Sanitaria Universal, que se celebrará en Nueva York en septiembre de 2023 y tiene como objetivo atender las necesidades de esta población.

2. Financiación innovadora

También es crucial una financiación innovadora centrada en soluciones que protejan los derechos de las personas más vulnerables. La financiación de impacto social, la financiación combinada y los fondos nacionales procedentes de actores no tradicionales, como las pequeñas y medianas empresas locales, pueden desempeñar un papel importante. Esto es importante porque invertir en la continuidad de la atención para las mujeres, los niños y los adolescentes ofrece a las sociedades un excelente rendimiento a largo plazo. Cada dólar invertido en la inmunización infantil genera al menos 20 dólares en beneficios. Y cada dólar invertido en determinadas intervenciones para adolescentes en materia de salud genera un rendimiento diez veces mayor en beneficios sanitarios, sociales y económicos.

3. Alianzas significativas

Las alianzas significativas deben desempeñar un papel integral en el desarrollo y la ampliación de estos nuevos modelos de financiación. La colaboración intersectorial es crucial.

El esfuerzo colectivo puede ser poderoso para impulsar investigaciones pioneras, desarrollar intervenciones digitales para la salud y promover la financiación intersectorial. Las inversiones recientes y masivas en las respuestas a la COVID-19 también nos brindan oportunidades para apoyar y sostener a largo plazo el fortalecimiento de los sistemas de salud.

La Red de Líderes Mundiales

Por eso, como presidente de Sudáfrica y presidenta de la PMNCH, estamos creando la Red de Líderes Mundiales, integrada por diez jefes de Estado y de Gobierno decididos, convocados para abordar estos desafíos, promover un mayor impacto, combatir las crecientes amenazas para la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y los adolescentes, y reconstruir mejor y con más equidad, de cara a un futuro sostenible.

Al llegar a la mitad del período previsto para los ODS, el mundo sigue muy lejos de alcanzar un objetivo fundamental fijado para 2030: la Cobertura Sanitaria Universal para todos.

Las buenas palabras y los objetivos ambiciosos no generan cambios por sí solos. Solo alcanzaremos nuestros ambiciosos objetivos mediante la acción, inversiones sostenidas y rendición de cuentas.

Si estas intervenciones responden a las necesidades de las personas más vulnerables, podremos hacer realidad la Cobertura Sanitaria Universal para todas las mujeres, todos los niños y todos los adolescentes, en todas partes.

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