Panorama de la seguridad mundial

The panel moderator Wolfgang Ischinger, Chairman, Munich Security Conference, Germany, Nikolaus von Bomhard, Chairman of the Board of Management, Munich Re, Germany, Shirley Ann Jackson, President, Rensselaer Polytechnic Institute (RPI), USA, Shinichi Kitaoka, President, Japan International Cooperation Agency (JICA), Japan, and Tzipi Livni, Knesset, Former Foreign Minister and Co-Leader of the opposition speaking during the session: The Global Security Outlook, at the Annual Meeting 2017 of the World Economic Forum in Davos, January 20, 2017Copyright by World Economic Forum / Ciaran McCrickard
Image: Ciaran McCrickard
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«¿Por qué se ha vuelto tan difícil predecir lo que va a pasar?», preguntó Wolfgang Ischinger, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Lamentó que algunas de las mentes más brillantes del mundo no lograran prever titulares como los de ISIS y la ocupación rusa de Ucrania.

Como explicó Shirley Ann Jackson, presidenta del Instituto Politécnico Rensselaer, esto se debe «a la interconexión de nuestras sociedades... [por la que] los principales desafíos son globales, pero están conectados entre distintos ámbitos». El desafío mayor es que los acontecimientos tienen «consecuencias en cascada» para las personas en todos los rincones del mundo. En su opinión, una preocupación particular es la «posible vulneración de infraestructuras críticas que podrían utilizar sistemas de control industrial». De hecho, añadió, las políticas no han seguido el ritmo de la Cuarta Revolución Industrial.

«El nivel de incertidumbre no tiene precedentes», afirmó Nikolaus von Bomhard, presidente del Consejo de Administración de Munich Re, quien advirtió sobre las amenazas futuras, no solo para las infraestructuras nacionales, sino para la sociedad misma.

Von Bomhard explicó que nuestros «valores están siendo cuestionados» como nunca antes, algo que se ve complicado por el hecho de que vivimos en una época en la que «un solo acontecimiento [debido a la velocidad de la comunicación] puede cambiarlo todo». Al referirse a los desafíos sin precedentes, bromeó: parece que todo es un «cisne negro». Para ayudar a mitigar este riesgo, sugirió que los responsables de formular políticas y los políticos «aprendan de la industria y apliquen lo que llamamos gestión integrada de riesgos» para prepararse mejor ante «cisnes» de todo tipo.

Haciéndose eco de los comentarios de Ischinger, Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores (2009-2012) y colíder de la oposición en la Knéset de Israel, observó: «Ya no sabemos nada sobre el futuro», y añadió que, con toda su imprevisibilidad y sus desafíos, «hay tantos “cisnes negros” que ahora busco los cisnes blancos corrientes».

En esta nueva era tecnológica, explicó Livni, «el poder está en manos de las personas». Al comparar el ritmo actual del cambio con ver una película de ciencia ficción en avance rápido, observó que las nuevas tecnologías «lo están cambiando todo: están cambiando nuestros valores». Explicó que Daesh y otros utilizan la tecnología para difundir el odio, mientras que los gobiernos y los líderes actúan de maneras nuevas y poco convencionales, cruzando «líneas rojas en lo que respecta a nuestros valores». Al hacerlo, sostuvo, nuestros valores tradicionales se están erosionando.

Para Shinichi Kitaoka, presidente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), la situación en Asia Oriental es «sumamente peligrosa». Ante todos los desafíos de la región, Kitaoka lamentó que el nuevo presidente de Estados Unidos esté ahora «cuestionando la relación con Japón». Observó que Estados Unidos tiene bases militares en Japón, lo que, según Kitaoka, «constituye un beneficio para Estados Unidos».

Jackson coincidió en que «no se está prestando suficiente atención a Asia, incluida Asia Oriental». Añadió que también existe una «mentalidad sobre lo que confiere poder y prestigio», a menudo vinculada al poderío militar. En cuanto a muchos de estos desafíos, incluida una Corea del Norte nuclear, sugirió que la cuestión «es qué están dispuestas a hacer las naciones, de manera colectiva, al respecto».

La comunidad internacional puede trabajar colectivamente para hacer frente a los desafíos de seguridad comunes. Para ello, los expertos coinciden en que, ante el inminente auge de la población joven, la educación adecuada de la juventud actual —y de los líderes del mañana— será fundamental para mejorar nuestra seguridad colectiva.

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