A nivel mundial, hasta 55 millones de personas se encuentran desplazadas internamente, más del doble del número de refugiados o solicitantes de asilo.
Federica Mogherini y Donald Kaberuka son copresidentes del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de la ONU sobre Desplazamiento Interno.
Aquí explican solo cinco recomendaciones sobre cómo los gobiernos y la ONU pueden cambiar su enfoque frente al desplazamiento interno.
El mes pasado, los medios de comunicación de todo el mundo se llenaron de imágenes angustiantes de personas que intentaban huir de Afganistán. La triste realidad es que un número mucho mayor de personas desplazadas y vulnerables sigue atrapado dentro de las fronteras de Afganistán, y así lo ha estado durante décadas. Sin embargo, rara vez protagonizan los titulares.
A nivel mundial, hasta 55 millones de personas se encuentran desplazadas internamente, más del doble del número de refugiados o solicitantes de asilo. Ninguna región se libra del desplazamiento interno, desde situaciones prolongadas en Etiopía, Myanmar y Ucrania hasta desplazamientos relacionados con desastres en Fiyi y Haití. Sin embargo, este problema rara vez recibe el nivel necesario de atención y apoyo internacionales. Es una crisis invisible.
En 2019, el secretario general de la ONU, António Guterres, creó un Grupo de Alto Nivel sobre Desplazamiento Interno, tras un llamamiento de 57 países para examinar formas de atender mejor esta crisis invisible. Esta semana presentamos nuestro informe final al secretario general de la ONU, en el que pedimos un cambio fundamental en la manera en que los gobiernos, la ONU y otras entidades abordan el desplazamiento interno. Estas son solo cinco de nuestras recomendaciones:
1. Alentar a todos los gobiernos a intensificar sus esfuerzos
Los gobiernos deben asumir una mayor responsabilidad con respecto a sus ciudadanos y residentes desplazados. Más de 40 países han establecido leyes y políticas para abordar el desplazamiento interno, pero su aplicación suele presentar dificultades. El desplazamiento no resuelto retrasa el progreso nacional hacia el desarrollo, la paz y la prosperidad. Y si comunidades enteras permanecen desarraigadas y dependen de apoyo externo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible no podrán alcanzarse.
2. Adoptar un enfoque coordinado
El desplazamiento interno debe tratarse como algo más que una crisis humanitaria con intervenciones a corto plazo. Es, a la vez, una crisis de desarrollo, política y de paz. La ayuda humanitaria salva vidas, pero por sí sola no puede restablecer la estabilidad ni ofrecer los empleos y las oportunidades de sustento indispensables para la autosuficiencia. Todas las entidades de la ONU que se ocupan de cuestiones de desarrollo, paz y política deben intensificar sus esfuerzos y trabajar juntas en busca de soluciones para las personas desplazadas internamente.
3. Involucrar al sector privado
Mediante el apoyo al empleo y a la infraestructura, el sector privado puede resultar invaluable para ayudar a las personas desplazadas a recuperarse de una crisis. En 2018, la Fundación Filipina para la Resiliencia ante Desastres, una red de actores del sector privado de ese país, ofreció 3000 oportunidades de empleo a personas afectadas por el conflicto en la región de Marawi. Lamentablemente, este tipo de ejemplos suele ser la excepción y no la norma; las entidades privadas rara vez son reconocidas como socios para abordar el desplazamiento interno. Se trata de una importante oportunidad desaprovechada.
4. Prevenir conflictos, desastres y sufrimientos innecesarios
Se necesita un liderazgo político más firme para prevenir las crisis que desplazan a las personas. Hay que hacer más para desescalar los conflictos y la violencia, y la acción y el liderazgo continuos son esenciales para reducir los riesgos de desastres y revertir las tendencias del cambio climático. Dos ejemplos de ello son la Política Nacional de Vanuatu sobre Cambio Climático y Desplazamiento Inducido por Desastres y la Ley 387 de Colombia sobre desplazamiento interno inducido por el conflicto. Sin estrategias sólidas de prevención, el desplazamiento y el sufrimiento crecerán exponencialmente en los años venideros.
5. Permitir que las personas desplazadas definan su recuperación
Hay que aprovechar bien la capacidad de las personas desplazadas para impulsar sus propias soluciones, y sus opiniones e intenciones deben orientar las políticas y los programas. En lugar de aplicar un enfoque único para todos que, aunque eficiente, rara vez resulta eficaz, los Estados y la ONU deben invertir en escuchar a las poblaciones afectadas por crisis, garantizar su participación significativa y apoyar los esfuerzos dirigidos a nivel local.
El desplazamiento interno es un problema muy complejo y multifacético. Estas cinco acciones son solo una parte de un plan de acción mucho más amplio, posibilitado por una financiación previsible y datos y pruebas sólidos. Si la pandemia de COVID-19 nos ha enseñado algo, es que vivimos en una comunidad mundial verdaderamente interconectada: los riesgos y el sufrimiento en un país no pueden tratarse de forma aislada. El desplazamiento interno se produce dentro de las fronteras nacionales, pero debe responderse con solidaridad y apoyo internacionales. La vida de millones de personas está en juego. Es una crisis demasiado importante como para ignorarla.
El informe del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de la ONU sobre Desplazamiento Interno puede consultarse aquí.
Donald Kaberuka es copresidente del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de la ONU sobre Desplazamiento Interno. Actualmente preside el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Fue el séptimo presidente del Banco Africano de Desarrollo y anteriormente se desempeñó como ministro de Finanzas de Ruanda.
Federica Mogherini es copresidenta del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de la ONU sobre Desplazamiento Interno. Actualmente es rectora del Colegio de Europa. Anteriormente fue alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, vicepresidenta de la Comisión Europea y ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional de Italia.



