Jack Ma, uno de los empresarios más exitosos y ricos de China, ha respondido a la creciente reacción contra la globalización en Estados Unidos y sostiene que la superpotencia se ha beneficiado enormemente de este proceso, pero ha dilapidado en gran medida su riqueza.
«Las empresas internacionales estadounidenses ganaron millones y millones de dólares gracias a la globalización», dijo Ma, fundador de Alibaba, la mayor tienda minorista en línea del mundo, a los participantes el segundo día de Davos. «En los últimos 30 años, empresas como IBM, Cisco y Microsoft han ganado muchísimo dinero».
La pregunta es: ¿adónde fue a parar ese dinero? Se malgastó, explicó Ma.
«En los últimos 30 años, Estados Unidos ha librado 13 guerras con un coste de 14,2 billones de dólares. Ahí es donde fue a parar el dinero». También cuestionó la decisión de Estados Unidos de financiar a Wall Street tras la crisis financiera de 2008; sostuvo que el dinero se habría aprovechado mejor en otros ámbitos.
«¿Y si hubieran destinado parte de ese dinero a desarrollar sus infraestructuras y ayudar a los trabajadores administrativos y manuales? Se supone que hay que gastar el dinero en la propia gente».
La culpa de los problemas de Estados Unidos no es de la globalización —ni de todo lo que la acompaña, como el libre comercio y la externalización—. Es de la forma en que las élites del país gestionaron el proceso.
«No es que otros países les quiten los empleos a los estadounidenses; es su estrategia: no distribuyeron el dinero de forma adecuada».

Pero en la sesión no todo fueron malas noticias. De hecho, Ma sigue confiando en que la globalización todavía puede ser una gran fuerza para el bien, tanto para Estados Unidos como para China. Solo hace falta reformarla.
«Creo que la globalización es buena, pero hay que mejorarla. Debe ser una globalización inclusiva».
Ma cree que eso es posible y afirma que el presidente electo Donald Trump está de acuerdo con él. «Tiene la mente abierta y escucha», dijo a los participantes.
Los dos hombres se reunieron hace poco en Nueva York y tenían mucho más en común de lo que cabría esperar.
«Hablamos de cómo podemos ayudar a las pequeñas empresas estadounidenses a vender sus productos en China y Asia a través de nuestra red, lo que puede generar muchos empleos para ellas».

Pese a todo lo que se habla de guerras comerciales entre las dos potencias económicas, Ma dice que eso es impensable y cree que, en cambio, ambas se beneficiarían de colaborar en esta forma más inclusiva de globalización.
«China y Estados Unidos nunca tendrán una guerra comercial… Sería un desastre para ambos países y para el mundo».
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