¿Cómo podemos arreglar nuestros sistemas de salud?

¿Cómo podemos arreglar nuestros sistemas de salud?
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El Dr. Ernest Darkoh y John Sargent son galardonados con el Premio al Emprendedor Social del Año 2015 de la Schwab Foundation. La Organización Mundial de la Salud ofrece una excelente definición de la salud: el bienestar físico, social y mental de una persona, y no solo la ausencia de enfermedad o dolencia. Lamentablemente, apenas hay un país, rico o pobre, donde lograr una buena salud a nivel individual o poblacional no sea un desafío monumental. Y los desafíos suelen estar relacionados con los sistemas de salud. ¿Qué es un «sistema de salud»? La forma más sencilla de definirlo es trazar un mapa de todos los factores directos e indirectos que contribuyen al estado actual de una persona. Para un resultado concreto —por ejemplo, la esperanza de vida—, estos factores y la manera en que interactúan para producir un resultado definen colectivamente el sistema de salud en relación con ese resultado. En esencia, si definimos como el estándar de oro al que todos deberíamos aspirar a una persona «sana» de 95 años que ha necesitado servicios mínimos de hospitales y clínicas, el sistema de salud que hizo posible que esta persona llegara a los 95 años es la combinación de todos los factores que han contribuido de distintas maneras a ese logro: nutrición, protección frente a daños físicos o psicológicos, protección contra la exposición a sustancias tóxicas en el entorno, acceso a servicios de salud de calidad, etc. Estos factores suelen estar interrelacionados, y cada uno es, a su vez, el resultado de conjuntos de otros factores que interactúan. ¿Están generalmente averiados nuestros sistemas de salud? Según nuestra experiencia, el problema a menudo no es tanto que estén averiados, sino que no están diseñados ni configurados intrínsecamente para producir los resultados que deseamos. Por el contrario, los resultados sistemáticamente deficientes son producto de sistemas perfectos, configurados precisamente para producir esos malos resultados. Así pues, por acción u omisión, cosechamos los frutos de nuestras propias creaciones. Si estamos de acuerdo con la definición de la OMS, el logro de una «buena salud» a lo largo de la vida resulta de conectar muchos puntos entre numerosas partes interesadas, algo que la mayoría de los sistemas de salud actuales —muy sesgados hacia las intervenciones clínicas— nunca se diseñaron para hacer. Esto no es una crítica del modelo curativo, pues agradecemos que esos hospitales y clínicas estén ahí cuando los necesitamos para tratar accidentes, diabetes o cáncer. Es simplemente un hecho que los hospitales y las clínicas hacen muy poco para prevenir esas afecciones y rara vez abordan los factores que perjudican la salud fuera de sus muros. Estos factores, a menudo denominados «determinantes sociales» de la salud, nos arrebatan la salud de manera desproporcionada e incluyen, entre otros, una nutrición inadecuada; la falta de actividad física; el consumo nocivo de sustancias; la falta de agua potable, electricidad y vivienda adecuada; la violencia; y los accidentes traumáticos. Un modelo basado principalmente en abordar los problemas una vez que se producen no es un sistema de «salud», sino un sistema de gestión de desastres. Y rara vez produce los resultados sistemáticos e intencionales deseados. Incluso dentro del ámbito de la atención de salud basado en hospitales y clínicas, a menudo existe una desconexión devastadora entre los numerosos puntos que deben coordinarse de manera constructiva para que un paciente obtenga un buen resultado. El punto ciego suele estar en las funciones de apoyo, que son fundamentales para prestar servicios de primera línea, pero que a menudo no se planifican ni sincronizan adecuadamente. Se trata de factores como la planificación, la gestión y el liderazgo; las políticas y directrices; la gestión de recursos humanos; las adquisiciones; las finanzas; los datos; y la información estratégica. ¿Cómo arreglamos nuestros sistemas de salud? El primer paso es cambiar nuestra forma de pensar sobre lo que realmente es el sistema de salud y, por extensión, quiénes deben ser los actores principales y contribuyentes imprescindibles. Lograr una «mejor salud» a gran escala requiere el trabajo en equipo de numerosas funciones, sectores y participantes: quienes poseen todos los distintos «puntos sistémicos» que deben conectarse eficazmente. Esto significa reconocer e incluir formalmente a actores que actualmente están muy fuera del ámbito tradicional de los ministerios de salud, los hospitales y las clínicas, como los ministerios de recursos hídricos, vivienda, energía, servicios sociales, educación, policía, trabajo, transporte y registro civil; una amplia variedad de organizaciones privadas, financiadores, ONG y actores de la sociedad civil; y, lo más importante, las propias comunidades y las personas. Todos poseen piezas fundamentales del rompecabezas de la salud que deben reunirse de la manera adecuada. El segundo paso es diseñar y configurar mejores sistemas que den resultados concretos. Esto solo puede hacerse si entendemos los problemas y mejoramos mucho nuestra capacidad para conectar los puntos fundamentales y producir los resultados que realmente queremos. Esa comprensión solo puede provenir de un mejor aprovechamiento de los datos y la información disponibles para obtener la mejor perspectiva posible de lo que está ocurriendo, ayudarnos a resolver problemas, predecir acontecimientos antes de que sucedan (en la medida de lo posible), idear las soluciones adecuadas que realmente funcionen a gran escala y elaborar planes tácticos y de implementación eficaces. El movimiento de los «macrodatos» debe centrarse urgentemente en la atención de salud para dotar a las partes interesadas clave de la información adecuada en el momento oportuno. El tercer paso es implementar y supervisar estos planes con mucha más eficacia y permitir que todos los actores colaboren y compartan información de formas que actualmente no son posibles. Son fundamentales mecanismos operativos concretos y bien financiados que reúnan y coordinen las constelaciones adecuadas de actores en torno a ciertas prioridades clave. Filántropos como Bill y Melinda Gates y Sir Richard Branson han defendido un enfoque de «sala de guerra» para los grandes desafíos de nuestro tiempo. Acompañado de una mentalidad de desarrollo a largo plazo, este es precisamente el enfoque necesario. El éxito depende de la capacidad de todos los actores clave para conectarse en red de modo que se alcance rápidamente una escala sin precedentes, se maximicen sus respectivas ventajas comparativas y puedan coordinarse e interactuar en tiempo real con la mejor información disponible. Como han puesto de relieve casos como el reciente brote de ébola, la mayoría de los sistemas de salud actuales no están configurados para su propósito, y la próxima pandemia se desarrollará exactamente de la misma manera si no empezamos a hacer las cosas bien. Por último, todos los actores —sean gobiernos, empresas privadas, ONG o particulares— tienen un papel que desempeñar, y debemos estar dispuestos y tener el valor suficiente para hacer las cosas de otra manera si queremos ver cambios significativos durante nuestra vida. Actualmente, vivimos en gran medida en un mundo donde estar sano es la opción difícil. En cambio, debemos crear sistemas que hagan lo más difícil posible llevar una vida poco saludable. Vivimos en una época de innovación sin precedentes, y estos desafíos pueden abordarse por naturaleza si encontramos la manera de trabajar juntos de forma positivamente disruptiva y si al menos unos pocos líderes tienen el valor de dar un paso al frente y abrir camino con enfoques transformadores que redefinan nuestros horizontes conceptuales. Este artículo se publica en colaboración con Medium. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones. Para mantenerse al día con Forum:Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal. Autoría: El Dr. Ernest Darkoh y John Sargent son cofundadores de BroadReach Healthcare. Ambos son galardonados con el Premio al Emprendedor Social del Año 2015 de la Schwab Foundation Imagen: Una enfermera posa para una foto en un centro de traumatología del University of Mississippi Medical Center en Jackson. REUTERS/Jonathan Bachman.

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