Cuando era médico en formación, en un hospital de uno de los barrios más pobres de Boston, conocí por primera vez a «la paciente Ruth». Se presentó en el puesto de admisión tarde, una noche de invierno, sin hogar y desamparada. Tenía los pies hinchados, llevaba unas zapatillas de estar por casa endebles y las úlceras abiertas de las piernas le hacían doloroso caminar. Había acudido muchas veces a urgencias y le dábamos el tratamiento habitual: unas horas en una cama caliente, antibióticos y una comida decente. A la mañana siguiente volvía cojeando a los mismos problemas de antes: no tenía hogar ni trabajo, comía mal y no tenía familia ni amigos que acudieran en su ayuda. No estábamos preparados para protegerla del duro mundo exterior al hospital, que estaba destruyendo su salud y acortando su vida.
Hay millones de pacientes Ruth y, si queremos ayudarlos, debemos abordar los numerosos sistemas que operan fuera de las paredes del hospital. Aunque la salud siempre estará vinculada a la atención sanitaria, también depende del empleo, la familia y la comunidad; de las oportunidades económicas y sociales; y tanto de la prevención como del tratamiento.
La Robert Wood Foundation (RWJF) lleva más de cuatro décadas trabajando para abordar algunos de los desafíos más difíciles para la salud, como el consumo de tabaco, los cuidados al final de la vida, la obesidad infantil y el acceso a atención médica asequible y de alta calidad. En 2014 emprendimos nuestro mayor esfuerzo hasta la fecha: construir una completa cultura de la salud abordando las numerosas amenazas socioeconómicas para la salud: viviendas deficientes, desigualdad, falta de educación, opciones de alimentos poco saludables, traumas y escasez de espacios al aire libre para jugar y hacer actividad física. Trabajamos para construir una cultura de salud en la que las ciudades, los pueblos y los barrios estén diseñados para maximizar los comportamientos saludables de niños y adultos; en la que las empresas puedan contar con trabajadores sanos; las fuerzas armadas puedan rendir al máximo; y el gasto de billones de dólares en atención sanitaria se reduzca considerablemente.
Construir una cultura así requiere alianzas de amplio alcance y cambios a nivel de los sistemas. Además de los enfoques tradicionales de políticas y negocios, exigirá comprender un mundo nuevo y dinámico de macrodatos, redes sociales e innovación creativa. También requiere aprovechar el poder de internet, los dispositivos móviles y las redes sociales. Los sentimientos populares, los movimientos sociales y las revoluciones políticas han surgido de movimientos de base apoyados en las redes sociales; si queremos mejorar la salud de las naciones, también debemos aprovechar estas tecnologías o corremos el riesgo de que nuestras voces no se oigan o sean ignoradas.
Pero, sobre todo, debemos unir fuerzas. Las organizaciones sin fines de lucro, los gobiernos, las empresas y los líderes comunitarios deben conectar sus acciones con las de los demás. Todos debemos salir de nuestra zona de confort y apoyar ideas con potencial transformador, asumir riesgos con enfoques menos probados y estar abiertos a explorar nuevas soluciones. Algunos ejemplos:
En un acuerdo singular, RWJF aceptó financiar un recuento independiente para determinar si 16 de las mayores empresas de alimentos del país cumplieron su compromiso de reducir las calorías de sus productos. En enero de 2014 anunciamos que las empresas superaron su objetivo, al vender en Estados Unidos 6,4 billones menos de calorías entre 2007 y 2012.
Con sede en Boston, Health Leads, beneficiaria de una subvención de RWJF, ayuda a los proveedores de atención sanitaria a «recetar» recursos básicos a pacientes de bajos ingresos, como alimentos, vivienda, electricidad, calefacción e incluso capacitación laboral. Estudiantes universitarios capacitados atienden la sala de espera de una clínica participante, donde ayudan a surtir las recetas poniendo a los pacientes en contacto con servicios comunitarios y prestaciones públicas. Actualmente, Health Leads colabora con 20 socios clínicos en seis ciudades y este año desplegará a unos 1.000 promotores para conectar a 14.500 pacientes y sus familias con los recursos que necesitan para gozar de buena salud.
El año pasado, el presidente Obama anunció una iniciativa de cinco años para ayudar a los jóvenes de color de Estados Unidos a alcanzar todo su potencial en la escuela, el trabajo y la vida, llamada My Brother’s Keeper. La Casa Blanca trabaja con 10 fundaciones, incluida RWJF, que en conjunto están invirtiendo al menos 200 millones de dólares; además, habrá inversiones adicionales del sector empresarial.
El ResearchKit de Apple, anunciado en marzo, combina software de código abierto, macrodatos, medicina e internet de las cosas para impulsar objetivos de salud tanto poblacionales como personales, al permitir que las personas usen dispositivos móviles para recopilar sus datos personales de salud y compartirlos con científicos. RWJF financió el desarrollo de dos aplicaciones que permiten a los pacientes compartir sus datos de forma fácil y segura, lo que brinda a muchas más personas la oportunidad de participar en investigaciones médicas.
Hace unos 40 años, el reconocido teórico alemán del diseño Horst Rittel definió por primera vez los problemas perversos : desafíos mundiales tan complicados y cambiantes que sus soluciones no son ni claras ni estables. Pocos problemas son más perversos que la multitud de amenazas mundiales para la salud. Solo mediante cambios complejos y sistémicos, con todos colaborando, puede haber soluciones. Como dijo una vez Martin Luther King Jr.: «El cambio no llega sobre las ruedas de lo inevitable, sino que surge de la lucha continua».
Autor: Risa Lavizzo-Mourey, presidenta y directora ejecutiva de la Robert Wood Johnson Foundation
Imagen: Un niño lleva una mascarilla antes de recibir una vacuna contra la influenza A (H1N1) en un hospital de Taipéi, el 9 de noviembre de 2009. REUTERS/Nicky Loh



