¿Cómo podemos abordar el extremismo violento?

¿Cómo podemos abordar el extremismo violento?
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Tanto los responsables de formular políticas como los académicos han realizado importantes esfuerzos para identificar los factores que impulsan el extremismo violento y las motivaciones que llevan a las personas a actuar con violencia en función de sus creencias.

Numerosas hipótesis relacionan el extremismo violento con agravios reales o percibidos: por ejemplo, la falta de oportunidades sociales y económicas, una gobernanza y unas instituciones débiles y poco fiables, y la intolerancia y la discriminación contra grupos marginados. El resultado es una nueva generación de combatientes dispuestos a cometer actos extremistas en sus comunidades y en el extranjero.

También parecen motivar a las personas a unirse a grupos extremistas, interiorizar su visión del mundo y adoptar sus objetivos por medios violentos factores psicológicos como el deseo de sumarse a una causa, la búsqueda de aventuras o la búsqueda de sentido en un mundo ambiguo. En otros casos, las personas pueden estar motivadas por incentivos materiales o delictivos. No hace falta decir que los factores y las razones que llevan a una persona a actuar con violencia en nombre de una causa, una ideología o una injusticia son variados y complejos.

Pese a esta complejidad, es urgente comprender estos factores, mentalidades y motivaciones para abordar de forma preventiva el extremismo violento. El Índice Global de Terrorismo señala que el número de atentados terroristas en todo el mundo aumentó un 61 % entre 2013 y 2014. Es poco probable que el número de estos atentados disminuya en 2015 sin esfuerzos concertados e innovadores de un conjunto diverso de partes interesadas. Estos atentados afectan a personas, familias, comunidades, países y regiones enteras; sin embargo, los líderes mundiales aún no han encontrado la manera de disuadirlos. Creemos que la clave está en invertir en iniciativas de prevención relacionadas con la construcción de comunidades y la cohesión socioeconómica.

Aunque las respuestas impulsadas por los servicios de inteligencia, las fuerzas del orden o el ámbito militar pueden ser eficaces para contener a corto plazo la amenaza del extremismo violento, no pueden abordar de forma integral los factores que propician y alimentan este problema. De hecho, muchos de esos factores parecen derivarse de un apoyo socioeconómico, comunitario y familiar insuficiente, que los actores no militares y, a menudo, no gubernamentales están en mejores condiciones de proporcionar.

El sector privado y la sociedad civil deben desempeñar un papel fundamental para hacer frente a las tácticas de reclutamiento muy selectivas y astutas de los extremistas violentos, así como a la susceptibilidad de la ciudadanía a la radicalización. De hecho, un análisis somero de los posibles beneficios de un enfoque de la seguridad y la acción frente al extremismo violento que incluya a múltiples partes interesadas pone de relieve el papel de las organizaciones de la sociedad civil. Estas han sido un canal importante para el rechazo masivo del extremismo mediante campañas contra el extremismo, protestas y manifestaciones. El papel de los líderes comunitarios a la hora de promover relatos alternativos a los difundidos por grupos radicalizados y extremistas es de gran importancia. Del mismo modo, las empresas del sector privado han desempeñado un papel significativo al cortar las fuentes de apoyo financiero y material para las actividades de extremistas violentos, así como al crear estructuras comunitarias de apoyo que reducen el riesgo de que se propaguen visiones extremistas del mundo.

Un desafío particular deriva del hecho de que los grupos extremistas violentos están aprovechando las plataformas de comunicación y las redes sociales de formas que superan la capacidad de respuesta de las políticas tradicionales y las comunidades. El espacio digital para el reclutamiento y la radicalización es difícil, si no imposible, de controlar. La generación de «nativos digitales» se está involucrando en conflictos activos y visiones extremistas del mundo de una manera que antes no era posible, todo con unos pocos clics.

Sin embargo, la tecnología también es una herramienta poderosa para contrarrestar la propagación del extremismo digital. Por tanto, las respuestas eficaces deben incluir operaciones de contrarresto claras y con dominio tecnológico, entre ellas relatos alternativos y campañas en redes sociales, procurando evitar que los grupos extremistas violentos se refugien en la web oscura. Por necesidad, la elaboración de la respuesta digital debe involucrar al sector privado e incluir las habilidades singulares de otros nativos digitales, especialmente los jóvenes.

Por consiguiente, las respuestas eficaces para prevenir tanto la radicalización como el extremismo violento deben centrarse en un abanico más amplio de responsabilidades y en los actores que influyen en los factores que impulsan este fenómeno. Asimismo, es necesario abordar cómo rehabilitar a las personas que han manifestado su disposición a cometer actos violentos o que ya los han cometido.

El Foro Económico Mundial nunca ha esquivado los grandes desafíos mundiales. Al igual que la mayoría de las instituciones mundiales, reconocemos que el extremismo violento representa una grave amenaza para la seguridad internacional, los mercados mundiales y la cohesión y estabilidad sociales. Como institución internacional para la cooperación público-privada, estamos dispuestos a ayudar a nuestros socios del sector público, el sector privado y la sociedad civil a encontrar conjuntamente soluciones para hacer frente a esta amenaza compleja y peligrosa. El papel de los recursos del sector privado, combinado con la participación activa de la sociedad civil y, en especial, de los jóvenes, para profundizar nuestra comprensión de las motivaciones que subyacen al extremismo violento y elaborar respuestas eficaces en colaboración con los gobiernos merece una atención mayor y específica.

La reunión del Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África de 2015 se celebra en el mar Muerto, Jordania, del 21 al 23 de mayo.

Autores: Nicholas Davis, director del área de Sociedad; Miroslav Dusek, director del equipo de Oriente Medio; y Anja Kaspersen, directora de Geopolítica y Seguridad Internacional, Foro Económico Mundial.

Imagen: Personas huyen de la violencia en la ciudad de Ramadi, 15 de mayo de 2015. REUTERS/Stringer

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