Buenas noticias que quizá te perdiste en 2014

Buenas noticias que quizá te perdiste en 2014
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Terminé 2013 recopilando algo un tanto inusual: una lista de algunas de las buenas noticias que quizá se te habían escapado. Me pareció una buena manera de cerrar el año, y a la gente pareció gustarle leer sobre algunas de las formas en que el mundo está mejorando. Este año pensé que lo volvería a hacer.

Por supuesto, no podemos ignorar que ha sido un año turbulento, tanto en Estados Unidos como en muchos otros países. Pero también vale la pena tomarse un momento para celebrar algunas buenas noticias. Más niños sobreviven que nunca. Estamos avanzando en la lucha contra algunas de las enfermedades más mortíferas del mundo. Estas son algunas de las formas más fundamentales de medir el progreso mundial y, según ese criterio, 2014 fue sin duda otro buen año.

Más niños que nunca llegan a cumplir cinco años

Para mí, una de las mejores formas de medir el progreso es observar cuántos niños mueren por causas prevenibles. Y hoy más niños llegan a cumplir cinco años que nunca. Este año, por lo menos por 42.º año consecutivo, ha disminuido la tasa de mortalidad infantil. Y no solo avanza en la dirección correcta: está bajando más rápido de lo que nadie esperaba. The Economist publicó en septiembre un excelente artículo sobre esto, en el que estimó que, tan solo desde 2001, el mundo ha salvado la vida de 13,6 millones de niños. Cuesta imaginar una señal mejor de que el mundo está mejorando.

Alcanzamos un importante hito en la lucha contra el sida

El mundo ha hecho un trabajo impresionante al proporcionar tratamiento a las personas que viven con el VIH. Pero durante años nos quedamos rezagados, porque por cada persona que empezaba a recibir tratamiento, aún más personas contraían la infección. Pero eso ya no ocurre. Nuevos datos publicados este mes muestran que 2013 fue el primer año en que más personas empezaron a recibir tratamiento que las que contrajeron el VIH. ¿Por qué importa? Porque tratar a las personas no solo las mantiene con vida, sino que también reduce drásticamente las probabilidades de que transmitan el virus a alguien más. Como dicen los epidemiólogos, podemos empezar a cambiar la curva de la enfermedad. Aún queda mucho por hacer antes de poder declarar el fin del sida, pero este es un hito importante.

La vacuna contra el rotavirus llega a más niños que nunca

Cuando, a finales de la década de 1990, leí un artículo que mencionaba que una enfermedad diarreica llamada rotavirus mataba a cientos de miles de niños al año, no podía creer que algo de lo que nunca había oído hablar estuviera matando a tantos niños. Pero el rotavirus no recibe mucha atención porque casi nunca es mortal en los países ricos, y el mundo tiende a ignorar las enfermedades que solo afectan a las personas más pobres. En muchos sentidos, el rotavirus fue un catalizador de mi compromiso con la salud mundial; de hecho, una de las primeras subvenciones de nuestra fundación apoyó los esfuerzos contra el rotavirus. Desde entonces, el número de niños que mueren a causa de esta enfermedad se ha reducido casi a la mitad gracias a una vacuna barata y eficaz. Y hoy esa vacuna llega a más niños que nunca. Por ejemplo, en India, donde el rotavirus mata a casi 80.000 niños al año, el Gobierno decidió este año ofrecer la vacuna gratis a los niños pobres. Además, los fabricantes de ese país están trabajando en una vacuna más asequible que podría llegar a aún más niños en los próximos años.

Un avance decisivo contra la tuberculosis, por fin

Hace mucho que el mundo debería contar con un mejor tratamiento contra la tuberculosis. La TB es una de las principales causas de muerte del mundo, y los tratamientos actuales son inadecuados, especialmente para las formas farmacorresistentes de la enfermedad. Pero los esfuerzos por mejorarlos llevan décadas estancados. Por eso es tan importante que, a principios de este año, los científicos anunciaran que un nuevo esquema terapéutico contra la TB había demostrado ser eficaz en investigaciones en fase inicial. A partir de aquí, el esquema farmacológico pasará a un ensayo clínico a gran escala para confirmar los resultados. Si este nuevo esquema terapéutico da resultado, podría reducir drásticamente el tiempo necesario para curar la TB farmacorresistente y ahorrar miles de millones de dólares en costos de atención sanitaria a los países pobres.

La lucha de Nigeria contra la polio contribuyó a su lucha contra el ébola

Gran parte de la cobertura mediática sobre Nigeria este año se centró en dos cosas: el ébola y el terrorismo. Ambos son aterradores y ocultaron el hecho de que, desde la perspectiva de la salud mundial, Nigeria tuvo en realidad un año bastante bueno. Aunque es uno de los tres únicos países que nunca han estado libres de polio (los otros dos son Pakistán y Afganistán), no creo que Nigeria permanezca mucho tiempo en esa lista. Este año, Nigeria ha notificado solo seis casos de polio, frente a más de 50 el año pasado. Además, la infraestructura que Nigeria ha construido para luchar contra la polio facilitó la rápida contención del ébola. Que Nigeria esté ahora libre de ébola es un gran ejemplo de cómo el trabajo para combatir enfermedades como la polio también deja a los países mejor preparados para hacer frente a brotes de otras enfermedades.

Una mirada al futuro

Una cosa más: este enero, Melinda y yo publicaremos nuestra carta anual. Este año, miramos hacia 2030. Escribiremos sobre algunas áreas —desde la salud hasta la agricultura y la banca— en las que la vida cambiará de verdad, especialmente para las personas de algunos de los lugares más pobres del mundo. (Alerta de spoiler: creemos que aún queda mucho más progreso por delante). Si quieres recibir un aviso por correo electrónico cuando se publique la carta, puedes inscribirte en mi blog.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Bill Gates es copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Imagen: Un niño toca una pared de 45 metros (148 pies) de largo, iluminada con rayos de colores, en una sala de exposiciones de Wuhan, en la provincia de Hubei, en el centro de China, el 1 de mayo de 2007. REUTERS.

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