Davos 2025: Discurso especial de Ding Xuexiang, vice primer ministro de la República Popular China

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  • El vice primer ministro chino Ding Xuexiang expone en un discurso en Davos las políticas de su país sobre multilateralismo y desarrollo inclusivo.

  • «La globalización económica no es un juego de suma cero en el que “tú pierdes y yo gano”» y el entorno empresarial de China «solo mejorará», afirma.

  • A continuación, se transcribe el discurso especial de Xuexiang en la Reunión Anual 2025 del Foro Económico Mundial en Davos.

Me complace enormemente venir a la hermosa Davos para asistir a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial. Esta es una plataforma importante para debatir cuestiones económicas mundiales y un referente para promover los intercambios y la cooperación internacionales. Esta pequeña localidad resulta atractiva no solo por sus paisajes pintorescos, sino también porque inspira nuevas ideas y facilita el progreso común.

Hace ocho años, fue aquí, en Davos, donde el presidente chino Xi Jinping pronunció un importante discurso en el que se planteó la pregunta de nuestro tiempo —«¿qué ha ido mal en el mundo y qué debemos hacer al respecto?»— y envió un mensaje rotundo: China apoyará la globalización económica, defenderá y practicará el multilateralismo y se sumará al esfuerzo por hacer del mundo un lugar mejor. Como concluyó el profesor Schwab, aquel discurso «nos trajo un poco de luz».

Tras una profunda reflexión, el presidente Xi señaló que «cualquier intento de devolver las aguas del océano a lagos y arroyos aislados es sencillamente imposible» y que «practicar el proteccionismo es como encerrarse en una habitación oscura. Aunque el viento y la lluvia queden fuera, esa habitación oscura también impedirá la entrada de la luz y el aire».

Tuve el privilegio de escuchar aquel discurso entre el público y aún lo recuerdo con claridad. Desde entonces, el presidente Xi ha ofrecido en dos ocasiones, en el Foro Económico Mundial, respuestas claras a las preguntas de cómo mejorar la gobernanza mundial y cómo construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad, lo que ha proporcionado una orientación importante a la comunidad internacional.

Mientras nos reunimos, en todo el mundo se acelera una transformación sin precedentes en un siglo. Ante la inminencia de guerras arancelarias y comerciales, la pugna constante entre las fuerzas favorables y contrarias a la globalización económica y la intensa rivalidad entre el multilateralismo y el unilateralismo, el sistema de gobernanza mundial está experimentando profundos ajustes.

La sociedad humana vuelve a encontrarse en una encrucijada crítica, con la esperanza de que el sol atraviese las nubes y la niebla para iluminar el camino hacia delante. Es hora de recordar el importante discurso del presidente Xi. Debemos afianzar la confianza, defender la solidaridad y la cooperación y avanzar unidos, pese a los fuertes vientos y las aguas turbulentas, para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Debemos brindar más estabilidad y certidumbre al mundo y construir un mundo justo de desarrollo común. Permítanme compartir algunas observaciones.

En primer lugar, debemos promover conjuntamente una globalización económica inclusiva y beneficiosa para todos. La globalización económica es un requisito inherente al desarrollo de las fuerzas productivas y un resultado inevitable del progreso tecnológico.

En efecto, es una tendencia histórica imparable. A lo largo de los años, pese a algunos vientos en contra y reveses, la globalización económica ha demostrado una gran resiliencia y dinamismo. Según las estadísticas de la OMC [Organización Mundial del Comercio], el volumen total del comercio mundial ha crecido a un promedio del 5,8 % anual desde 1995 y alcanzó los 30,4 billones de dólares en 2023. Entre 1995 y 2022, la proporción de los países de ingreso mediano y bajo en las exportaciones mundiales aumentó del 16 % al 32 %.

Los países desarrollados tampoco salieron perdiendo. También se impulsaron eficazmente sus tasas de crecimiento y el bienestar de sus pueblos. La globalización económica no es un juego de suma cero en el que «tú pierdes y yo gano», sino un proceso beneficioso para todos, en el que todos pueden beneficiarse y salir ganando juntos.

Es cierto que la globalización económica traerá algunas tensiones y desacuerdos en torno a la distribución. Estos problemas solo pueden resolverse en el proceso de promover la globalización económica. El proteccionismo no lleva a ninguna parte. En una guerra comercial nadie gana.

Debemos aprovechar todas las oportunidades para orientar la globalización económica en la dirección correcta, abordar los desafíos del desarrollo de forma beneficiosa para todos y aunar fortalezas mediante una cooperación inclusiva, a fin de inaugurar una nueva etapa de globalización económica más dinámica, inclusiva y sostenible.

Creo que tenemos la sabiduría y la capacidad necesarias para encontrar una solución en la que todos ganemos, basada en la cooperación mutuamente beneficiosa y en la comunicación y la coordinación. No solo debemos hacer más grande el pastel de la globalización económica, sino también distribuirlo mejor.

En segundo lugar, debemos defender y practicar conjuntamente un multilateralismo auténtico. El multilateralismo es la vía correcta para mantener la paz mundial y promover el progreso humano. Es la «llave de oro» para resolver las dificultades y los desafíos que enfrenta este mundo.

Los asuntos internacionales deben decidirse entre todos mediante el diálogo, y todos los países deben determinar juntos el futuro del mundo. Este es un consenso compartido por la comunidad internacional. Debemos enarbolar la bandera del multilateralismo, perseguir una visión de la gobernanza mundial basada en consultas amplias y contribuciones conjuntas en beneficio de todos, y garantizar la igualdad de derechos, oportunidades y normas para todos los países en los asuntos internacionales.

Este año se conmemora el 80.º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas. Debemos aprovechar la oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con los propósitos y principios de la Carta de la ONU, defender firmemente el sistema internacional centrado en la ONU y el orden internacional basado en el derecho internacional, y hacer que la gobernanza mundial sea más justa y equitativa.

Debemos defender firmemente el sistema multilateral de comercio, cuyo núcleo es la OMC, respaldar su función como principal canal para elaborar normas sobre el comercio internacional y fomentar un entorno abierto, inclusivo y no discriminatorio para la cooperación económica internacional.

En tercer lugar, debemos impulsar conjuntamente nuevos motores y fortalezas para el desarrollo económico mundial. El lema de la Reunión Anual de este año —«Colaboración para la era inteligente»— es muy pertinente.

En el mundo actual, se profundiza la nueva ronda de revolución tecnológica y transformación industrial; prosperan tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial (IA), la tecnología cuántica y la biomedicina, y se acelera el desarrollo digital, ecológico e inteligente.

Debemos aprovechar estas oportunidades para mejorar la conectividad en la era digital, promover la cooperación internacional en innovación científica y tecnológica, ayudar a los países a fortalecer las industrias emergentes y del futuro, y acelerar la creación y el desarrollo de nuevas fuerzas productivas de calidad.

En los últimos años, la brecha entre el Norte y el Sur se ha acentuado, y siguen ampliándose las disparidades en tecnología, acceso digital e IA. Debemos defender el principio de aprovechar los logros científicos en beneficio de toda la humanidad; ayudar a los países en desarrollo a construir nuevas infraestructuras de IA, transporte inteligente, energía inteligente y otros ámbitos, y promover la aplicación de las tecnologías de la información en sectores esenciales para el bienestar de la población, para que más países puedan subirse al tren de alta velocidad del desarrollo de la economía digital.

En cuarto lugar, debemos abordar conjuntamente los principales desafíos mundiales. Actualmente, el mundo atraviesa un período de transformación y turbulencia, y siguen surgiendo desafíos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la seguridad energética. Solo fortaleciendo la solidaridad mundial y aunando esfuerzos globales podremos superar los desafíos y construir juntos un futuro mejor.

El presidente Xi Jinping propuso la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global y la Iniciativa para la Civilización Global, y ofreció al mundo importantes bienes públicos. Debemos trabajar juntos para impulsar estas tres iniciativas globales, generar un impulso duradero para el desarrollo, transmitir la antorcha de la paz a las generaciones futuras e iluminar el esplendor de las civilizaciones, aunando así una fuerza formidable para superar las dificultades y los desafíos.

La transición ecológica es una tendencia dominante del desarrollo mundial y la solución fundamental al cambio climático. La comunidad internacional debe trabajar conjuntamente para acelerar la transición energética de manera equitativa, ordenada y justa, mantener la estabilidad de la cadena industrial de las nuevas energías y promover los productos y las tecnologías ecológicos.

Debemos adoptar un enfoque coherente para abordar el cambio climático y mejorar la coherencia entre las políticas medioambientales y climáticas, por un lado, y las políticas económicas y comerciales, por otro, a fin de evitar que las fricciones económicas y comerciales obstaculicen la transición ecológica y de impedir que se erijan barreras ecológicas que puedan alterar la cooperación económica y comercial habitual.

La seguridad y el desarrollo se complementan y refuerzan mutuamente. En la actualidad, algunos conflictos y cuestiones internacionales candentes se prolongan y tienen un grave impacto en la paz y la estabilidad mundiales. Debemos promover la seguridad y la paz mediante la cooperación y resolver las disputas y diferencias mediante el diálogo.

Es esencial que sigamos una nueva vía hacia la seguridad que dé prioridad al diálogo y las alianzas frente a la confrontación y las alianzas militares. Debemos apoyar a la ONU y a su Consejo de Seguridad para que desempeñen un papel más importante, y respaldar todos los esfuerzos que contribuyan a la resolución pacífica de las crisis.

Señoras y señores:

Amigos:

China es un motor clave del desarrollo económico mundial. Cada vez que se debaten en Davos cuestiones económicas mundiales, China atrae mucha atención. Aprovecho esta ocasión para compartir con ustedes algunas de las principales tendencias que caracterizan la economía china.

La primera gran tendencia es el avance sólido del desarrollo de alta calidad. Este es uno de los aspectos más destacados de la economía china. Durante el último año, la economía china progresó de manera constante y mantuvo la estabilidad general. El PIB de China creció un 5 %, una de las tasas más rápidas entre las principales economías.

Para responder a los vientos en contra y los desafíos que enfrenta la economía china, intensificamos las medidas anticíclicas y, en particular, redoblamos los esfuerzos para introducir un conjunto de políticas incrementales que impulsaron eficazmente los mercados inmobiliario y bursátil, mejoraron las expectativas del mercado y restablecieron la confianza pública. Como resultado, la economía se ha recuperado y ha mejorado.

Los vientos en contra que enfrenta la economía china se deben tanto al entorno externo como a las dificultades temporales provocadas por nuestra propia reestructuración económica. Hemos promovido de forma constante el desarrollo de alta calidad. Han seguido surgiendo nuevos sectores, formas y modelos de negocio. Esto ha desempeñado un papel importante para superar las dificultades económicas.

Durante mis visitas de inspección a distintas partes de China el año pasado, vi avances evidentes en la transición de los motores tradicionales de crecimiento a los nuevos; vi cómo prosperaban las industrias emergentes y del futuro y cómo se desarrollaban a mayor ritmo nuevas fuerzas productivas de calidad. Todas las empresas que visité —desde compañías privadas hasta empresas con inversión extranjera, y desde la manufactura tradicional hasta las firmas digitales— tienen mucha confianza en el desarrollo futuro.

Este año, China intensificará aún más sus políticas macroeconómicas y adoptará una política fiscal más proactiva y una política monetaria adecuadamente acomodaticia. Impulsaremos vigorosamente el consumo, mejoraremos la rentabilidad de las inversiones, facilitaremos el desarrollo integrado de la innovación científica y tecnológica y la innovación industrial, promoveremos un desarrollo sólido y estable del mercado de capitales, estabilizaremos el mercado inmobiliario y prevendremos y mitigaremos eficazmente los riesgos de deuda de los gobiernos locales, a fin de lograr un crecimiento económico de mayor calidad y aumentar adecuadamente la producción económica.

El desarrollo económico estable y sólido de China dará un impulso fuerte y sostenido al desarrollo económico mundial.

La segunda gran tendencia es la aceleración generalizada de la transición ecológica y con bajas emisiones de carbono. Esta es una característica destacada de la economía china.

China está tomando medidas concretas para alcanzar el máximo de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Desde 2012, el consumo de energía por unidad de PIB y la intensidad de las emisiones de carbono de China han disminuido más del 26 % y el 35 %, respectivamente. Además, las energías renovables representan actualmente más del 35 % de la generación eléctrica total de China.

China ha construido la cadena industrial de nuevas energías más grande y completa del mundo. El 70 % de los componentes fotovoltaicos y el 60 % de los equipos de energía eólica del mundo proceden de China. Esta capacidad de producción de alta calidad ha contribuido enormemente al desarrollo ecológico mundial y a la respuesta al cambio climático.

La economía circular de China mantiene un sólido impulso de desarrollo. Por ejemplo, gracias a la tecnología de nuevos materiales, una empresa china fabrica una camiseta con el hilo de poliéster extraído de ocho botellas de plástico y una chaqueta de caparazón rígido con 28 botellas de plástico. De este modo, recicla más de 30.000 millones de botellas de plástico cada año, lo que aporta beneficios tanto ecológicos como económicos.

La apuesta de China por la transición ecológica es un compromiso a largo plazo, no una medida oportunista. Sea cual sea la evolución del panorama internacional, no cambiarán la determinación ni las acciones de China para responder de forma proactiva al cambio climático.

Haremos esfuerzos incansables para reducir las emisiones de carbono y mitigar la contaminación, al tiempo que ampliamos la transición ecológica y promovemos el crecimiento económico; aceleraremos la transición integral hacia un desarrollo económico y social ecológico, respetaremos los objetivos y principios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y su Acuerdo de París, y realizaremos una mayor contribución a la respuesta mundial al cambio climático.

La tercera gran tendencia es que la reforma y la apertura avanzan a un nivel superior. Son la fuente de vitalidad de la economía china. Gracias a la reforma y la apertura, China logró grandes avances para ponerse al día con los tiempos en las últimas décadas; y, para abrir nuevos caminos en su proceso de modernización, seguimos contando con la reforma y la apertura.

En julio del año pasado, el Partido Comunista de China celebró la Tercera Sesión Plenaria de su XX Comité Central, en la que trazó planes sistemáticos para profundizar aún más la reforma integral e impulsar la modernización china.

En la reunión se introdujeron más de 300 medidas de reforma importantes, y estas tareas deberán completarse para 2029, año en que se conmemorará el 80.º aniversario de la fundación de la República Popular China.

Construiremos una economía de mercado socialista de alto nivel, fomentaremos un entorno de mercado más justo y dinámico y haremos que la asignación de recursos sea lo más eficiente y productiva posible.

La apertura es un rasgo distintivo de la modernización china. En cuanto al acceso a la inversión extranjera, en 2013 creamos la Zona Piloto de Libre Comercio de China (Shanghái) y publicamos la primera lista negativa para la inversión extranjera. Entonces la lista contenía 190 actividades; ahora el número se ha reducido a 27.

El año pasado, China eliminó todas las restricciones a la inversión extranjera en el sector manufacturero y estableció un sistema de lista negativa para el comercio transfronterizo de servicios. Además, hemos adoptado medidas sistemáticas para abrir aún más sectores importantes como las telecomunicaciones, internet, la educación, la cultura y los servicios médicos.

En cuanto al comercio exterior, no buscamos un superávit comercial; queremos importar más productos y servicios de calidad y competitivos para promover un comercio equilibrado. El nivel arancelario general de China se ha reducido al 7,3 %, un nivel bastante bajo en el mundo, y ofrecemos un trato arancelario cero para el 100 % de las líneas arancelarias de todos los países menos adelantados con los que China mantiene relaciones diplomáticas.

Hemos tomado la iniciativa de ampliar las importaciones y organizado durante siete años consecutivos la Exposición Internacional de Importaciones de China. China lleva muchos años siendo el segundo mayor importador del mundo.

En cuanto al entorno empresarial, sabemos que cuestiones como la protección de los DPI [derechos de propiedad intelectual] en China, la participación equitativa en la contratación pública, los flujos transfronterizos de datos, el acceso a los factores de producción, la aprobación de cualificaciones y el establecimiento de normas son de gran interés para las empresas multinacionales. En estos ámbitos, estamos mejorando continuamente las instituciones y políticas pertinentes.

Estas cuestiones son importantes tanto para las empresas nacionales como para las que cuentan con inversión extranjera, y nuestra postura ha sido clara: ofrecer a todas un trato igualitario y justo. Tomemos como ejemplo la contratación pública: de acuerdo con las leyes y reglamentos pertinentes, todos los productos fabricados en China —independientemente de que sus proveedores sean empresas nacionales o empresas con inversión extranjera— tienen derecho a participar en igualdad de condiciones en la contratación pública.

Sé que, en realidad, puede haber casos en los que barreras invisibles y obstáculos ocultos dificulten las actividades tanto de las empresas con inversión extranjera como de las nacionales. Por parte del Gobierno chino, esperamos sinceramente resolver estos problemas con todos ustedes.

La puerta de China a la apertura no se cerrará; se abrirá aún más, y nuestro entorno empresarial no dejará de mejorar. Damos una cordial bienvenida a más empresas extranjeras para que inviertan y hagan negocios en China, y alcancen mayores éxitos al compartir las oportunidades que ofrece el país.

Señoras y señores:

Amigos:

Se acerca el Festival de la Primavera de China. Con el comienzo del año nuevo, todo adquiere un aspecto renovado. Empecemos de nuevo desde Davos, defendamos el rumbo correcto del multilateralismo, promovamos un desarrollo abierto e inclusivo y demos juntos la bienvenida a un futuro mejor.

Para concluir, deseo que la Reunión Anual sea todo un éxito.

Gracias.

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