La incertidumbre se ha convertido en una característica definitoria de la economía global.
Antes de la Reunión Anual 2026 del Foro, pedimos a cinco expertos de los Consejos del Futuro Global que compartieran sus perspectivas sobre dónde es posible avanzar.
Esto es lo que dijeron.
El mundo atraviesa un período de creciente incertidumbre. El cambio climático, las tensiones geopolíticas y la rápida transformación tecnológica se desarrollan simultáneamente, lo que aumenta tanto la complejidad como la interdependencia. En este entorno, el progreso depende menos de avances aislados y más de la calidad de la colaboración que los hace posibles.
Como destacó el presidente y director ejecutivo del Foro Económico Mundial, Børge Brende, en la Reunión Anual de los Consejos del Futuro Global celebrada en Dubái el año pasado: «En esta nueva era, más incierta, el diálogo es nuestra mayor fuente de innovación y resiliencia».
El diálogo entre sectores, disciplinas y regiones es cada vez más esencial para generar confianza, alinear incentivos y convertir las ideas en acción. Esta perspectiva sustenta el tema de la Reunión Anual 2026 del Foro, «Un espíritu de diálogo», y el trabajo de los Consejos del Futuro Global (GFC, por sus siglas en inglés), la red de conocimiento interdisciplinaria y multilateral del Foro, que reúne a expertos del sector empresarial, los gobiernos, el ámbito académico y la sociedad civil.
Antes de la Reunión Anual, pedimos a cinco expertos de los Consejos del Futuro Global que compartieran ejemplos concretos del progreso en curso. En conjunto, sus perspectivas refuerzan una idea sencilla: incluso en medio de crisis que se solapan, se está logrando un progreso significativo allí donde el diálogo se mantiene y la responsabilidad se comparte.
Neeti Mehta Shukla, cofundadora y directora de Impacto, Automation Anywhere, EE. UU.
Neeti Mehta Shukla es copresidenta del GFC sobre Empleo y Tecnologías de Vanguardia
«En medio de crisis que se solapan y de rápidos cambios tecnológicos, veo señales claras de un progreso significativo. En todos los sectores e instituciones, la tecnología se desarrolla cada vez más sobre bases que ponen a las personas en primer lugar.
«El llamado del Foro Económico Mundial a una IA ética y responsable —que hace hincapié en la transparencia, la equidad y la inclusión— encuentra eco entre los líderes y está dando forma a prácticas concretas. Existe ya un amplio consenso en que la IA debe potenciar las capacidades humanas, no sustituirlas. Cada vez más, representantes de todos los sectores y regiones colaboran entre sí para convertir estos principios en acción y crear marcos que alineen el avance tecnológico con el progreso humano a largo plazo. El primer paso hacia el progreso es definir un propósito común y, luego, comprometerse a transformarlo en soluciones y aplicarlas eficazmente.»
«Además, cobra impulso el desarrollo de economías basadas en competencias, las iniciativas de reciclaje profesional, las prácticas sostenibles, los marcos de IA responsable, la gobernanza y la regulación, así como el acceso universal a la tecnología, para ayudar a las sociedades a prepararse antes de que se produzcan disrupciones. Son igualmente alentadores los avances en el uso de la IA para el bien social: desde herramientas digitales que mejoran la educación y la atención sanitaria hasta la automatización que ayuda a las organizaciones sin fines de lucro a ampliar su impacto.
«Cuando combinamos la IA y la automatización con la empatía, y la inteligencia con la ética, y mantenemos conversaciones constantes entre sectores y sociedades, el progreso pasa de ser una aspiración a convertirse en realidad. Eso me da confianza en que no nos limitamos a adaptarnos al cambio: lo estamos configurando juntos».
Dr. David Garza Salazar, presidente, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México
El Dr. David Garza Salazar es miembro del GFC sobre Desarrollo del Capital Humano.
«En un mundo marcado por la incertidumbre y por desafíos que se solapan, como el clima, la geopolítica, la tecnología y la demografía, reconocer el papel de la educación superior y hacer evolucionar su modelo tradicional es esencial para el avance de la sociedad.
«Las universidades siempre han sido espacios clave para el progreso. Como dijo Daniel Patrick Moynihan: «Si quieres construir una gran ciudad, crea una universidad y espera 200 años». Hoy, las universidades encarnan una esperanza basada en la evidencia y sirven como puntos de encuentro para las ideas, el debate crítico, el avance científico, la innovación, el emprendimiento y la educación para la ciudadanía. Fortalecen tanto la mente como el carácter y demuestran resiliencia frente a los conflictos y las ideologías.
«La revolución del reciclaje profesional, impulsada por la desaparición y la creación de empleos, está promoviendo iniciativas educativas de distintos sectores: empresas privadas, programas gubernamentales como SkillsFuture en Singapur y el Lifelong Learning Entitlement del Reino Unido, e iniciativas lideradas por universidades. Estas son señales de que se están identificando los desafíos y empiezan a aplicarse soluciones.
«Las universidades y otras partes interesadas reflexionan sobre los desafíos y las oportunidades que la IA plantea para la educación en todos los niveles: desde las competencias necesarias para la era de la IA hasta el uso de la IA en la enseñanza y el aprendizaje, así como las consideraciones éticas de esta tecnología.
«De estas reflexiones surgirá una evolución de los modelos tradicionales. Es alentador ver que los rectores de universidades de todo el mundo se centran en ser no solo las mejores universidades del mundo, sino también las mejores universidades para el mundo».
Dr. Nela Richardson, economista jefe y directora de Asuntos Ambientales, Sociales y de Gobernanza, ADP, EE. UU.
La Dra. Nela Richardson es miembro del GFC sobre Empleo y Tecnologías de Vanguardia.
«La inteligencia artificial aspira a revolucionar el lugar de trabajo. Pero, antes de poder cumplir su promesa de impulsar el potencial y el bienestar humanos, esta tecnología necesita una ayuda: las personas.
«La prueba definitiva de la IA será cómo la incorporan las personas a su trabajo diario. La innovación puede aumentar o reducir la productividad, crear o destruir empleos, elevar o reducir el nivel de vida, e impulsar o frenar el crecimiento. No se trata solo de la tecnología, sino de lo que las personas hacen con ella.
«Será fundamental contar con una fuerza laboral dispuesta a aceptarla. La buena noticia es que los trabajadores de hoy están muy comprometidos, lo que augura una adopción productiva de la IA. En 2025, nuestra Encuesta Global de la Fuerza Laboral recopiló respuestas de más de 39.000 trabajadores de 36 países. Por segundo año consecutivo, el 19 % de los encuestados mostró un compromiso pleno, el nivel más alto en los datos disponibles desde 2015.
«Nuestros datos muestran que los empleadores pueden fomentar el compromiso invirtiendo en el desarrollo de competencias, ayudando a las personas a encontrar sentido en su trabajo y limitando su exposición al estrés. Por ejemplo, entre los trabajadores que afirman que su empleador invierte en ellos, el 53 % está plenamente comprometido. Cuando falta ese apoyo, el compromiso cae al 12 %.
«En nuestro recorrido con la IA habrá giros, obstáculos y callejones sin salida. Los empleadores tienen el poder de crear las condiciones para que esta tecnología ayude a los trabajadores a prosperar».
Alice Ruhweza, presidenta, Alianza para una Revolución Verde en África, Kenia
Alice Ruhweza es copresidenta del GFC sobre Naturaleza y Seguridad.
«Mientras las crisis que se solapan ponen a prueba la resiliencia global, me inspira confianza la convergencia de la agricultura, la acción climática, la conservación del suelo y la inclusión en un nuevo paradigma de progreso. En toda África, los agricultores están adoptando prácticas climáticamente inteligentes, gestión regenerativa del suelo, cultivos resistentes a la sequía y plataformas digitales de asesoramiento, que refuerzan la seguridad alimentaria y restauran los ecosistemas.
«Un ejemplo destacado es el ganador del GoGettaz Impact Award, Gabriel Eze, fundador de Rural Farmers Hub, en Nigeria. Su plataforma de inteligencia del suelo basada en IA ofrece diagnósticos en tiempo real utilizando únicamente coordenadas GPS, lo que transforma la toma de decisiones en regiones sin acceso a análisis formales del suelo. Gracias a la información en idiomas locales y al apoyo de más de 300 asesores juveniles comunitarios, la plataforma ha llegado a más de 31.000 agricultores y ha acelerado la gestión del suelo climáticamente inteligente.
«Las soluciones basadas en la naturaleza, como la restauración de cuencas hidrográficas y la agroforestería, se incorporan cada vez más a los planes nacionales de desarrollo, lo que demuestra que proteger la biodiversidad no implica sacrificar la productividad, sino que constituye una base para la prosperidad a largo plazo.
«Aunque queda mucho por hacer, la expansión de la financiación y la tecnología —desde capital combinado para fortalecer la resiliencia de los pequeños agricultores hasta herramientas de IA para la agricultura de precisión— muestra que la transformación ya está en marcha. Lo más alentador es que los marcos de políticas nacionales, continentales y globales convergen ahora en torno a los sistemas agroalimentarios, el clima, la biodiversidad y la inclusión, lo que impulsa el cambio sistémico».
Dr. Hiroaki Kitano, investigador tecnológico jefe, Sony Group, Japón
El Dr. Hiroaki Kitano es miembro del GFC sobre Inteligencia Artificial General.
«La IA seguirá transformando nuestra civilización, y a una escala que podría superar con creces nuestra imaginación actual.
«La IA pronto hará grandes descubrimientos científicos de forma autónoma y continua. Este cambio de paradigma —«IA como científica» o «IA científica»— va más allá de considerar la IA simplemente una herramienta. En este nuevo panorama, las capacidades de la IA científica serán imprescindibles para que cualquier institución de investigación de primer nivel siga siendo competitiva. Como la IA científica no está condicionada por el miedo al fracaso relacionado con la carrera profesional, puede aventurarse en territorios inexplorados que los investigadores humanos quizá evitarían debido a la gran incertidumbre. Preveo que surgirán numerosos resultados de investigación de calidad digna de un Nobel a partir de investigaciones dirigidas por IA científica, especialmente mediante la exploración de estos campos de vanguardia.
«En el ámbito social, los agentes personales de IA se integrarán profundamente en nuestra vida cotidiana. Así como la IA científica podría superar a los mejores científicos humanos, los agentes personales de IA que nos acompañan podrían superar a la mayoría de las personas en comprensión y capacidad para cuidar de ti, y convertirse en la compañía más afín de nuestras vidas. Las implicaciones sociales, psicológicas y personales serán profundas; esta podría convertirse en la mayor aplicación de la IA y alterar fundamentalmente nuestras relaciones y nuestra intimidad con los demás. La dependencia emocional de los agentes personales de IA podría ser un problema, pero también un salvavidas para muchas personas, ya que estos agentes pueden seguir escuchándote y hablando contigo día y noche, y estar siempre a tu lado.
«La aparición de una existencia de IA de este tipo será uno de los mayores desafíos para las estructuras sociales y personales en el futuro».


