Tres tendencias esperanzadoras para el futuro de la acogida de migrantes y refugiados

A Syrian refugee waits to shake hands with Canada's Prime Minister Justin Trudeau (not pictured) during Canada Day celebrations on Parliament Hill in Ottawa, Ontario, Canada, July 1, 2016. REUTERS/Chris Wattie - RTX2JALH
A Syrian refugee waits to meet Canadian Prime Minister Justin TrudeauImage: REUTERS/Chris Wattie - RTX2JALH
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La evidencia es contundente: la migración beneficia a las personas, las economías y las comunidades. En las condiciones adecuadas, puede mejorar vidas, impulsar el desarrollo y el crecimiento económico, y promover la vitalidad social y cultural.

El desafío es que las condiciones adecuadas suelen requerir inversión; y, en el actual contexto geoeconómico, a los gobiernos puede resultarles difícil invertir cuando se enfrentan a recortes, ciclos democráticos de corto plazo, una política firmemente antiinmigración y una opinión pública cada vez más escéptica.

La pregunta es: ¿podemos permitirnos no invertir en migración?

El economista Philippe Legrain descubrió que por cada euro invertido en la acogida de refugiados, los países reciben casi dos euros en un plazo de cinco años.

Mientras tanto, Keith Banting descubrió que las comunidades diversas de Canadá prosperaron en comparación con sus homólogas de Estados Unidos, en parte gracias a políticas de integración debidamente financiadas. A diferencia del efecto de «replegarse» documentado en Estados Unidos por Robert Putnam, la inmigración en Canadá ha propiciado más confianza y participación.

A escala empresarial, se aplica el mismo principio. Investigadores del Centre for Talent Innovation descubrieron que la diversidad de los empleados en una empresa puede aumentar la cuota de mercado y los beneficios, pero solo si las empresas dedican esfuerzos y recursos a fomentar la inclusión.

Invertir en los migrantes nunca ha sido tan importante, porque en conjunto tenemos más movilidad que nunca. Algunas personas tienen el privilegio de trasladarse por oportunidades laborales y educativas, pero muchas son desplazadas por la fuerza y se establecen donde pueden encontrar seguridad. Se prevé que las devastadoras crisis políticas en los principales países de origen de refugiados, como Afganistán, Siria y Somalia, continúen.

Se prevé que los flujos migratorios de todo tipo aumenten, estén o no preparados los Estados, los gobiernos y el electorado. Algunos países con visión de futuro, como Canadá, China y Australia, han procurado aprovechar estos flujos y, durante la última década, han aumentado sus objetivos de inmigración para aventajar a sus competidores en la captación de talento cualificado.

Refugiados en un taller organizado por el grupo industrial alemán Siemens Image: REUTERS/Fabrizio Bensch

Sin embargo, el hecho es que, a medida que crece la población migrante mundial, también aumentan las preocupaciones por los costos de integración a corto plazo y la controversia política en torno a este tema. Es posible que los gobiernos deban afrontar cada vez más el desafío de hacer más con recursos limitados, además de hacer frente a las amenazas asociadas con la migración.

El Consejo del Futuro Global sobre Migración del Foro Económico Mundialconsidera que solo mediante alianzas público-privadas se podrá establecer una agenda migratoria a más largo plazo que genere auténticos beneficios económicos y sociales.

Durante la Reunión Anual de 2017, procuraremos impulsar la acción público-privada para invertir en la inclusión de los inmigrantes, como imperativo empresarial y comunitario. Estas son algunas tendencias que observamos y en las que este tipo de alianzas puede abordar estratégicamente los principales desafíos para hacer realidad los beneficios de la migración:

1. Permitir que los ciudadanos desempeñen un papel activo en el reasentamiento y la integración. El singular modelo canadiense de patrocinio privado de refugiados permite que ciudadanos canadienses participen directamente en la selección y la integración de refugiados. Gracias al capital social y financiero que aportan los patrocinadores privados, las familias refugiadas cuentan con mejores condiciones para prosperar. Esta buena idea se está poniendo a prueba en Argentina, Brasil, Italia, el Reino Unido y otros países. Y si cada vez más ciudadanos pueden acoger a refugiados, ¿por qué no podrían hacerlo las empresas? La organización sin ánimo de lucro Talent beyond Borders, con sede en Estados Unidos, trabaja con gobiernos y empresas para averiguarlo.

2. Autorizar a inmigrantes y refugiados a trabajar desde el primer día. A veces, los empleadores se adelantan a los gobiernos al reconocer el talento de los migrantes; empresas como Siemens, Chobani y un sinfín de pequeñas empresas están marcando el camino. Las políticas sencillas y claras ayudan a los empleadores a contratar con confianza y sin trabas burocráticas. Pese a la demanda, los países con políticas abiertas son la excepción, no la norma. Consideremos las normas laborales para solicitantes de asilo: solo un puñado de países, entre ellos Suecia, Australia y España, permiten trabajar de inmediato. Muchos más establecen plazos y condiciones, algunas de las cuales —como las pruebas del mercado laboral— tienen un valor cuestionable para predecir las contribuciones de un migrante a la economía del país de acogida.

3. Aprovechar la innovación digital para responder a las necesidades de inmigración e integración. LinkedIn probó por primera vez una iniciativa para poner en contacto a empleadores interesados con personas refugiadas que buscaban trabajo en Suecia. Tras perfeccionar su programa piloto, LinkedIn está lanzando Welcome Talent Canada, con un componente adicional de mentoría para facilitar aún más el acceso al mercado laboral. Mientras tanto, la Fundación HP ha comenzado a ofrecer cursos gratuitos de aprendizaje en línea que abarcan competencias esenciales de negocios y TI para emprendedores migrantes que buscan crear sus propios negocios en sus nuevos países de residencia.

Al igual que ocurre con muchos de los problemas mundiales más complejos, gestionar eficazmente la migración requiere que los líderes comunitarios y empresariales trabajen en coordinación con el gobierno. Los ciudadanos y el sector privado han demostrado tener la voluntad y la capacidad de desempeñar un papel positivo en la migración. Ese papel abarca desde adaptar productos y servicios hasta contratar y capacitar, así como relacionarse como vecinos y amigos.

Los gobiernos pueden contar con estos aliados si están dispuestos a demostrar el liderazgo político necesario para crear las condiciones adecuadas para invertir en los migrantes.

Texto elaborado con aportaciones de Dana Wagner, asesora de asuntos parlamentarios en la Oficina de la senadora Ratna Omidvar, y Mariah Levin, responsable de comunidad de la sociedad civil en el Foro Económico Mundial.

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