Para prosperar en la revolución digital, el Sudeste Asiático debe convertir su diversidad en una fortaleza

A migrant worker from India checks his mobile phone at the Marina Bay Promenade in the central business district of Singapore January 22, 2014.
Image: REUTERS/Edgar Su
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En un mapa, los 10 miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) pueden pasar fácilmente desapercibidos. Aunque la población conjunta de la ASEAN asciende a 650 millones de personas, aproximadamente el 9 % de la población mundial, toda la región ocupa una superficie terrestre de 4,4 millones de kilómetros cuadrados, apenas el 3 % de la superficie terrestre del mundo.

Sin embargo, pese a su población y tamaño, los 10 Estados miembros de la ASEAN poseen una fuerza económica desproporcionada. Si la ASEAN fuera un solo país, ya sería la séptima economía del mundo. Además, su fuerza económica no hará más que crecer con el tiempo. Según unanálisis reciente de McKinsey, los países de la ASEAN deberían situarse colectivamente como la cuarta economía más grande para 2050.

Hoy, la ASEAN también es una de las regiones más diversas del mundo. Sus miembros presentan diferencias significativas en diversos ámbitos, como el PIB per cápita y el tamaño de la población, y albergan una asombrosa variedad de culturas, lenguas, religiones y etnias. La diversidad puede ser una fortaleza o una debilidad, y el reto futuro de la ASEAN consiste en liberar el poder de esa diversidad evitando al mismo tiempo el riesgo de fragmentación.

De hecho, ante la creciente volatilidad e incertidumbre de la economía mundial, convertir esta diversidad en una fortaleza será esencial para que la región de la ASEAN mantenga un sólido crecimiento y desarrollo económicos.

La diversidad puede integrarse mediante elementos «materiales», por ejemplo, construyendo infraestructuras físicas como carreteras o puertos. Pero, en la Cuarta Revolución Industrial, también puede integrarse mediante elementos «digitales», por ejemplo, creando infraestructura digital que permita una mayor conectividad en línea a través de teléfonos inteligentes o correo electrónico. La integración de infraestructuras físicas es indispensable, pero también es un proceso a largo plazo. Por eso, mientras se avanza en esa integración, acelerar y priorizar la integración digital también puede reportar grandes beneficios a corto plazo. La integración digital permitirá que las empresas progresen con mayor rapidez y ayudará a conectar a los países de la ASEAN con las cadenas de suministro regionales de producción y distribución. Esto, a su vez, estimulará un desarrollo más rápido de la infraestructura física y pondrá en marcha un círculo virtuoso de integración «digital-material», que favorecerá un crecimiento más inclusivo.

ElÍndice de Evolución Digital de MasterCard y Fletcher Schoolrevela enormes brechas en las capacidades y el nivel de preparación digital entre los distintos países de la ASEAN. Hace años, muchas economías de la ASEAN desarrollaron políticas que fomentaron la competencia, asignaron el espectro de manera eficiente y promovieron la inversión del sector privado en su infraestructura digital. Como resultado, estas economías se benefician ahora de mercados de comercio electrónico dinámicos y de altas tasas de adopción de la banda ancha.

En Singapur, por ejemplo, más del 80 % de la población está conectada a Internet; es una de las tasas más altas del mundo. Singapur también se ha posicionado bien para seguir aprovechando las tecnologías emergentes y las oportunidades creadas por la innovación digital. Aunque Singapur sigue destacando tanto en la región de la ASEAN como en el mundo, hay motivos para el optimismo respecto de otros países del bloque regional. El índice muestra que Malasia ha avanzado considerablemente, con una notable tasa de penetración de la banda ancha del 67 %. Actualmente, seis de las ocho mayores empresas de Internet de la ASEAN que cotizan en bolsa están radicadas en Malasia, y las otras dos tienen su sede en Singapur. Al menos otros tres países de la ASEAN —Indonesia, Vietnam y Filipinas— tienen potencial para convertirse en economías digitales líderes si siguen mostrando una trayectoria ascendente constante e impresionante en la mejora de su nivel de preparación.

Los países de la ASEAN necesitan políticas adecuadas que fomenten la inversión en integración digital en lugar de una microgestión gubernamental. Solo convirtiéndose en líder de la economía digital podrá la ASEAN aprovechar eficazmente su diversidad para impulsar su desarrollo en un entorno económico mundial cada vez más desafiante. En la ASEAN y en todas partes, la web mundial del mañana tendrá sus raíces en las políticas gubernamentales de hoy.

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