Nigeria quiere acabar con la pobreza para 2030. ¿Cómo puede lograrlo?

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  • Antes de la COVID-19, alrededor de 80 millones de personas en Nigeria —el 40 % de la población— vivían por debajo del umbral de pobreza.

  • Nigeria aspira ahora a sacar de la pobreza a toda su población para 2030.

  • A corto plazo, el país debe abordar las desigualdades relacionadas con la COVID-19, como la distribución de vacunas y las pérdidas de aprendizaje causadas por el cierre de las escuelas.

  • A más largo plazo, es necesario mejorar las reformas macroeconómicas y el acceso a infraestructuras que abarcan desde el agua potable hasta las redes de telecomunicaciones.

Nigeria aspira a sacar a toda su población de la pobreza para 2030. Es un objetivo ambicioso, ya que incluso antes de la llegada de la COVID-19, 4 de cada 10 nigerianos vivían por debajo del umbral de pobreza: unos 80 millones de personas. Un nuevo informe, A Better Future for All Nigerians: Nigeria Poverty Assessment 2022, analiza en detalle algunos de los principales factores que impulsan la pobreza en Nigeria y las posibles políticas para reducirla.

Observar una instantánea de la pobreza en un único momento solo permite avanzar hasta cierto punto en la elaboración de las políticas que Nigeria necesita para alcanzar su objetivo. Lo que realmente necesitamos saber es cómo ha cambiado la pobreza en Nigeria con el tiempo.

Desde hace tiempo resulta difícil evaluar las tendencias de la pobreza en Nigeria. La Encuesta nigeriana sobre el nivel de vida de 2018/19 (NLSS) proporcionó las primeras estimaciones oficiales de pobreza en más de una década. Sin embargo, dadas las diversas mejoras introducidas en el cuestionario —especialmente en la forma de medir el consumo de alimentos—, resulta difícil compararla directamente con la estimación de pobreza de la encuesta oficial de hogares anterior en Nigeria, la Encuesta armonizada nigeriana sobre el nivel de vida de 2009/10 (HNLSS).1,2

No obstante, dos técnicas estadísticas especializadas, resumidas en un nuevo artículo, pueden ayudarnos a elaborar tendencias de la pobreza en Nigeria. En primer lugar, podemos «reconstruir retrospectivamente» la tasa de pobreza de Nigeria, usando la NLSS de 2018/19 como punto de partida y combinándola con estimaciones del PIB sectorial. En segundo lugar, podemos imputar el consumo —y, a su vez, la pobreza— en una encuesta que abarca una década y contiene muchos indicadores no monetarios clave: la Encuesta general de hogares-panel.

Sea cual sea el método que utilicemos, parece que la reducción de la pobreza en Nigeria fue lenta al principio y luego se estancó durante la década anterior a la COVID-19 (véase la Figura 1).3 Aunque hubo algunos avances en la primera mitad de la década de 2010, estos se revirtieron tras la recesión de 2016 —provocada por la caída de los precios del petróleo— y el crecimiento de la población empezó a superar al crecimiento del PIB real. Este estancamiento de los avances contra la pobreza coincide, en términos generales, con la evolución de los indicadores no monetarios, entre ellos la educación y el acceso a infraestructuras básicas, según la Encuesta demográfica y de salud de Nigeria (DHS). Proyecciones posteriores indican que la COVID-19 ha agravado aún más la pobreza en Nigeria.

1. La Evaluación de la pobreza en Nigeria de 2016 también identificó varias anomalías en los datos de consumo de la HNLSS de 2009/10.
2. Una comparación ingenua de estas dos encuestas sugeriría que la pobreza cayó más de 17 puntos porcentuales en la década previa a la COVID-19.
3. El hecho de que la reconstrucción retrospectiva y las imputaciones entre encuestas —dos técnicas totalmente distintas, con supuestos subyacentes totalmente diferentes— arrojen resultados tan parecidos aporta solidez a estas conclusiones.

Figura 2. Estancamiento de la reducción de la pobreza en Nigeria durante la década anterior a la COVID-19

Tasa de pobreza calculada utilizando el umbral internacional de pobreza de 1,90 dólares estadounidenses al día por persona, en PPA de 2011.Image: Estimaciones de la NLSS de 2018/19, la GHS y el Banco Mundial.

Nota: Las estimaciones excluyen Borno. La tasa de pobreza se calcula utilizando el umbral internacional de pobreza de 1,90 dólares estadounidenses al día por persona, en PPA de 2011. Las estimaciones de población proceden de las Naciones Unidas, a través de los Indicadores del Desarrollo Mundial. Lain, Schoch y Vishwanath (2022) ofrecen más detalles sobre la reconstrucción retrospectiva y las imputaciones entre encuestas. Las estimaciones imputadas se incluirán en la medición oficial mundial de la pobreza del Banco Mundial. Fuente: Estimaciones de la NLSS de 2018/19, la GHS y el Banco Mundial.

Además, cuando los ingresos per cápita crecían a principios de la década de 2010, parece que los nigerianos más ricos se beneficiaron más que los más pobres (véase la Figura 2). Los nigerianos más ricos también fueron los más perjudicados cuando llegó la recesión de 2016. Así, la fortuna de los ricos creció y menguó al compás del crecimiento de Nigeria, mucho más que la de los pobres. Esto coincide con los indicadores del mercado laboral de ese mismo período. Cuando llegó la recesión de 2016, el giro hacia la agricultura como estrategia clave para hacer frente a la situación e intentar mantener los ingresos fue más marcado entre los trabajadores nigerianos que se encontraban en el 60 % superior de la distribución del consumo que entre quienes estaban en el 40 % inferior.

Figura 3. El consumo de los nigerianos más ricos está más estrechamente vinculado a las perspectivas de crecimiento de Nigeria

Lain, Schoch y Vishwanath (2022) ofrecen más detalles sobre las imputaciones entre encuestas.Image: Estimaciones de la NLSS de 2018/19, la GHS y el Banco Mundial.

Nota: Las estimaciones excluyen Borno. Lain, Schoch y Vishwanath (2022) ofrecen más detalles sobre las imputaciones entre encuestas. Fuente: Estimaciones de la NLSS de 2018/19, la GHS y el Banco Mundial.

Estas conclusiones concuerdan con los datos mundiales que muestran que la pobreza se concentra cada vez más en determinadas regiones —como el norte de Nigeria, pobre y en gran medida rural—de los países grandes. Además, la pobreza en Nigeria también está arraigada en las zonas más afectadas por los impactos del clima y los conflictos. Por tanto, es fundamental aplicar políticas que ayuden a las personas más pobres de las zonas más desfavorecidas.

Dados estos patrones, ¿qué se puede hacer para que el crecimiento beneficie a los nigerianos más pobres?

A corto plazo, tres medidas inmediatas pueden ayudar a los nigerianos pobres a recuperarse de la crisis de la COVID-19 y, puesto que la COVID-19 ha agravado la desigualdad en muchos ámbitos, apoyar directamente la redistribución. En primer lugar, la distribución rápida y equitativa de las vacunas sigue siendo esencial para frenar la amenaza directa del virus para la salud, especialmente dada la incertidumbre sobre las nuevas variantes. En segundo lugar, es necesario revertir las pérdidas de aprendizaje causadas por el cierre de las escuelas para reducir sus consecuencias a largo plazo para el capital humano. Esto puede implicar animar a los niños a volver a la escuela cuando sea seguro y adoptar soluciones de aprendizaje a distancia de baja tecnología que funcionen para las personas pobres cuando sea necesario. En tercer lugar, debe ampliarse la protección social para compensar las pérdidas de ingresos y evitar que los hogares caigan en la pobreza o se hundan aún más en ella. Ante la proliferación de perturbaciones e incertidumbre, como demuestra el impacto económico mundial del conflicto en Ucrania, esto podría contribuir a fortalecer la resiliencia de los hogares ahora y en el futuro.

Sin embargo, Nigeria también necesita al menos tres tipos de reformas más profundas y a largo plazo para promover y sostener un crecimiento favorable a las personas pobres y ayudar a sacarlas de la pobreza. Dado que la población joven de Nigeria sigue creciendo, no se puede exagerar la urgencia de estas reformas. Ha llegado el momento de garantizar que el país aproveche su posible dividendo demográfico.

En primer lugar, las reformas macroeconómicas, incluidas las relativas a las políticas fiscal, comercial y cambiaria, podrían ayudar a diversificar la economía, dinamizar la transformación estructural y crear empleos buenos y productivos, especialmente empleos asalariados que ofrecen las mejores vías para salir de la pobreza. A pesar de la enorme contribución del petróleo crudo a las exportaciones y los ingresos públicos, menos del 1 % de los nigerianos trabaja en la minería y las industrias extractivas, lo que subraya la necesidad de permitir que prosperen otros sectores más intensivos en mano de obra. También podría aumentarse el gasto público en ámbitos que favorecen a las personas pobres, como la salud, la educación y las infraestructuras —las principales preocupaciones de los propios nigerianos—, mejorando la recaudación de ingresos y reorientando el gasto, que ahora se destina a subsidios costosos que benefician más a los ricos que a los pobres.

En segundo lugar, la transformación estructural y la creación de empleos asalariados productivos a gran escala pueden no ocurrir de la noche a la mañana, por lo que, entretanto, serán cruciales las políticas para aumentar la productividad de las explotaciones agrícolas y de las empresas familiares no agrícolas. En el caso de las explotaciones agrícolas, esto incluye desarrollar nuevas variedades de cultivos más resilientes, así como invertir en almacenamiento, transporte y acceso a los mercados. Para las empresas familiares no agrícolas, podrían ser especialmente importantes las políticas que alivien las restricciones al crédito.

En tercer lugar, para que los nigerianos aprovechen las oportunidades que tienen a su alcance, es necesario fortalecer los cimientos de las infraestructuras. La correlación entre la pobreza monetaria y el acceso a la electricidad, al agua potable suficiente y a mejores servicios de saneamiento es extremadamente alta en Nigeria. Sin embargo, las tecnologías de la información y la comunicación, incluidos los teléfonos móviles, también podrían contribuir a mejorar el acceso al empleo y a los mercados, así como a respaldar la implantación de programas de protección social y otras políticas redistributivas del Gobierno.

Los detalles de las políticas para reducir la pobreza dependerán de que se redoblen los esfuerzos por recopilar y analizar datos de forma periódica. Los nuevos datos de la encuesta oficial de hogares, cuya recopilación debería comenzar más adelante en 2022, ofrecerán información mucho más detallada sobre los cambios de la pobreza a lo largo del tiempo —así como sobre sus principales factores, limitaciones y políticas correctivas— que incluso las reconstrucciones retrospectivas y las imputaciones mencionadas anteriormente. Al invertir en datos, Nigeria puede generar confianza, rendición de cuentas y transparencia, y avanzar de forma sustancial en su camino hacia la reducción de la pobreza.

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