Los servicios digitales resultaron muy valiosos durante la pandemia en África.
En Togo, el Gobierno puso en marcha un programa de bienestar social que utiliza transferencias monetarias digitales para ayudar a los trabajadores informales cuyos medios de vida se vieron afectados por el confinamiento.
Se espera que el éxito de estos programas pueda inaugurar una nueva era digital en todo el continente.
Hace unos meses, en abril, Togo puso en marcha un programa de bienestar social que utiliza transferencias monetarias digitales, ya que el Gobierno trató de ayudar a los trabajadores informales cuyos medios de vida se habían visto afectados por la pandemia y el confinamiento que la acompañó. El programa Novissi, que se lanzó el 8 de abril, registró a más de 1 millón de ciudadanos en su primera semana. Hasta el 65 % de los beneficiarios elegibles eran mujeres.
La campaña inicial finalizó el 6 de junio, después de que el país de África occidental flexibilizara los confinamientos que se habían aplicado en la capital, Lomé, y en el centro de Togo. Ahora el Gobierno ha reorientado Novissi para su aplicación en regiones donde se impone un toque de queda tras un aumento de casos de Covid-19. Más recientemente, reintrodujo el programa de transferencias monetarias en Soudou, a unas 250 millas al norte de Lomé. En un plazo de dos semanas, hasta el 85 % de la población adulta de la zona, unas 6.000 personas, había recibido transferencias monetarias.
Desde marzo, según la base de datos del Banco Mundial, hasta 200 países y territorios han planificado o puesto en marcha más de 1.000 medidas de protección social, incluida la asistencia social nueva o ampliada relacionada con la Covid-19 en forma de transferencias monetarias, que actualmente llegan a casi 1.100 millones de beneficiarios.
Si bien el programa digital basado en telefonía móvil de Togo destacó desde el principio, el país no fue el único de África que ofreció ayudas de bienestar social a sus ciudadanos. Más de 40 países africanos han introducido o ampliado programas de bienestar social desde la pandemia, según los datos recopilados por el Covid-19 Africa Watch del Instituto Milken. Hasta ahora, 36 países africanos han ofrecido transferencias monetarias a ciudadanos que cumplen los requisitos (los requisitos varían), mientras que alrededor de 15 países proporcionan asistencia alimentaria. Algunos ofrecen ambas.
Estos programas son especialmente vitales en los países africanos cuyas economías están dominadas por el sector informal, donde amplios sectores de la población adulta obtienen sus ingresos a partir de transacciones diarias y empleos informales. Incluso una vez flexibilizados los toques de queda, las consecuencias del confinamiento dejan pocas oportunidades significativas de ganarse la vida en muchos de estos países, en particular en las zonas urbanas.
Un cambio en la protección social
Fuera de las emergencias y los conflictos, pocos de estos países contaban con programas de bienestar social sustanciales antes de la Covid-19. En algunos de ellos, la pandemia ha cambiado la forma de pensar sobre el bienestar social, de modo que los enfoques al respecto podrían cambiar a largo plazo.
La tecnología ayuda. Se están utilizando herramientas digitales para superar algunos de los mayores desafíos de las transferencias monetarias en los países en desarrollo, en particular en lo relativo a la comunicación, la captación de nuevos ciudadanos, la identidad digital, la verificación de la elegibilidad y el pago de prestaciones. El Gobierno de Togo, por ejemplo, afirma que su objetivo a largo plazo es ampliar la plataforma y la metodología de Novissi para ofrecer digitalmente otros programas de red de seguridad social.
Un nuevo documento de política (PDF) del Center for Global Development, con sede en Washington DC, se centra en el papel de la tecnología digital para permitir una asistencia social eficiente de tipo «G2P» (del Gobierno a la persona). En él se muestra cómo los desafíos a los que se enfrentaron los países en desarrollo durante la pandemia les obligaron a considerar seriamente, por primera vez, los beneficios de los programas de transferencias monetarias. Los autores señalan que la tecnología digital puede ayudar a reducir el coste de la gestión de estos programas y que los países que ya han impulsado la inversión en infraestructura digital y servicios financieros verán beneficios más inmediatos.
«El periodo de la Covid-19 impulsará sin duda un mayor uso de mecanismos digitales para prestar protección social», escriben Alan Gleb y Anit Mukherjee, del CGD. «Nuestro análisis sugiere que un objetivo importante para los responsables políticos en el periodo posterior a la Covid será aprovechar las capacidades desarrolladas durante la crisis para fortalecer sistemas sostenibles de protección social y de pago que sean a la vez inclusivos y eficaces, abordando en particular los desafíos que enfrentan las mujeres, que a menudo están en desventaja digital».
