¿Podría una Ruta de la Seda Digital resolver el problema de sostenibilidad de la Franja y la Ruta?

A sign that reads: "Shandong Highway Corp. invests to operate Shandong Highway Jiaozhou Bay Bridge" is seen at Qingdao Jiaozhou Bay Bridge in Qingdao, Shandong province June 27, 2011. The world's longest sea bridge spanning Jiaozhou Bay of Qingdao City, Shandong Province, opened on Thursday, June 30, 2011. The bridge is 36 km (22 miles) long, Xinhua News Agency reported. Picture taken June 27, 2011. REUTERS/China Daily (CHINA - Tags: SOCIETY) CHINA OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN CHINA - GM1E76U1I1G01
The Digital Silk Road could bring a green transformation to infrastructure.Image: REUTERS/China Daily
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La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) de China implica un programa de inversión de un billón de dólares para mejorar la interconectividad económica y facilitar el desarrollo en Eurasia, África Oriental y casi 100 países socios.

“Franja y Ruta” evoca una red de enormes infraestructuras físicas, como carreteras, ferrocarriles, oleoductos y gasoductos, y puertos. En consecuencia, muchas personas piensan que el comercio transfronterizo en el marco de la BRI estará relacionado principalmente con la abundancia de capacidad industrial excedentaria de China, gran parte de la cual es muy contaminante.

Por ello, la sostenibilidad de la BRI es objeto de amplio debate a nivel mundial. Sin embargo, lo prometedor es que las nuevas tecnologías están aportando una nueva dimensión digital a la iniciativa.

En mayo de 2017, en la ceremonia de inauguración del Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, el presidente de China, Xi Jinping, incorporó a la BRI tecnologías de vanguardia y la actual Cuarta Revolución Industrial a nivel mundial. “Debemos impulsar el desarrollo basado en la innovación e intensificar la cooperación en ámbitos de frontera como la economía digital, la inteligencia artificial, la nanotecnología y la computación cuántica, y promover el desarrollo de los macrodatos, la computación en la nube y las ciudades inteligentes, para convertirlos en una ruta de la seda digital del siglo XXI”, afirmó.

China se ha transformado rápidamente en una potencia mundial en la economía digital en los últimos años, tanto por ser el mayor mercado de comercio electrónico como por ser un floreciente centro de innovación de importancia similar a la de Silicon Valley en Estados Unidos. Por ello, la “Ruta de la Seda Digital” podría aportar potencialmente una transformación ecológica tanto a la infraestructura como a los modelos económicos de los mercados emergentes.

Estas son las razones:

En primer lugar, la Ruta de la Seda Digital desempeñará un papel constructivo para que el desarrollo de infraestructuras sea más viable, eficiente y sostenible a largo plazo. Para los países en desarrollo que carecen de infraestructuras esenciales, resulta muy valioso construir ferrocarriles y centrales eléctricas. Al incorporar nuevas tecnologías, la Ruta de la Seda Digital ayudará a que las nuevas infraestructuras sean los activos más competitivos y eficientes posibles.

Por ejemplo, se pueden integrar en las infraestructuras sensores inteligentes y sistemas avanzados de monitorización para garantizar la optimización de los recursos. Las redes inteligentes ofrecen una mejor forma de equilibrar la oferta y la demanda, de modo que las centrales eléctricas consuman menos combustibles fósiles. Como ejemplo, en la central eléctrica de Jhang, en Pakistán, cuya capacidad de generación equivale al consumo total de energía de casi 4 millones de hogares pakistaníes, China Machinery Engineering Cooperation trabajó con Siemens para incorporar dos turbinas de gas de alta eficiencia.

En segundo lugar, la Ruta de la Seda Digital aportará infraestructuras avanzadas de tecnologías de la información a los países de la BRI, como redes de banda ancha, centros de comercio electrónico y ciudades inteligentes. La infraestructura de TI modernizada puede transformar sus negocios tradicionales en negocios digitales y nuevos sectores de crecimiento a escala; ambos generarán crecimiento y empleo en sectores alejados de las industrias contaminantes. Por ejemplo, internet móvil crea empleo en las zonas rurales, convirtiendo a los agricultores en vendedores en línea. Cuando se crean nuevos canales para transportar los productos agrícolas a las ciudades, cada agricultor puede convertirse en un comerciante en línea, ya que la demanda de productos agrícolas frescos y seguros en las ciudades crece rápidamente.

Un emprendedor rural solo necesita un espacio de 20 ㎡, comprar un ordenador de segunda mano y contar con una conexión básica a internet para convertirse en minorista en línea. Incluso hay aldeas en las que la mayoría de los agricultores trabajan en el sitio de compras de Alibaba, Taobao, lo que les ha valido el nombre de “aldeas de Taobao”. Alibaba define una aldea de Taobao como “una aldea en la que más del 10 % de los hogares gestionan tiendas en línea y los ingresos del comercio electrónico de la aldea superan los 10 millones de RMB [aproximadamente 1,6 millones de dólares] al año”. Según los datos de Alibaba, en China existen más de 1000 aldeas de Taobao.

En tercer lugar, a medida que más pequeños y medianos comerciantes se conectan al comercio mundial a través de redes digitales, la Ruta de la Seda Digital también puede apoyarlos con un sistema inteligente de logística transfronteriza. Por ejemplo, cada 11 de noviembre (conocido como el Día de los Solteros), las empresas de comercio electrónico de China organizan un espectacular evento de compras en línea de 24 horas. En 2017, el GMV (valor bruto de mercancías) superó los 25 000 millones de dólares el Día de los Solteros. Fue también una fiesta mundial, ya que compradores y vendedores internacionales de más de 200 países y regiones participaron en ella. Sin duda, la distribución global de tantas mercancías en un período tan corto supuso un desafío logístico.

En cuanto a la entrega, la filial logística de Alibaba, Cainiao, utilizó inteligencia artificial (IA) y un SIG (sistema de información geográfica) para determinar las rutas de entrega más rápidas y rentables en una variedad de redes viarias complejas, tanto en aldeas rurales como en zonas urbanas congestionadas. Cainiao utilizó la IA para predecir qué tamaño de caja debía emplearse para embalar de forma eficiente pedidos compuestos por artículos de distintos tamaños y pesos. Según el anuncio de la empresa, su solución redujo el uso de materiales de embalaje en más de un 10 %.

En el futuro, en el contexto global, las empresas podrían instalar sistemas digitales de gestión de almacenes e inventarios para ahorrar costes y recursos en los envíos. Las nuevas tecnologías digitales, como los satélites de bajo coste accesibles desde dispositivos inteligentes portátiles, podrían proporcionar a los comerciantes visibilidad en tiempo real de la cadena de suministro, de modo que sepan cuándo llegará un envío y puedan planificar las operaciones con antelación. Este método sin fricciones de hacer negocios, con menor énfasis en la expansión de infraestructuras físicas, puede permitir que más empresas y emprendedores participen en el comercio mundial.

En cuarto lugar, la Ruta de la Seda Digital promueve el desarrollo sostenible mediante el aprovechamiento y la aplicación de los macrodatos para resolver directamente los desafíos ambientales. Por ejemplo, el uso inteligente de los macrodatos podría permitir a los países africanos responder mejor a los problemas de seguridad hídrica, al cambio climático y a los desastres naturales. Según se informa, un organismo denominado Cinturón y Ruta Digital ha puesto en marcha un programa de 32 millones de dólares, en el que participan expertos de 19 países y siete organizaciones internacionales, para abordar estos desafíos, así como los riesgos de desastres naturales y la protección del patrimonio natural.

Por último, la Ruta de la Seda Digital es de importancia crítica para una economía mundial sostenible, porque ayuda a abordar uno de los desafíos más fundamentales de la Cuarta Revolución Industrial: proporcionar acceso básico a internet a más de 3 000 millones de personas, aproximadamente la mitad de la población mundial, que aún carecen de conectividad a internet. Mientras la economía digital crece con fuerza a nivel mundial, el fracaso en reducir la brecha digital podría ralentizar la movilidad socioeconómica y acentuar las diferencias entre los que tienen y los que no tienen.

Gracias a una mayor conectividad a través de la Ruta de la Seda Digital, las empresas y los mercados emergentes generarán datos básicos de sus negocios y operaciones, que, a medida que maduren y se estructuren, podrían convertirse en macrodatos sobre, por ejemplo, la dinámica de la oferta y la demanda de sus productos y el historial de precios y sus tendencias. Al digitalizarse, las pequeñas y medianas empresas (pymes) pueden realizar ajustes más ágiles para mejorar sus operaciones, desarrollar nuevos servicios y actualizar sus modelos de negocio para lograr un mayor éxito.

Además, la Ruta de la Seda Digital aporta a los emprendedores de los mercados emergentes un mercado cibernético más amplio: un entorno digital integrado que es a la vez más grande y más sólido que los sistemas existentes, lo que permite a los innovadores probar y comercializar ideas surgidas en mercados pequeños y aislados. Con ello, existe una esperanza real de que las economías rezagadas puedan saltar muchas de las barreras que les han frenado y adentrarse directamente en la economía digital impulsada por la IA. El momento de la Ruta de la Seda Digital ha llegado de verdad.

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