La red de trenes de alta velocidad de China se expande rápidamente y pronto se extenderá bajo el mar.
Las autoridades de Pekín han aprobado la construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad de 77 km entre Ningbo, ciudad portuaria al sur de Shanghái, y Zhoushan, un archipiélago frente a la costa este.
Incluirá un túnel submarino de 16,2 km, el primero del país para trenes de alta velocidad.
La nueva ruta conectará con la red de alta velocidad existente de China y transportará pasajeros de Hangzhou —capital de la provincia de Zhejiang— a Zhoushan en 80 minutos. El trayecto actual dura unas 4,5 horas en autobús o 2,5 horas en coche.
Como la mayoría de los trenes de alta velocidad de China, los que utilicen la línea ferroviaria Ningbo-Zhoushan circularán a velocidades de 250 km por hora, algo inferiores a las de los trenes TGV que circulan por Francia y los trenes bala Shinkansen de Japón, que alcanzan los 320 km/h.
Los trenes japoneses y franceses pasan por los que actualmente son los dos túneles submarinos más largos del mundo: el túnel Seikan, de 54 km, en el norte de Japón, 23 km de los cuales discurren bajo el mar; y el túnel del Canal de la Mancha, de 50 km, entre el Reino Unido y Francia, 38 km de los cuales están bajo el mar.
Ferrocarril de alta velocidad
La red ferroviaria de alta velocidad de China es la mayor del mundo, con 12.500 km, y el Gobierno se propone contar con 38.000 km de vías para 2025.
Proyectos como la línea ferroviaria Ningbo-Zhoushan formarán parte de un importante programa de construcción ferroviaria que, según las previsiones, este año añadirá 4.000 km de nuevas líneas, de los cuales 3.500 km serán de alta velocidad.
La inversión de China en ferrocarriles de alta velocidad, que también incluye el desarrollo de los trenes más rápidos del mundo, forma parte de su enorme programa de inversión en infraestructura.
El programa incluye inversiones emblemáticas, como su iniciativa de la Franja y la Ruta, de 900.000 millones de dólares, que desarrolla rutas comerciales terrestres y marítimas de este a oeste mediante inversiones en infraestructura en 68 países.

China también planea un ambicioso proyecto para desviar agua desde el húmedo sur hasta el árido norte, a lo largo de una distancia de 4.350 km —similar a la anchura de Estados Unidos.
Y en octubre, el presidente de China, Xi Jinping, inauguró el puente marítimo más largo del mundo, un tramo vial de 55 km entre Hong Kong y Macao que también incluye 6,7 km de túnel.

Este compromiso con la inversión en infraestructura se refleja en la posición de China en el Índice de Competitividad Global 4.0.
Aunque China ocupa el puesto 28 en la clasificación general, se encuentra entre los países mejor valorados en buena parte de su infraestructura. Tiene la segunda mejor conectividad aeroportuaria del mundo, la mejor conectividad del transporte marítimo de línea regular y la tasa de electrificación más alta de todos los países en relación con su población (100 %).
Las ambiciones de China en materia de ferrocarriles de alta velocidad siguen ampliando los límites de lo que cualquier economía intenta lograr con su infraestructura: sus largamente anunciados planes para construir un túnel en el estrecho de Bohai darían lugar al túnel submarino más largo del mundo.
Con 123 km, el túnel del estrecho de Bohai tendría dos veces y media la longitud del túnel del Canal de la Mancha y alrededor de ocho veces la del túnel submarino de la recién aprobada línea ferroviaria Ningbo-Zhoushan.

