Líderes políticos y empresariales, emprendedores, activistas y representantes de países africanos participaron en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2026.
Debatieron importantes asuntos para el continente, como la educación y el empleo juvenil, la tecnología, los minerales críticos y la agricultura, incluidos los alimentos azules.
Tras su presidencia del G20, el Gobierno de Sudáfrica anunció también que el país acogería un evento de alto nivel con el Foro Económico Mundial en 2027.
Ya sea que se conviertan en «agroemprendedores», «tecnoemprendedores» o algo completamente distinto, el potencial de la joven población de África es una gran fuente de optimismo para el continente. Sin embargo, aprovecharlo requerirá invertir en educación, infraestructura e industrias, según se debatió en Davos.
Para 2030, el 40 % de los jóvenes del mundo serán africanos. Para 2050, África representará el 85 % del aumento previsto de la población mundial en edad de trabajar (de 15 a 64 años), que en el propio continente casi se duplicará hasta alcanzar los 1.560 millones. A medida que estas personas se incorporen al mercado laboral e incluso creen sus propias empresas, los países africanos deberán crear las condiciones adecuadas para que prosperen.
«Tenemos que imaginar un futuro sostenible», afirmó Julius Maada Bio, presidente de la República de Sierra Leona, durante un panel sobre el papel de África en la futura economía mundial. «Tenemos una población muy joven y debemos asegurarnos de poder mantener la senda de crecimiento que hemos emprendido. Eso significa que tenemos que invertir cada vez más en el desarrollo de esa población».
A medida que la inteligencia artificial y los cambios geopolíticos redefinen la competitividad de los países de todo el mundo, la preparación es clave para todas las naciones. Esto debe incluir inversiones en infraestructura y apoyo a las personas mediante la educación. Sin embargo, según Bio, los problemas de conectividad y suministro energético siguen dificultando la preparación de África.
Para contribuir a definir el futuro energético de África, el Foro y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reunieron en Davos a líderes para debatir sobre la energía nuclear en África. Más de 24 países del continente están explorando opciones nucleares civiles, en particular reactores modulares pequeños (SMR), capaces de proporcionar energía fiable, flexible y baja en carbono a gran escala.
También se necesitan medidas en otros ámbitos. Bio señaló que, aunque la juventud del continente está «llena de energía y creatividad», «debemos invertir en su educación para que sepa cómo convertir todo esto en algo útil para el continente».
Invertir en las personas es clave, coincidió Rachel Glennerster, presidenta del Center for Global Development. «Una tercera parte del milagro de Asia Oriental se debió simplemente a que tenía mucha gente joven, y ahora África será el continente con mucha gente joven».
Sustituir la ayuda al desarrollo perdida
Sin embargo, la importante caída de la financiación externa para el desarrollo durante los últimos dos años afectará a muchos países africanos. Según Wamkele Keabetswe Mene, secretario general de la Secretaría del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), la pérdida de ayuda al desarrollo de USAID y otras organizaciones debería impulsar a los países africanos a colaborar más con el sector privado. Aunque la caída de la ayuda al desarrollo supone una crisis a corto plazo, afirmó que, a medio y largo plazo, el sector privado podría trabajar estrechamente con los gobiernos y las instituciones de financiación del desarrollo para movilizar los fondos necesarios.
Es probable que la inversión privada llegue en mayor medida a África si el mercado está menos fragmentado. Tanto las empresas extranjeras como las africanas afrontan actualmente grandes dificultades para desenvolverse entre las numerosas monedas del continente, sus industrias poco desarrolladas y los elevados costes de infraestructura, transporte y logística, así como las consiguientes limitaciones a la circulación de personas.
Sin una mayor integración económica, África, un continente de 1.400 millones de habitantes y un PIB combinado de 3,4 billones de dólares derivado del gasto de consumidores y empresas, seguirá siendo «un continente de potencial», afirmó Mene.
Una mayor integración ayudaría a las pequeñas y medianas empresas, así como a las compañías más grandes. «Simplifiquemos el cumplimiento normativo, reduzcamos esas fricciones y trabas burocráticas para dedicar menos tiempo a sortear la burocracia y más a vender realmente más allá de nuestras fronteras, de modo que nuestras empresas puedan operar en distintos países africanos», afirmó Angela Oduor Lungati, directora ejecutiva de Ushahidi, empresa sin ánimo de lucro que desarrolla software de acceso abierto, durante el panel «El motor del empleo en África».
A medida que la AfCFTA, ratificada por más de 50 países, deja atrás la etapa de negociación y pasa a la implementación, debería contribuir a desbloquear este potencial. Además, llega en un momento de gran importancia mundial: los recientes vaivenes de la geopolítica y el comercio mundial han alterado los mercados y las cadenas de suministro en todas partes, incluida África.
Una moneda estable africana también podría contribuir, según Vera Songwe, presidenta y fundadora de Liquidity and Sustainability Facility, que presta servicios a mercados emergentes. Al señalar los controles de capital que dificultan el comercio en todo el continente, habló de los planes para crear una plataforma africana de monedas estables respaldada por monedas fiduciarias (a través de los DEG del FMI) y que, por tanto, «reflejaría el comercio de África con el resto del mundo».
Fortalecer las industrias de África
Un mercado africano más integrado también crearía una base más sólida para las industrias del continente. Aunque considera que los minerales seguirán siendo una importante fuente de ingresos para África, Glennerster señaló que las minas no emplean a un número relativamente elevado de personas. «Se necesita algo mucho más inclusivo como estrategia de crecimiento», explicó. La «abundancia de tierras» de África significa que la agricultura podría desempeñar un papel clave en el desarrollo continuo del continente.
África también podría aprovechar los «alimentos azules» —animales y plantas capturados o cultivados en océanos o aguas dulces— para apoyar el desarrollo sostenible y el crecimiento. Según un informe reciente del Foro, los alimentos azules podrían reducir hasta un 25 % la brecha de proteínas per cápita, generar 3 millones de nuevos empleos y sumar 17.000 millones de dólares al PIB de África. El informe se titula Invertir en alimentos azules: innovación y alianzas para generar impacto.
Para países como Sierra Leona, la seguridad alimentaria es una prioridad fundamental y la agricultura resulta crucial para alcanzarla. «Es lo mejor para crear empleo, debido a las distintas etapas, desde la producción hasta la generación de valor añadido», afirmó el presidente Bio. Explicó que genera oportunidades de empleo a lo largo de toda la cadena de valor, incluidos más puestos en zonas remotas y para las mujeres. Según Bio, empoderar a las mujeres también puede generar un efecto multiplicador al extender la movilidad social ascendente por toda la comunidad local.
Las mujeres africanas del sector agrícola también se benefician del uso de nuevas tecnologías. En un panel sobre innovación en alimentación y agricultura, Alice Ruhweza, presidenta de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA), afirmó que el uso de datos de transacciones e imágenes satelitales para evaluar riesgos está ayudando a «desbloquear financiación para agricultores que nunca han tenido siquiera una calificación crediticia».
«Vemos cómo más servicios de asesoramiento por móvil llegan más rápido a la gente. Los SMS han sido muy eficaces en las plataformas de voz que ofrecen informes meteorológicos, avisos de brotes de plagas y precios de mercado en idiomas locales», explicó. «Todo esto ha sido emocionante, y las mujeres están en el centro de todo».
Los jóvenes también lideran esta innovación. En otro panel, sobre la evolución de la agricultura, Ruhweza destacó la gran cantidad de innovación impulsada por jóvenes en todo el continente, que «no se visibiliza lo suficiente».
Aprovechar los avances logrados
Durante la presidencia de Sudáfrica del G20, de diciembre de 2024 a noviembre de 2025, el país puso en marcha programas e iniciativas sobre sostenibilidad de la deuda, desarrollo de un crecimiento inclusivo y fortalecimiento de la cooperación transfronteriza en África.
En la Reunión Anual, el Gobierno sudafricano afirmó que aprovecharía estos logros, entre otras cosas, mediante un evento de alto nivel del Foro Económico Mundial que se celebrará en Sudáfrica en 2027. El evento destacará el papel de las economías emergentes y en desarrollo en la respuesta a los desafíos mundiales y pondrá de relieve «el creciente papel estratégico de África en la economía mundial», afirmó el ministro de Comercio, Parks Tau. Añadió que las empresas africanas impulsan cada vez más el crecimiento, en especial en los ámbitos de la tecnología financiera, los servicios digitales, la logística, las energías renovables, la agroindustria y las industrias creativas.
Según Tau, una «ola creciente» de empresas emergentes creadas por jóvenes en toda África ya está atrayendo inversión mundial. La juventud africana seguirá desempeñando un papel crucial en el futuro económico del continente. Su predicción resonó en los debates de esta semana y puso de relieve que los jóvenes africanos son ampliamente considerados una fuente de nuevas ideas, actividad emprendedora, energía e innovación en sectores tan diversos como la tecnología, las industrias creativas y la agricultura. Este creciente grupo demográfico será crucial para el crecimiento a largo plazo y la competitividad mundial de África.


