Como a la mayoría de los millennials indios, el cine es una parte inseparable de mi vida. Al fin y al cabo, producimos más películas que nadie (entre 1.500 y 2.000) en el mundo cada año. La industria cinematográfica hindi con sede en Bombay, también conocida como Bollywood, representa la mayor parte de los ingresos de taquilla nacionales e internacionales, lo que la convierte en el mayor sector de la industria cinematográfica india. La liberalización económica de la India, la creciente fortaleza de la diáspora india y el giro hacia el contenido «glocal» han sido algunos de los principales motores del crecimiento de Bollywood en el mercado mundial. Cada vez más, nuestras películas encuentran un público mundial y los actores de Bollywood obtienen papeles de mayor peso en Hollywood.
Como indio, me enorgullece el éxito mundial de Bollywood; como ciudadano del mundo, soy optimista respecto a su influencia en la sociedad y la cultura. En su artículo de Agenda, Por qué el arte tiene el poder de cambiar el mundo, el ganador del Premio Crystal Olafur Eliasson afirma: «El arte no muestra a la gente qué hacer, pero relacionarse con una buena obra de arte puede conectarte con tus sentidos, tu cuerpo y tu mente. Puede hacer que sientas el mundo. Y esa sensación puede impulsar la reflexión, la participación e incluso la acción». Incluso los científicos creen que, al sumergir a los espectadores en la perspectiva de otra persona, las películas ayudan a generar empatía.
Bollywood ha creado contenido socialmente progresista y, mediante iniciativas fuera de la pantalla, sus artistas se han centrado en cuestiones importantes. Sin embargo, como millennial, creo que puede hacer más para propiciar sociedades sostenibles, empáticas e inclusivas. Estas son algunas de las formas en que Bollywood puede dar forma al futuro de la globalización al actuar frente a algunas de las cuestiones críticas identificadas por los millennials.
Cambio climático
En comparación con otros sectores, puede que no se considere que la industria cinematográfica sea una gran contaminadora, pero su huella de carbono sigue siendo considerable. En Bollywood ha habido iniciativas puntuales para hacer películas sobre el cambio climático o producir películas neutras en carbono, pero las principales estrellas y los grandes estudios aún no han adoptado estas iniciativas.
Esto sorprende, porque Bollywood debería preocuparse por la crisis climática que amenaza su actividad principal: Bombay correrá un alto riesgo de sufrir una subida del nivel del mar para 2050.
En Occidente, la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA) y el Sindicato de Productores de Estados Unidos (PGA) han publicado guías para las empresas cinematográficas y de producción sobre cómo medir y gestionar su huella de carbono. Bollywood puede tomar nota y pasar gradualmente a métodos de producción cinematográfica más sostenibles. También puede seguir las normas ISO 20121 al organizar eventos como ceremonias de premios, estrenos de películas y fiestas.
Conflictos y nacionalismo tóxico
Uno de los hallazgos más alentadores de la Encuesta Anual de Global Shapers 2017 fue el siguiente: «Para una gran mayoría de los jóvenes, la identidad no tiene que ver con la región, la geografía, la religión o la etnia; simplemente se consideran “humanos”. Los jóvenes sienten que están unidos por el mero hecho de existir juntos en el mismo mundo. Tanto individualmente como en conjunto, comparten preocupaciones y deseos similares. Para ellos, su raza es la raza humana».
En el pasado, las guerras y los conflictos entre la India y Pakistán han inspirado algunas de las películas de Bollywood más taquilleras. En su empeño por presentar a la India bajo una buena luz, estas películas optaban por deshumanizar al «enemigo». Sin embargo, el inesperado éxito de Raazi, un éxito de taquilla de 2018, demuestra que el público actual puede apreciar películas patrióticas que no demonizan al otro país.
En un momento de creciente polarización política, el arte puede ser una fuerza sanadora o puede manipularse para ahondar las fracturas. Reconozco que Bollywood no puede reparar por sí sola las relaciones entre países y comunidades, pero puede optar por no alimentar la política del odio.
Desigualdad y discriminación de género
En 2018 se vio el éxito de taquilla de películas de Bollywood de bajo presupuesto centradas en mujeres y el auge de actores que no se ajustan a la conducta hipermasculina. El profesor Gopalan Mullik, docente de estudios cinematográficos en el St Xavier’s College de Calcuta, lo expresó así: «Fíjense en los jóvenes héroes que están surgiendo ahora —Ayushmann Khurrana, Vicky Kaushal, Rajkummar Rao—: están muy alejados de las imágenes de machismo masculino de la generación anterior de héroes de Bollywood. A mi juicio, esta nueva generación de héroes está mucho más cerca de la proximidad de género entre lo masculino y lo femenino en la mentalidad india. En otras palabras, tienen mucho de femenino, lo cual es el sello distintivo del pensamiento tradicional indio sobre lo masculino y lo femenino».
Lamentablemente, las películas de Bollywood suelen ser acusadas de perpetuar la cultura de la violación mediante la cosificación de las mujeres, un hecho que el cineasta Karan Johar admitió en una sesión en Davos en 2017. Puede que el sexismo y la masculinidad tóxica se vendieran en el pasado, pero movimientos mundiales como #MeToo y Time’s Up demuestran que cada vez hay más consenso en que debe terminar la discriminación de género. Jóvenes de todo el mundo están tomando medidas para sensibilizar sobre la igualdad de género y generar conversaciones que cuestionan el statu quo. Bollywood debe responder a este público en evolución a través de su contenido y tomar medidas concretas para que la industria sea un lugar seguro para todos los géneros.
A medida que el mayor mercado de Bollywood rejuvenece, responder a estas cuestiones identificadas por los millennials también tiene sentido desde el punto de vista empresarial. Bollywood debe trabajar con los millennials si quiere ser un agente transformador del cambio. Ha llegado el momento de dar forma al futuro de la globalización en nuestros propios términos.


