El sector privado es clave para combatir la corrupción

Børge Brende, President of the World Economic Forum.Image: Ben Hider
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  • Mientras el mundo sigue respondiendo a la pandemia de COVID-19, la crisis climática y la incertidumbre económica, también es necesario abordar la corrupción.

  • Desde las pequeñas y medianas empresas hasta las multinacionales, y en todos los países del mundo, todos soportamos la carga de la corrupción.

  • Al igual que la pandemia de COVID-19 y el cambio climático, la corrupción es un problema transnacional y multisectorial que requiere soluciones transnacionales y multisectoriales.

La novena sesión de la Conferencia de los Estados Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC) se celebra en medio de desafíos mundiales urgentes. Mientras el mundo sigue respondiendo a la pandemia de COVID-19, la crisis climática y la creciente incertidumbre económica, es fundamental que también abordemos la cuestión de la corrupción, pues la integridad y la transparencia de las empresas y de la política son parte esencial de la consecución del futuro equitativo y sostenible al que aspiramos.

Se necesitan esfuerzos anticorrupción para que podamos invertir de manera eficaz en las prioridades urgentes. Los billones de dólares que los gobiernos y las empresas destinan a revitalizar nuestras economías corren el riesgo de diluirse si estos fondos se convierten en terreno fértil para la corrupción y la autocontratación. Según algunas estimaciones, el coste anual de la corrupción supera los 3,5 billones de dólares, un capital que podría financiar con creces los 300 000 millones de dólares estimados para la adaptación climática en las economías en desarrollo.

Cómo abordar la corrupción

Pero saber que debemos combatir la corrupción es solo una parte de la historia. La otra es cómo lo hacemos. En este punto, los desafíos a los que nos enfrentamos son ilustrativos. Del mismo modo que la pandemia y la crisis climática exigen cada una una colaboración mundial, también la lucha contra la corrupción la exige. El hecho de que 188 Estados sean parte de la Convención contra la Corrupción demuestra el reconocimiento de que un compromiso colectivo es crucial para alcanzar nuestros objetivos anticorrupción.

Es importante destacar que, cuando hablamos de acción colectiva, esta también debe ser multilateral y de carácter multiactor, porque ningún país, empresa o sector puede alcanzar por sí solo sus objetivos anticorrupción. Desde las pequeñas y medianas empresas hasta las multinacionales, y en todos los países del mundo, todos soportamos la carga de la corrupción, aunque no se encuentre dentro de nuestros consejos de administración ni de nuestras fronteras. Por tanto, cada actor debe formar parte de la solución.

El artículo 12 de la Convención contra la Corrupción aborda directamente la importancia de involucrar al sector privado en la lucha contra la corrupción. La convención alienta a los Estados parte a colaborar con entidades privadas y a ayudar a desarrollar salvaguardas anticorrupción corporativas, entre ellas verificaciones de conflictos de interés, obligaciones de divulgación y normas de contabilidad y auditoría.

Esfuerzos mundiales para combatir la corrupción

El Foro Económico Mundial, la Organización Internacional para la Cooperación Público-Privada, está impulsando iniciativas innovadoras para reunir a actores del mundo empresarial, gubernamental y de la sociedad civil con el fin de impulsar una agenda anticorrupción. Nuestra Iniciativa de Colaboración contra la Corrupción (PACI, por sus siglas en inglés) está integrada por 90 empresas de distintos sectores y constituye la principal plataforma liderada por directores ejecutivos para combatir la corrupción a escala mundial.

Esta comunidad no solo crea un entorno virtuoso en su seno, en el que los líderes refuerzan los compromisos y las acciones anticorrupción, sino que también envía una poderosa señal al mercado. En concreto, las empresas líderes del mundo tienen tolerancia cero con la corrupción y están dispuestas a trabajar colectivamente, más allá de las fronteras sectoriales, para frenarla.

El pasado mes de junio, PACI puso en marcha un Marco Unificador para los intermediarios del sector privado, conocidos como «guardianes», que están en posición de prevenir o interrumpir los flujos financieros ilícitos. El marco, desarrollado en colaboración con el Consejo Global del Futuro sobre Transparencia y Anticorrupción del Foro, la Iniciativa StAR de la UNODC y el Banco Mundial, y con líderes del sector privado, tiene como objetivo reunir a un amplio abanico de profesionales del sector privado y servir de mecanismo para complementar, reforzar o mejorar las medidas regulatorias existentes.

Esfuerzos regionales para combatir la corrupción

Las iniciativas regionales están elevando de manera similar los estándares anticorrupción en el sector privado. La Iniciativa Pearl, por ejemplo, reúne a líderes de los sectores público y privado para promover la rendición de cuentas corporativa y la transparencia en toda la región del Golfo. Y la Red Marítima Anticorrupción (MACN) aprovecha las alianzas locales para erradicar la corrupción en puertos y canales. Los esfuerzos de la MACN han beneficiado notablemente a uno de los canales marítimos esenciales del mundo, el canal de Suez, al reducir las exigencias de pagos de facilitación y mejorar de forma tangible el entorno operativo para todos los actores.

Lo que todas estas iniciativas tienen en común es la idea de integridad más allá del cumplimiento normativo. Si bien cumplir las leyes anticorrupción es esencial, con frecuencia resulta insuficiente. Para lograr mercados verdaderamente transparentes, responsables y honestos, los líderes empresariales comprenden cada vez más que a menudo deben ir más allá de lo estrictamente exigido por la ley para construir una cultura de integridad dentro de sus organizaciones.

De cara al futuro, la lucha eficaz contra la corrupción debe entenderse como un fundamento necesario para un planeta sano y próspero. No podemos reducir de forma significativa las emisiones de carbono ni las violaciones de los derechos humanos, ni aumentar el acceso a medicamentos que salvan vidas y al empleo que sostiene la vida, a menos que nuestros sistemas políticos y económicos se basen en los principios de transparencia, rendición de cuentas e integridad.

Al igual que la pandemia de COVID-19 y el cambio climático, la corrupción es un problema transnacional y multisectorial que requiere soluciones transnacionales y multisectoriales. La acción colectiva y la colaboración público-privada resultarán esenciales en los próximos meses y años, a medida que demos forma a un mundo pospandemia más equitativo y a un futuro más sostenible.

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