El papel que desempeñan las empresas en el impulso del crecimiento en los mercados emergentes

The Petronas Twin Towers are seen in Kuala Lumpur March 5, 2008. Malaysia will go to the polls on Saturday. REUTERS/Beawiharta (MALAYSIA) - GM1E4351PXV01
Eighteen economies have exceeded certain development thresholds, including Malaysia, South Korea and EthiopiaImage: REUTERS/Beawiharta
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En las últimas décadas, los factores que han impulsado el crecimiento de las economías emergentes han quedado bien documentados. Sin embargo, se ha estudiado menos la contribución de las empresas privadas altamente productivas, con competitividad global y gestión ágil.

Analizamos el desempeño en materia de crecimiento de más de 70 países y constatamos que 18 economías emergentes han superado ciertos umbrales de desarrollo —un crecimiento del PIB per cápita de al menos el 3,5 % anual durante 50 años o del 5 % anual durante 20 años— que pueden ayudarles a reducir la brecha de ingresos con los países ricos. Estas 18 economías incluyen historias de éxito a largo plazo como las de China, Corea del Sur y Malasia; economías de alto crecimiento recientes como las de India y Vietnam; y países menos destacados como Etiopía y Uzbekistán.

Estas economías «de alto rendimiento» tienen el doble de empresas con ingresos superiores a 500 millones de dólares que otras economías emergentes. Los ingresos de las grandes empresas en relación con el PIB de estas economías casi se triplicaron, pasando del 22 % entre 1995 y 1999 al 64 % entre 2011 y 2016. Al mismo tiempo, su contribución al valor añadido del PIB aumentó del 11 % al 27 %, el doble del nivel de sus homólogas en economías en desarrollo, según McKinsey Corporate Performance Analytics.

Estas empresas han prosperado tanto para sí mismas como para sus accionistas. A escala mundial, contribuyeron con alrededor del 40 % del crecimiento de los ingresos y del beneficio neto de todas las grandes empresas que cotizan en bolsa entre 2005 y 2016, aunque en 2016 solo representaban alrededor del 25 % del total de ingresos y beneficio neto. Desde 2000, más de 120 de estas empresas se han incorporado a la lista Fortune Global 500.

¿Qué ha impulsado el éxito de estas grandes empresas de mercados emergentes? La competencia tiene mucho que ver. Triunfar en las economías emergentes es difícil: solo el 45 % de las grandes empresas de las economías de alto rendimiento se ha mantenido en el cuartil superior por generación de beneficio económico durante la última década, frente al 62 % en las economías de ingresos altos. Este entorno hace que las principales empresas sean más innovadoras y tengan más ganas de expandirse. Nuestra encuesta a 2.000 directivos de empresas sugiere que las grandes empresas de las economías de alto rendimiento obtienen el 56 % de sus ingresos de nuevos productos y servicios, ocho puntos porcentuales más que sus homólogas de economías avanzadas, y tienen 27 puntos porcentuales más de probabilidades de priorizar el crecimiento en el extranjero.

Abundan los ejemplos de innovación creativa. La fabricante china de teléfonos Transsion se ha convertido en la marca líder de teléfonos inteligentes y de funciones básicas en África gracias a la fabricación de terminales que no solo son asequibles, sino que también admiten hasta cuatro tarjetas SIM, lo que permite a los clientes de muchos países africanos evitar el elevado coste de llamar a alguien que utiliza un operador móvil diferente. AmorePacific, fabricante surcoreano de cosméticos, lanzó y vendió con éxito 100 millones de «cushion compacts» —un nuevo producto de cosmética y cuidado de la piel— en Estados Unidos, mediante un proceso de desarrollo de productos que incluyó 3.600 pruebas y 26 patentes. Como era de esperar, el número de patentes concedidas anualmente en Bangalore, Pekín y Shanghái creció más del doble de rápido que en Silicon Valley, el mayor clúster de innovación del mundo.

Muchos países de alto rendimiento han reconocido la importancia de las empresas privadas competitivas y han fomentado entornos en los que pudieran invertir y crecer, al tiempo que creaban incentivos para mejorar la productividad. En lugar de elegir sectores ganadores o empresas ganadoras dentro de los sectores, estos países se han centrado en medidas que impulsan la productividad y permiten la competencia dentro de los sectores. En algunas economías, los gobiernos ayudaron activamente a incubar empresas nacionales competitivas mediante apoyo general a las industrias incipientes, que incluía préstamos de bajo coste, tipos de cambio preferentes, tipos impositivos bajos y subvenciones a I+D. Sin embargo, y esto es fundamental, la protección se fue eliminando gradualmente a medida que estas industrias se volvían más competitivas, lo que limitó las distorsiones del mercado.

En algunos casos, el apoyo se condicionó a requisitos que animaban a las empresas a aumentar la productividad. Por ejemplo, los «requisitos de resultados» surcoreanos de las décadas de 1960 a 1980 hicieron del cumplimiento de objetivos concretos de ventas de exportación una condición para acceder a licencias escasas o a crédito en condiciones preferenciales. La Junta Coordinadora de Inversiones de Indonesia estaba dispuesta a retirar los certificados de promoción de los prestatarios que no cumplieran los términos y condiciones de los préstamos.

Aunque la magnitud pueda variar entre países, la lección sigue siendo la misma: fomentar el crecimiento de grandes empresas competitivas a escala global puede elevar a las economías emergentes al rango de economías de alto rendimiento. El premio es considerable: si todas las economías emergentes igualaran el crecimiento histórico de la productividad de las economías de alto rendimiento, el PIB mundial aumentaría en 11 billones de dólares en 2030, lo equivalente a añadir una economía del tamaño de la de China. En este escenario, alrededor de la mitad de las empresas del mundo valoradas en mil millones de dólares podrían tener su sede en economías emergentes para 2030. Es importante liberar estos motores de crecimiento en beneficio de la economía mundial y de los cientos de millones de personas que aspiran a entrar en la clase media.

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