El presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping tienen previsto reunirse en Pekín los días 14 y 15 de mayo.
La cumbre entre Trump y Xi se celebra en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, y se espera que ambos líderes se centren en mantener una estabilidad frágil.
Se espera que se dé prioridad a los resultados económicos, aunque también podrían surgir temas más delicados, como la seguridad nuclear.
Tras varias semanas de retraso, está previsto que el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping se reúnan en Pekín este mes.
La reunión marcará la primera visita de un presidente estadounidense a China desde noviembre de 2017, cuando Trump viajó allí por última vez. Aun así, Trump y Xi se han reunido en numerosas ocasiones a lo largo de los años. La más reciente fue en 2025, en Busan, Corea del Sur, donde ambos líderes celebraron una reunión que dio lugar a una reducción de los aranceles estadounidenses sobre las importaciones chinas, del 57 % al 47 %. Más tarde, Trump calificó de12 sobre 10.
Sin embargo, este mes Trump y Xi se reunirán en un contexto geopolítico particularmente tenso, ya que la guerra en Oriente Medio perturba los mercados energéticos mundiales y añade una nueva fuente de tensión a una relación entre EE. UU. y China ya de por sí frágil.
¿Cuál es el estado de las relaciones entre EE. UU. y China?
La cumbre presidencial tendrá lugar en medio de las tensiones persistentes en todo el mundo y de una frágil relación entre EE. UU. y China, marcada por preocupaciones de seguridad nacional, la competencia por las cadenas de suministro y la rivalidad tecnológica.
Sin embargo, la relación comercial entre EE. UU. y China sigue siendo un factor importante. El año pasado, después de que la administración Trump impusiera aranceles de entre el 34 % y el 125 %, las exportaciones chinas a EE. UU. cayeron considerablemente, casi un 20 % en 2025.
En octubre de 2025, ambos países alcanzaron un acuerdo comercial que redujo los aranceles sobre los productos chinos y garantizó a EE. UU. el acceso a minerales críticos. Aun así, las exportaciones chinas a EE. UU. siguieron cayendo, con una disminución del 11 % interanual a principios de 2026.
En respuesta a los aranceles estadounidenses y a los cambios en la política comercial de EE. UU., China ha diversificado cada vez más sus relaciones comerciales más allá de Estados Unidos y se ha posicionado como un socio más estable y fiable en los mercados mundiales.
En enero, durante la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el vice primer ministro chino He Lifeng destacó el compromiso de China con el multilateralismo y el comercio, y señaló en un discurso que China está «promoviendo la prosperidad común con sus socios comerciales mediante su propio desarrollo y haciendo crecer la economía y el comercio mundiales».
En los dos primeros meses de 2026, las exportaciones de China crecieron un 21,8 % interanual, lo que refleja una reorientación hacia mercados distintos del estadounidense que ha ayudado a amortiguar el impacto del descenso del comercio con Estados Unidos.
Además, varios acontecimientos geopolíticos recientes han afectado a las relaciones entre EE. UU. y China.
En particular, la guerra en Oriente Medio ha afectado a las relaciones entre EE. UU. y China y ha complicado los vínculos regionales de China y sus estrechos lazos comerciales con Irán. La relación entre China e Irán se formalizó en gran medida mediante un acuerdo de asociación estratégica de 25 años firmado en 2021, centrado en la cooperación económica, de seguridad y tecnológica.
Otro asunto geopolítico destacado es la intervención de EE. UU. en Venezuela, donde China ha concedido préstamos respaldados por petróleo por valor de más de 100 000 millones de dólares.
Reunión entre Trump y Xi: ¿qué figura en la agenda?
Aunque se espera que Trump y Xi den prioridad a las cuestiones económicas y comerciales, es probable que la cumbre vaya más allá de una agenda limitada y combine resultados económicos concretos con conversaciones geopolíticas más delicadas, que incluirán cuestiones de seguridad.
Estos son seis temas clave que se espera que se aborden.
1. Comercio gestionado y propuesta de una «Junta de Comercio»
Es probable que uno de los objetivos centrales de EE. UU. sea establecer un marco comercial más estructurado.
El representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, ha hablado abiertamente de la idea de una «Junta de Comercio» para formalizar y reequilibrar los flujos comerciales bilaterales, incluida la definición de productos prioritarios para la importación y la exportación. Esto supondría pasar de medidas arancelarias ad hoc a un mecanismo más institucionalizado para gestionar los desequilibrios comerciales.
2. Recursos críticos y grandes acuerdos comerciales
Se espera que EE. UU. presione para mantener el acceso a minerales críticos y tierras raras, además de lograr acuerdos comerciales a gran escala. Esto incluye una posible compra por parte de China de 500 aviones Boeing y la continuidad de las importaciones chinas de productos agrícolas estadounidenses.
3. Restricciones a la inversión y acceso a los mercados
Para China, uno de los principales objetivos será proteger a sus empresas frente al aumento de las restricciones regulatorias y a la inversión impuestas por EE. UU., también en ámbitos como las tecnologías avanzadas y la inteligencia artificial.
También se espera que en la reunión se aborde el acceso de los fabricantes chinos de automóviles al mercado estadounidense. Esto incluye el acceso para grandes fabricantes chinos de vehículos eléctricos como BYD, que a principios de este año se convirtió en el mayor fabricante de automóviles eléctricos del mundo.
En enero, Trump mostró su disposición a permitir que los fabricantes chinos vendan vehículos en EE. UU. Sin embargo, en los últimos días, legisladores estadounidenses han instado a Trump a no ceder ante ningún intento de flexibilizar las restricciones a los automóviles chinos, advirtiendo de que supondrían una amenaza competitiva para el sector automovilístico estadounidense.
4. Seguridad y cuestiones estratégicas delicadas
Aunque no será el tema principal, es probable que surjan preocupaciones de seguridad nacional. Entre ellas, la cuestión de Taiwán.
Durante una llamada telefónica entre Trump y Xi en febrero, Xi recalcó que la «cuestión de Taiwán es el asunto más importante en las relaciones entre China y EE. UU.» e instó a Estados Unidos a «abordar con prudencia la cuestión de la venta de armas a Taiwán».
5. Control nuclear y diálogo sobre seguridad
Trump ha pedido repetidamente un nuevo marco de control de armas nucleares que incluya a China, alegando que los acuerdos vigentes entre EE. UU. y Rusia ya no reflejan las realidades estratégicas actuales.
En este contexto, durante la cumbre entre Trump y Xi podrían tratarse cuestiones de estabilidad estratégica, incluidos los riesgos nucleares y su reducción.
6. Vínculos entre los pueblos y estabilización de las relaciones
Se espera que China destaque la importancia de restablecer los intercambios entre los pueblos.
Esto incluye los vínculos académicos, culturales y empresariales, muchos de los cuales se han deteriorado en los últimos años. Esta iniciativa refleja un interés más amplio por estabilizar la relación bilateral más allá de las transacciones puramente económicas.

