Ajay Banga, exdirector ejecutivo de Mastercard, dirige el Banco Mundial desde junio de 2023.
Habló con el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, antes de la Reunión Anual 2024 del Foro. Escuche la conversación completa en el podcast Agenda Dialogues.
La Reunión Anual de este año en Davos (Suiza) se celebrará del 15 al 19 de enero bajo el lema Reconstruir la confianza.
Suscríbase al podcast en cualquier aplicación: https://pod.link/1574956552
Ajay Banga, presidente del Banco Mundial y miembro del Consejo de Fideicomisarios del Foro Económico Mundial, habló con el fundador y presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab, antes de la Reunión Anual 2024 del Foro.
Estos son algunos de los momentos destacados de la conversación, que puede escuchar completa en el podcast Agenda Dialogues.
¿Cuáles son los desafíos que más le preocupan a comienzos de 2024?
A corto plazo: conflictos y deuda
La respuesta a su pregunta tiene dos vertientes. Está la más inmediata, y creo que, si tuviera que preocuparme por cuestiones de corto plazo, al margen del conflicto en Gaza e Israel y de Ucrania y la situación allí, lo tercero que me preocuparía es la situación de la deuda en varios mercados emergentes.
Varios de ellos también deben refinanciar esa deuda en los próximos 12 a 24 meses y, dados los tipos de interés actuales, esa refinanciación tendrá un coste. Por ello, creo que su capacidad para atender el servicio de la deuda está mermando su capacidad para sufragar la salud y la educación. Y, ya sabe, hay estadísticas que indican que destinan más recursos al pago de la deuda que a varias de esas áreas.
Por eso creo que la fragilidad y los conflictos, junto con los retos de la deuda, son actualmente dos de los más graves a corto plazo.
A largo plazo: pobreza y medio ambiente
Si se observa el estado del mundo, procuro considerar los desafíos a los que nos enfrentamos como los tres lados de un triángulo.
Uno de los lados del triángulo es la cuestión a largo plazo de «uno frente a muchos»: básicamente, la desigualdad y la pobreza... Se puede sufrir por motivos de género, etnia, religión o por haber nacido en el lado equivocado de las vías. Y puede manifestarse en forma de acceso a la educación, la atención sanitaria, el aire o el agua limpios o, francamente, oportunidades de todo tipo...
Ese es uno de los lados del triángulo. Para mí, el otro lado es el desafío de la humanidad frente a la naturaleza. Hoy lo abordamos como clima, biodiversidad, degradación forestal y los retos de todos los aspectos del clima y la naturaleza que la sociedad ha empezado a debatir.
Y la razón por la que estos dos lados del triángulo no se derrumban es que el tercer lado los sostiene. Ese tercer lado es el equilibrio entre el largo y el corto plazo. Y ya sea un político, un director ejecutivo, un docente, la sociedad [incentiva] el cortoplacismo. Sin embargo, la naturaleza de estos dos lados del triángulo es que se trata de problemas muy arraigados que requieren soluciones a largo plazo.
¿Cuáles son las soluciones? El empleo y la tecnología forman parte de la respuesta
La mejor forma de resolver [la desigualdad y la pobreza], además de facilitar un mejor acceso, es el empleo, porque el trabajo no solo proporciona ingresos y permite salir del ciclo, sino también dignidad. Y creo que la dignidad forma parte del desarrollo humano, no solo del desarrollo económico, a la que debemos prestar mucha atención.
... Creo firmemente que la tecnología es un gran facilitador. Si retrocedemos en el tiempo, cuando yo era joven... si querías aprender sobre algo distinto, tenías que comprar la Enciclopedia Británica. Era caro. Y luego llegó Google y los buscadores, y de repente el conocimiento se democratizó y está al alcance de todos.
De la misma manera, la tecnología, y ahora los datos y la IA, son grandes facilitadores para romper el poder de las posiciones consolidadas o los retos que representa este triángulo. Por supuesto, [si] se hace de la forma correcta. Debemos establecer salvaguardas sobre su funcionamiento, pero, si se hace bien, podría ser de gran ayuda.
Banco Mundial: importancia de «medir los resultados»
Uno de los retos del Banco Mundial es que, durante años, nos hemos centrado, con razón, en los insumos, es decir, en proyectos, préstamos y dólares invertidos. Y son importantes.
Pero creo que igual de importante, o incluso más, es medir el resultado, el impacto de esos proyectos y dólares en términos de cuántas niñas fueron a la escuela, cuántas personas consiguieron un mejor empleo gracias a un instituto de formación en el que invertimos, cuántas toneladas de emisiones de carbono evitamos gracias a determinadas iniciativas que financiamos, o cuántos dólares del sector privado movilizamos, junto con nuestro propio capital, en un proyecto para impulsar el impacto.
El papel del sector privado
Sin el sector privado... [los grandes] desafíos no podremos resolverlos, porque si se observan las estimaciones solo para la energía renovable en el mundo, requieren inversiones de billones de dólares cada año para realizar el cambio necesario y que nuestro crecimiento futuro dependa menos de las emisiones energéticas.
Ahora bien, los gobiernos no disponen de billones de dólares. Tampoco los disponen los bancos multilaterales.
La única manera de que esto funcione es atraer capital del sector privado, innovación del sector privado para generar tecnología, su talento y su ambición de obtener rentabilidad de su capital, pero que se sumen al proyecto cuando sea viable un buen modelo de negocio.
Barreras a la inversión del sector privado
Es cierto que la energía solar y la eólica, por unidad, son ahora más baratas que los combustibles fósiles... Entonces, ¿por qué no hay más capital privado llamando a la puerta de muchos países para invertir en energía solar y eólica?
Hay muchas razones. Parten de la certidumbre regulatoria y de la certidumbre normativa del país. El Banco puede ayudar en ello, porque disponemos de un buen banco de conocimiento capaz de transmitir a estos países la capacidad de generar conocimiento para crear la certidumbre regulatoria y normativa que un inversor privado busca tener antes de invertir...
La segunda parte es que aún existen riesgos políticos. Ya sabe, el Banco Mundial, a través de una de nuestras instituciones denominada Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, ofrecemos garantías de seguro contra el riesgo político. ¿Podemos hacer más? ¿Podemos hacer tres veces más de lo que hacemos hoy en los próximos años? ¿Podemos facilitar al sector privado la comprensión y el acceso a estas garantías? ¿Podemos facilitar a los gobiernos de estos países que funcionen? Sin duda. Es una de las cosas en las que estamos trabajando.
Y luego está toda la cuestión del tipo de cambio. Si usted es un inversor que invierte dólares, euros o yenes en un país, y sus ganancias se realizan principalmente en moneda local, se trata de una exposición sin cobertura. No todos estos países cuentan con mercados de divisas lo bastante profundos y amplios para absorber dicha cobertura. Por tanto, la cuestión es cómo resolverlo a medio y largo plazo, y la respuesta es el desarrollo de mercados de capitales locales. Pero a corto plazo, ¿hay algo que podamos hacer para incentivar la emisión de bonos en moneda local y similares? Así que hay trabajo por hacer en ese ámbito.
Y luego, por supuesto, está el verdadero premio para mí, que es la creación, con el tiempo, de clases de titulización en estas categorías de inversión... Hay mucho trabajo por hacer para estandarizar más los préstamos, por así decirlo, menos a medida, lo que permite que esto ocurra. Así que probablemente sea un esfuerzo a más largo plazo.


