Conscientes de la gravedad de la situación, Pakistán puso en marcha una serie de reformas, entre ellas el endurecimiento de las políticas fiscales y la contención de la inflación.
En el centro de este esfuerzo se encuentra «Uraan Pakistan», un plan de transformación económica que aspira a un crecimiento del PIB del 6 % para 2028, sostenible y impulsado por las exportaciones.
Se invita a las partes interesadas a nivel mundial a apoyar el camino de Pakistán invirtiendo en sectores prioritarios como la agricultura, las TI, las energías renovables y la farmacéutica.
En los últimos años, Pakistán ha emprendido un camino transformador hacia la estabilización y el crecimiento económicos. Frente a desafíos formidables, pusimos en marcha reformas decisivas para sentar una base sólida para un desarrollo sostenible e inclusivo. Hoy, los resultados de estos esfuerzos son cada vez más evidentes, con una economía que muestra resiliencia y un potencial renovado.
Una serie de reformas necesarias
Cuando asumí el cargo de ministro de Finanzas en 2024, Pakistán se enfrentaba a graves presiones fiscales y monetarias. La inflación se había disparado hasta el 38 %, lo que presionaba a los hogares y erosionaba el poder adquisitivo. Las reservas de divisas habían caído a niveles peligrosamente bajos, apenas suficientes para cubrir dos semanas de importaciones esenciales, como alimentos y combustible. La producción industrial se había contraído un 10,3 % y el crecimiento del PIB se había desplomado al 0,2 %. Los efectos acumulados de la COVID-19 y las devastadoras inundaciones, que causaron daños superiores a 30 000 millones de dólares, pusieron a prueba aún más nuestra resiliencia.
Conscientes de la gravedad de la situación, pusimos en marcha una serie de reformas necesarias. Entre ellas se incluyeron la estabilización del tipo de cambio, el endurecimiento de las políticas fiscales y la contención de la inflación mediante intervenciones monetarias selectivas. Con el respaldo del Servicio Ampliado del Fondo (EFF, por sus siglas en inglés) del FMI, por valor de 7 000 millones de dólares, iniciamos mejoras estructurales en sectores críticos como la energía y la fiscalidad. En el centro de este esfuerzo se encontraba «Uraan Pakistan», un plan de transformación económica lanzado en 2024. Esta iniciativa aspira a alcanzar un crecimiento del PIB del 6 % para 2028, sostenible y impulsado por las exportaciones, mediante alianzas público-privadas, una mayor competitividad exportadora y una optimización de las finanzas públicas. Los sectores prioritarios incluyen la agricultura, la energía, los textiles, la farmacéutica y las TI.
Un componente fundamental de Uraan Pakistan es nuestra colaboración con el Banco Mundial en una iniciativa de 20 000 millones de dólares orientada a la salud, la educación, la reducción de la pobreza, la inversión y la resiliencia climática. Esta alianza transformadora aborda desafíos críticos como la desnutrición infantil, los resultados educativos y la adopción de energías limpias. Al integrar la sostenibilidad en nuestro marco de desarrollo, contribuimos a los esfuerzos mundiales por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
En julio de 2024, presentamos un presupuesto orientado a las reformas, con el ambicioso objetivo de recaudar 13 billones de rupias en ingresos, un aumento del 40 % respecto al año anterior. Estas reformas se centraron en ampliar la base impositiva, dirigiéndose a sectores con una tributación insuficiente, como la agricultura, el sector inmobiliario y el comercio, al tiempo que se aprovechaba la tecnología para mejorar el cumplimiento y la transparencia. La modernización de la Junta Federal de Ingresos (FBR) ha sido clave para agilizar la administración tributaria.
El camino de Pakistán hacia la recuperación
Hoy, la economía de Pakistán avanza por el camino de la recuperación. La inflación ha bajado al 4,1 %, y las reservas de divisas cubren ya más de dos meses de importaciones. Las exportaciones de bienes han aumentado un 7,1 %, y el sector de las TI ha crecido un impresionante 28 % interanual. El riesgo de impago de Pakistán a nivel mundial se ha reducido un 93 %, lo que indica una renovada confianza en la estabilidad fiscal del país. Inversores locales y extranjeros, entre ellos gigantes mundiales como Aramco, BYD y Samsung, están contribuyendo a este renacimiento económico, lo que refleja el potencial de Pakistán como un atractivo centro de inversión.
La cuenta corriente lleva tres meses consecutivos en superávit, y la confianza de los inversores está en un máximo de dos años. La inversión extranjera directa (IED) ha crecido un 20 % en el primer semestre del año fiscal 2025, lo que refleja una confianza renovada en la trayectoria económica de Pakistán. Iniciativas como la Cuenta Digital Roshan han atraído más de 9 000 millones de dólares en entradas de capital, mientras que las remesas han alcanzado un récord de 35 000 millones de dólares este año. Además, el mercado bursátil de Pakistán registró una rentabilidad del 87 % en dólares, lo que subraya la sólida confianza de los inversores.
A nivel internacional, se ha reconocido el progreso de Pakistán, ya que las tres principales agencias de calificación crediticia del mundo han mejorado las calificaciones soberanas del país. Moody’s revisó la perspectiva económica de Pakistán a «Positiva» en septiembre de 2024, reconociendo el impacto de nuestras medidas políticas.
Los desafíos persisten
A pesar de los importantes logros, los desafíos persisten. Para romper el ciclo de dependencia de la ayuda externa, Pakistán está abordando las ineficiencias estructurales en la recaudación de ingresos, la energía, las empresas estatales (SOE) y la privatización. Reducir el tamaño del gobierno federal, reformar las empresas estatales y fomentar un crecimiento impulsado por las exportaciones fortalecerá las fuentes internas de ingresos y reducirá la dependencia de los programas internacionales de financiación.
Se invita a las partes interesadas a nivel mundial a apoyar el camino de Pakistán invirtiendo en sectores prioritarios como la agricultura, las TI, las energías renovables, la minería y los minerales, los textiles y la confección, y la farmacéutica, aprovechando al mismo tiempo las Zonas Económicas Especiales (ZEE). Los enfoques innovadores de Pakistán en materia fiscal y de estabilización económica ofrecen valiosas lecciones para otras economías en desarrollo. Además, las alianzas en materia de resiliencia climática y desarrollo sostenible son fundamentales para avanzar en los objetivos globales compartidos.
La piedra angular de la transformación económica de Pakistán es la voluntad política y el liderazgo visionario. Este camino no consiste solo en superar desafíos, sino en aprovechar la resiliencia, la determinación y el esfuerzo colectivo. Con una fuerza laboral notable, abundantes recursos naturales y un inmenso potencial productivo, Pakistán está preparado para alcanzar nuevas cotas, contribuyendo a la estabilidad regional y al progreso económico mundial. Así veo yo a Pakistán.


