Las personas han migrado a lo largo de la historia en busca de una vida mejor, para huir de conflictos o persecuciones, o para buscar nuevas oportunidades.
El cambio climático, los conflictos, la inestabilidad política y las desigualdades económicas se encuentran entre los principales factores que impulsan a las personas a buscar medios de vida en otros lugares.
Estas son las razones por las que una migración bien gestionada puede generar, y de hecho genera, resultados económicos, sociales y culturales positivos, en beneficio de todos.
La migración es tan antigua como la propia humanidad. A lo largo de la historia, las personas han migrado en busca de una vida mejor, para huir de conflictos o buscar seguridad, o simplemente para encontrar nuevas oportunidades. Sin embargo, con la migración alcanzando cifras récord, se necesita un enfoque nuevo y más integral para abordar los complejos y multifacéticos problemas que hoy obligan a las personas a desplazarse.
Puede sorprender a algunas personas que la mayor parte de la migración sea regular, segura y ordenada, con un enfoque regional y, a menudo, directamente relacionada con el trabajo. Lo que acapara la atención en los titulares es solo una parte de la historia.
Pero también es cierto que el cambio climático, los conflictos, la inestabilidad política y las desigualdades económicas están impulsando aún más la migración, ya que las personas concluyen que tienen pocas opciones más que buscar seguridad y medios de vida en otros lugares. El impacto del cambio climático se está volviendo especialmente notable, pues actualmente provoca más nuevos desplazamientos anuales que los conflictos.
No obstante, lo cierto es que una migración bien gestionada es una solución para algunos de los desafíos más importantes del mundo.
La migración como impulsor fundamental del desarrollo
Durante siglos, la migración ha sido un impulsor fundamental del desarrollo y la prosperidad. Las remesas internacionales hacia los países de ingreso bajo y mediano ascienden actualmente a aproximadamente 670 000 millones de dólares, cifra que supera la inversión extranjera directa y en mucho a la asistencia oficial para el desarrollo destinada a esos países.
Muchas regiones, como África Oriental, están invirtiendo actualmente en marcos regionales que abarcan el comercio y la migración, porque la libre circulación de personas y bienes puede generar un crecimiento económico sostenido e inclusivo y empleo productivo.
Además, los cambios demográficos mundiales y las transformaciones económicas sustentan la necesidad de la migración. El informe de 2022 de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) Migration Matters: A Human Cause with a $20 Trillion Business Case, elaborado en colaboración con el Boston Consulting Group, reveló que 30 millones de puestos de trabajo vacantes en las 30 economías más grandes del mundo se traducen en una pérdida empresarial asombrosa de 1,3 billones de dólares al año.
El envejecimiento de la población agravará estas escaseces de mano de obra. Para 2050, se prevé que países como Japón, la República de Corea, Italia, España, Grecia y Portugal tengan casi el 40 % de su población por encima de los 65 años.
Mientras tanto, El 90 % de los 1800 millones de jóvenes de entre 10 y 24 años —la generación de jóvenes más numerosa de la historia del mundo— viven en países en desarrollo. En África, donde el 70 % de la población tiene menos de 30 años y el 40 % menos de 14, existe una escasez alarmante de oportunidades laborales. Seis de los diez países con las tasas de desempleo juvenil más altas se encuentran en África.
Los países en desarrollo necesitan un apoyo financiero sostenible y fiable de diversos sectores para impulsar su resiliencia y crecimiento. Sin embargo, otra pieza clave para resolver este desafío económico es vincular el talento disponible con las oportunidades de empleo disponibles, dondequiera que se encuentren en el mundo.
Existen algunos programas incipientes que lo hacen, como el proyecto Talent Beyond Boundaries, pero estos deben ampliarse. Además, necesitamos una inversión sostenida en el desarrollo de competencias y un mayor acceso a vías de migración.
Por qué necesitamos un mayor acceso a vías de migración
Las evidencias muestran que, si nos centramos en ampliar las vías regulares de migración, el mundo obtendría múltiples beneficios, entre ellos:
Mayor confianza pública en una migración segura, regular y digna.
Menor presión sobre los sistemas de asilo, ya que las personas tendrán más opciones para desplazarse.
Una mayor adecuación de las competencias de los migrantes a las necesidades de los países de destino.
Una menor dependencia de intermediarios ad hoc, lo que acabaría con el modelo de negocio del tráfico ilícito y la trata de personas.
Un modelo de desarrollo más sostenible que beneficia a los migrantes, a los países de origen y a los de destino.
La OIM no puede ni debe hacerlo sola. Para materializar estos beneficios, necesitamos alianzas y la participación activa de todas las partes interesadas, especialmente del sector privado, incluidos los empleadores, las agencias de contratación y las instituciones de formación.
Por su parte, la OIM garantizará la participación activa de los propios migrantes. Estamos comprometidos con dar voz a sus opiniones e incorporar sus conocimientos especializados.
Este enfoque general resuelve muchos más desafíos migratorios que depender de la aplicación coercitiva de la ley. Puede cambiar la narrativa sobre la migración, para ayudar a más personas a comprender que la migración puede generar, y de hecho genera, resultados económicos, sociales y culturales positivos.
Hay millones de personas con las competencias, el talento y la experiencia necesarios para trabajar, pero existen vías insuficientes para que puedan migrar de forma regular en busca de mayores oportunidades. La movilidad forma parte de la solución. En la OIM trabajamos constantemente para contribuir a estas soluciones, de modo que el mundo pueda aprovechar la promesa de la migración y hacer que funcione para todos.



