La creciente rivalidad y las tensiones geopolíticas, como la invasión rusa de Ucrania, ocupan ya un lugar destacado en las agendas de los equipos directivos y los consejos de administración de las empresas.
Algunas tensiones geopolíticas se están incorporando a la toma de decisiones empresariales, mientras que las imprevistas pondrán a prueba la resiliencia de los modelos de negocio.
En este artículo, líderes de 13 empresas globales señalan seis lecciones que los gobiernos pueden aplicar para ayudar a las empresas a navegar con eficacia las tensiones geopolíticas.
A diferencia de la Guerra Fría, el punto de partida de la actual oleada de rivalidad geopolítica fue un denso conjunto de vínculos comerciales transfronterizos entre los protagonistas. Las empresas con operaciones internacionales han invertido billones de dólares de capital en mercados extranjeros y gastan varias veces esa cifra en el abastecimiento a proveedores extranjeros.
Es poco probable que sea posible reducir los vínculos comerciales entre naciones sin interrumpir las operaciones empresariales, perjudicar el rendimiento financiero y, en algunos casos, dejar activos varados. El objetivo debería ser identificar la forma menos disruptiva de avanzar en fines geopolíticos legítimos y cuidadosamente seleccionados.
En el tercer trimestre de 2023 se entrevistó a directivos de 13 empresas internacionales con sede en China, Europa, Oriente Medio y América del Norte para conocer cómo reaccionaron sus compañías ante el aumento de las tensiones geopolíticas.
Cómo gestionar las relaciones comerciales en medio de las tensiones geopolíticas
Estas entrevistas sentaron las bases de seis lecciones que los gobiernos deberían tener en cuenta al gestionar las relaciones comerciales a medida que se intensifica la rivalidad geopolítica. Son las siguientes:
1. Los mensajes claros y coherentes sobre los fines y los medios geopolíticos son fundamentales
La primera lección se refiere a las señales que los gobiernos envían al sector privado. Dada la naturaleza multifacética de la geopolítica y su posible confusión con graves crisis mundiales, como la pandemia de COVID-19, no sorprende que, cuando los empresarios oyen el término geopolítica, lo interpreten de distintas maneras.
No comprender con precisión lo que significan expresiones como «reducción de riesgos» (de-risking) puede llevar a las empresas a aplazar los cambios que los gobiernos pretenden promover. Los funcionarios deberían explicar con la mayor claridad posible los vínculos entre los objetivos geopolíticos previstos, las medidas adoptadas y su justificación.
2. El cálculo sobre las medidas punitivas es diferente en un mundo multipolar
Es necesario revisar la eficacia de las medidas estatales punitivas de motivación geopolítica. En un mundo con múltiples polos de actividad económica, herramientas como las sanciones comerciales suelen ser menos eficaces que en el pasado. El notable aumento de las exportaciones de algunas naciones occidentales a los países vecinos de Rusia registrado desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022 lo demuestra.
Además, es más probable que las presiones para abandonar a rivales geopolíticos encuentren resistencia en empresas con largos periodos de recuperación de la inversión y en las que los mercados nacionales están maduros y ofrecen perspectivas de crecimiento limitadas.
Un alto directivo de un importante fabricante de productos químicos nos dijo que no podía imaginar un futuro en el que su empresa abandonara el mercado chino. Asimismo, que tan pocas empresas occidentales abandonaran el mercado ruso en 2022 y 2023 debería hacer reflexionar a los funcionarios que presionan a las empresas para que abandonen el mercado chino, mucho mayor.
Es necesario revisar el cálculo que se utiliza al decidir las sanciones. Debería otorgarse más peso a las posibles consecuencias de las contrasanciones de los gobiernos afectados y a las opciones de que disponen las empresas sancionadas. Las sanciones de ojo por ojo aumentan las primas de riesgo y con frecuencia se vuelven contra quienes las imponen.
Además, un mundo multipolar brinda a las empresas sancionadas la oportunidad de recuperarse desarrollando nuevas fuentes de ingresos en mercados desatendidos y abasteciéndose de componentes y tecnologías necesarios en nuevos lugares.
3. A medida que los Estados endurecen las sanciones, el régimen resultante debe seguir siendo coherente
Debería prestarse mayor atención a la coherencia de los regímenes de sanciones a medida que se desarrollan con el tiempo. Cuantos más objetivos tenga un régimen de sanciones, mayor es la probabilidad de que una sucesión de paquetes de sanciones contenga medidas que se contrarresten entre sí.
Por ejemplo, una consecuencia presumiblemente no deseada de las prohibiciones europeas a las empresas de servicios profesionales que contratan con filiales occidentales que operan en Rusia es que la salida de estas últimas se retrasa aún más y se vuelve más costosa.
A veces los objetivos también entran en conflicto: la presión sobre las empresas occidentales para que abandonen Rusia va en contra del objetivo de privar al Kremlin de ingresos para mantener sus operaciones militares en Ucrania. Esto se debe a que las filiales de los países occidentales sancionadores deben pagar cuantiosas «contribuciones voluntarias» al gobierno ruso para acelerar su salida del mercado ruso. Los regímenes de sanciones deberían revisarse periódicamente para garantizar que sean coherentes y sigan siendo eficaces.
4. Compensar el perjuicio causado a la competitividad por las medidas punitivas
Varios entrevistados pidieron a los funcionarios que comprendan mejor las cargas que las medidas geopolíticas punitivas imponen a las empresas internacionales. Entre estas cargas se incluyen costes operativos adicionales, mayores desembolsos de inversión, un flujo de caja deteriorado, retrasos innecesarios e incertidumbre acrecentada. La incertidumbre, enemiga de la inversión empresarial, es especialmente perniciosa y tiende a ser mayor cuando las políticas cambian bruscamente.
Otro punto importante se refiere a aquellas medidas estatales que desalientan a las empresas a aprovechar determinadas ubicaciones, datos, talento y tecnologías extranjeros. Es probable que el intento de animar a las empresas a repatriar su actividad comercial encuentre más oposición cuanto más evidentes sean las deficiencias del entorno empresarial nacional. Por ello, las medidas para fomentar la relocalización deberían acompañarse de mejoras en las condiciones de la oferta de las economías nacionales.
5. Elaborar directrices de conducta empresarial responsable para las multinacionales atrapadas
Deberían reorientarse las directrices existentes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de las Naciones Unidas (ONU) sobre conducta empresarial responsable (RBC, por sus siglas en inglés).
En la medida en que las directrices actuales se refieren a zonas de conflicto, no contemplan los conflictos provocados por rivales geopolíticos. Esto expone a las empresas de dichos rivales a acusaciones de «comerciar con el enemigo», incluso si las inversiones correspondientes se realizaron en tiempos menos conflictivos.
¿Cómo mejora el Foro Económico Mundial el comercio para lograr sociedades más resilientes?
El Centro para las Regiones, el Comercio y la Geopolítica ofrece un espacio de confianza para que los líderes comprendan la evolución de la dinámica comercial, los avances regionales y la fragmentación geopolítica.
Al fomentar el diálogo entre sectores y regiones, el Centro ayuda a sus socios a navegar la incertidumbre y a explorar enfoques de cooperación para los desafíos compartidos.
Peor aún, que los rivales geopolíticos puedan introducir contramedidas que reduzcan la rentabilidad y la probabilidad de enajenar activos empresariales crea el potencial de filiales de multinacionales genuinamente atrapadas.
Es necesario articular normas razonables de conducta empresarial responsable para las filiales atrapadas. Estas normas deberían formularse en un diálogo multisectorial al que se debería invitar a contribuir a directivos empresariales con experiencia operativa en puntos geopolíticos calientes.
6. La participación del sector privado es la mejor forma de evitar la frustración
Un tema recurrente en las entrevistas fue que, si los gobiernos se toman en serio la reconfiguración de la huella comercial de las empresas, los funcionarios deben comprender mejor las estrategias que las empresas diseñaron en el pasado para aprovechar los beneficios de la globalización y los obstáculos que las medidas estatales imponen a las empresas internacionales.
Que las empresas y los gobiernos funcionen en universos paralelos es una receta para una frustración creciente en ambos lados. Limitar los riesgos a la baja para la competitividad durante una era de rivalidad geopolítica exige una mayor participación oficial con las empresas internacionales.


