La Cumbre del G7 de 2026 se celebrará en Évian-les-Bains, Francia.
Junto con los Estados miembros Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, se espera que las potencias medias desempeñen un papel clave.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo a los delegados en Davos este año que las potencias medias «deben actuar juntas» en medio de un orden mundial cambiante.
«El orden basado en reglas se está desvaneciendo», dijo Mark Carney a los delegados en Davos en enero de este año.
El primer ministro canadiense hablaba poco después de que su país hubiera cedido la Presidencia del Grupo de los Siete (G7) a Francia. Seis meses después, mientras el G7 se prepara para reunirse en Évian-les-Bains, el futuro del orden internacional parece cada vez más incierto.
En palabras de Francia al asumir la presidencia: «La economía internacional ya no es un terreno de cooperación ni siquiera de competencia feroz: se ha convertido en un espacio de confrontación, donde se busca la fuerza y la dominación mediante luchas de poder y coerción». Esto repercute directamente en la capacidad de todos los países para crecer y desarrollarse, afirma.
Carney dijo en Davos que las potencias medias deben trabajar juntas para contrarrestar este cambio y construir un mundo más cooperativo y resiliente. Francia comparte esa opinión y señala que este G7 trabajará para reducir los desequilibrios mundiales mediante el diálogo entre «importantes países emergentes o comprometidos y partes interesadas dispuestas a colaborar».
Entonces, ¿podría la cumbre convertirse en un momento decisivo para las potencias medias y su influencia en los asuntos mundiales?
¿Qué se debatirá en la Cumbre del G7 de 2026?
Cada año, la Cumbre del G7 reúne a los líderes de las siete mayores economías del mundo para debatir cuestiones económicas y políticas.
A estos encuentros anuales asisten los Estados miembros Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, con la UE como observadora; cada vez los organiza y acoge un miembro distinto.
Francia afirma que quiere aprovechar su presidencia del G7 para reavivar el «espíritu original» del grupo: convertirlo en un foro de diálogo entre las grandes potencias para abordar los desafíos económicos actuales.
La presidencia se organizará en torno a los asuntos exteriores, el desarrollo, el comercio, las finanzas, el sector digital, el medio ambiente y los asuntos internos, ámbitos que, según el país, permitirán trabajar en cuestiones como:
Resolver las principales crisis geopolíticas;
Establecer un entendimiento común de las causas de los desequilibrios macroeconómicos excesivos;
Reformar el sistema de solidaridad internacional para crear alianzas mundiales más justas y eficaces;
Asegurar las cadenas de valor;
Desarrollar herramientas digitales fiables y accesibles para todos;
Combatir los flujos ilícitos y la delincuencia organizada.
Además de la cumbre principal, decenas de grupos de trabajo se reúnen periódicamente durante todo el año para abordar estas cuestiones.
¿Está creciendo la influencia de las potencias medias?
En Davos, Carney dijo: «En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una opción: competir entre sí para ganarse el favor o unirse para crear una tercera vía con impacto.
«Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú».
No existe una definición exacta ni consensuada de qué es una potencia media. Sin embargo, a menudo se define como un Estado con una considerable influencia diplomática, económica y multilateral, y a veces también militar. Estas potencias están por debajo de las que tienen un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas —China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos—, pero aun así ejercen influencia en la política mundial.
Entre ellas figuran países del Norte Global, como Australia, Canadá y Corea del Sur, y naciones del Sur Global, como Argentina, Brasil e Indonesia.
Algunos comentaristas se preguntan si las potencias medias realmente pueden prosperar en un mundo dominado por dos superpotencias rivales.
Sin embargo, muchos analistas de política exterior afirman que las potencias medias pueden contribuir a estabilizar el orden mundial y promover la cooperación. Según el Carnegie Endowment for International Peace, pueden hacerlo tanto dentro de organizaciones formales, incluidas las Naciones Unidas, como a través de grupos que promueven la cooperación en cuestiones específicas.
Cómo ayuda el Foro a los líderes a comprender los cambios regionales, comerciales y geopolíticos
El Centro para las Regiones, el Comercio y la Geopolítica ofrece un espacio de confianza para que los líderes comprendan la evolución de las dinámicas comerciales, los acontecimientos regionales y la fragmentación geopolítica.
Al fomentar el diálogo entre sectores y regiones, el Centro ayuda a sus socios a navegar la incertidumbre y explorar enfoques cooperativos para afrontar desafíos compartidos.
Según una investigación del Institute for Economics & Peace, actualmente apenas hay diferencia entre el PIB nominal promedio de las grandes potencias y el de las potencias medias. El instituto afirma que países como los Estados del Golfo, Brasil e Indonesia, entre otros, están «ganando una influencia considerable gracias al aumento de su poder económico, el control de recursos críticos y la formación flexible de coaliciones».
En un artículo para el Foro Económico Mundial, Robert Muggah, fundador del Instituto Igarapé, afirma: «Los Estados que nunca fueron plenamente acogidos por el antiguo orden ahora tienen el peso necesario para exigir un papel más importante en la configuración de lo que viene después».
Muggah afirma que la cooperación se organizará cada vez más mediante coaliciones superpuestas de valores e intereses, en lugar de un consenso universal único. Las grandes potencias seguirán «siendo las más importantes», pero las potencias medias «importan más que antes».
Incluso se ha sugerido que las potencias medias con ideas afines podrían formar un grupo «M10» para alcanzar un consenso sobre cuestiones como la sostenibilidad y la igualdad.
¿Qué papel podrían desempeñar las potencias medias en la Cumbre del G7?
Además de los siete miembros del G7, otras potencias medias participan en el trabajo y los debates del grupo.
Durante la presidencia canadiense de 2025, por ejemplo, se invitó a Australia, Brasil, los Emiratos Árabes Unidos, India, México, Corea del Sur, Arabia Saudí, Sudáfrica y Ucrania a la Cumbre.
Los investigadores han demostrado que las coaliciones de Estados con ideas afines que colaboran en torno a intereses específicos pueden ofrecer un mecanismo para que las potencias medias influyan en los acuerdos internacionales. Dado que Francia ha señalado su intención de incluir a un grupo más amplio de naciones en debates clave, las potencias medias pueden ayudar a salvar la brecha entre el G7 y el resto del mundo si se coordinan en cuestiones como el comercio, el desarrollo, las cadenas de suministro, la gobernanza digital y otros temas.
Quizá no sustituyan a las grandes potencias en un sistema fragmentado, pero están llamadas a desempeñar un papel cada vez más importante.


