Tras la crisis financiera de 2008, nos hicimos una y otra vez la misma pregunta: ¿por qué no vimos venir lo que sucedió?
Sacudió la economía mundial y amenazó con destruir los sistemas financieros de los que dependemos. Diez años después, algunos países aún están recogiendo los pedazos.
Informe de Riesgos Globales 2018 del Foro Económico Mundialafirma que, en nuestro mundo cada vez más complejo e interconectado, este tipo de impacto podría volverse más probable.
Impactos futuros
El informe analiza 10 posibles impactos futuros, como la escasez de alimentos, la extinción de los peces, los fallos tecnológicos y otra crisis financiera.
1. Alimentos insuficientes para todos

Los fenómenos meteorológicos extremos se están volviendo una imagen demasiado habitual. Las sequías, los huracanes y las inundaciones tienen un gran impacto en la cadena mundial de suministro de alimentos. La reducción del rendimiento de los cultivos provoca un aumento de los precios de los alimentos y afecta a quienes ya tienen dificultades para alimentarse.
El informe sostiene que, si un fenómeno meteorológico extremo coincidiera con la inestabilidad política existente o con una enfermedad de los cultivos, podríamos ver estallar una grave crisis alimentaria de la noche a la mañana.
Este escenario se ve agravado por los «puntos de estrangulamiento» inherentes a la cadena mundial de suministro. Se trata de los tramos de la cadena por los que circula un gran volumen del comercio. La interrupción de cualquiera de ellos podría provocar escasez inmediata y alzas de precios en todo el mundo, lo que a su vez causaría crisis políticas y económicas y, en última instancia, conflictos.
Entre las medidas que podrían ayudar están aumentar la diversidad de los cultivos y someter a pruebas de resistencia los puntos de estrangulamiento, así como otras vulnerabilidades.
2. Los algoritmos desconectan internet

La mayoría de los temores sobre la inteligencia artificial (IA) suelen centrarse en los robots asesinos o en la automatización de la fuerza laboral.
Pero este informe plantea otro escenario: algoritmos de bajo nivel —o lo que los autores llaman «malas hierbas de IA»— que van asfixiando internet poco a poco.
A medida que dependamos más de códigos capaces de escribir su propio código (la esencia de la IA), perderemos la capacidad de rastrearlos y controlarlos. El mundo depende mucho de internet; la interrupción sería enorme, afirma el informe.
Entre las soluciones propuestas figura desarrollar normas, regulaciones y estructuras de gobernanza para la IA: «sin un marco regulatorio sólido y exigible, existe el riesgo de que, en la práctica, los seres humanos queden desplazados de internet por la proliferación de la IA», afirma el informe.
3. El fin del comercio tal como lo conocemos

El Brexit, Trump y las políticas proteccionistas están socavando la globalización tal como la conocemos. Como resultado, las instituciones concebidas para resolver disputas comerciales se han debilitado.
El informe sostiene que la persistente ofensiva contra la globalización podría llevar a que se incumplan abiertamente las normas multilaterales.
Quienes ocupan posiciones más avanzadas en la cadena de valor podrían entonces tomar represalias y, antes de que nos demos cuenta, el mundo tendría que hacer frente a disputas comerciales que se propagan con rapidez.
La actividad económica, la producción y el empleo podrían verse perjudicados. Pero estos efectos repercutirían mucho más en algunas personas y alimentarían un descontento aún mayor.
«Sea cual sea la posición definitiva que se adopte sobre el comercio mundial —sostiene el informe—, una mayor deliberación y la creación de consensos reforzarían su legitimidad».
4. La democracia se resquebraja

La democracia está sometida a una gran presión. La polarización política podría agravarse, distanciando aún más a las personas en términos ideológicos y reduciendo el margen para llegar a acuerdos. En el peor de los casos, el debate político podría ser reemplazado por el uso de la fuerza. Quienes estén en la oposición podrían entonces tomar las armas, una situación especialmente preocupante en zonas donde es fácil acceder a ellas o que tienen un historial de violencia política.
Cuanto más se haga para reforzar la resiliencia y la capacidad de respuesta de las instituciones democráticas, menos probable será que cedan ante la presión. «También debemos comprender mejor las fracturas democráticas que actualmente están provocando la economía, las redes sociales y los cambios en los patrones de identidad nacional», afirma el informe.
5. La extinción de los peces

Otra gran amenaza que plantea la IA es el aumento de la pesca ilegal mediante el uso de barcos no tripulados.
Los barcos no tripulados podrían agotar las poblaciones de peces y perjudicar irreversiblemente a las comunidades que dependen de ellas, además de provocar inestabilidad política si se adentran en aguas nacionales. Las medidas de represalia de los países podrían generar tensiones diplomáticas o militares.
Como posibles soluciones, el informe señala medidas específicas, como el uso de marcadores genéticos para rastrear los peces a lo largo de la cadena de suministro y una mejor vigilancia de las embarcaciones, así como nuevas normas e instituciones de gobernanza mundial, especialmente las centradas en estas tecnologías emergentes.
6. Otra crisis financiera mundial

El informe expresa su preocupación de que otra crisis financiera supere nuestra capacidad para afrontarla. Aunque en la última crisis financiera se evitó el colapso sistémico, quizá no tengamos tanta suerte si vuelve a ocurrir. Un impacto similar podría empujar a países, regiones o incluso al mundo entero al borde del abismo y sumirlos en un periodo de caos.
«Si los sistemas financieros caen, las economías y sociedades contemporáneas no pueden funcionar. El dinero dejaría de circular. No se pagarían los salarios. Las cadenas de suministro se desmoronarían. La escasez empezaría a generalizarse y amenazaría con trastocar el orden político y social», advierte el informe.
Se puede hacer más para reforzar la resiliencia del sistema financiero, y debemos plantearnos cambiar radicalmente el funcionamiento del sistema bancario. Pero las sociedades también podrían prepararse de forma más activa para los peores escenarios.
7. El auge imparable de la desigualdad

La investigación científica sobre bioingeniería y fármacos que mejoran la cognición está en sus inicios, aunque no por mucho tiempo. Esta vía de experimentación podría aportarnos muchos beneficios, pero también podría perjudicarnos.
Por ejemplo, las mejoras tecnológicas o basadas en fármacos son caras y solo beneficiarían a los ricos.
Cada país podría adoptar enfoques muy diferentes respecto a su uso, lo que daría lugar al «turismo de mejora».
También podrían ampliar la desigualdad, ya profundamente arraigada en nuestro mundo. Esto podría desencadenar inestabilidad social y conflictos entre quienes tienen y quienes no tienen.
Sería imposible controlar quién puede tomar fármacos de mejora, y podría haber efectos secundarios imprevistos que desencadenaran una grave crisis de salud pública.
Una regulación temprana y adecuada de las tecnologías de mejora podría tener más éxito que una prohibición total. Y si se demuestra que son beneficiosas, habría motivos para garantizar el acceso universal, como ocurre hoy con las vacunas, afirma el informe.
8. Guerra sin reglas
La guerra del siglo XXI no implicará armas de fuego ni bombas, sino ciberataques a gran escala, sostiene el informe.
Si un ciberataque comprometiera los sistemas de infraestructura crítica de un país y provocara la interrupción de servicios esenciales y la pérdida de vidas, el Gobierno sufriría una enorme presión para tomar represalias. ¿Y si atacara al responsable equivocado? Es imposible saber adónde podrían conducir esas represalias.
Los Gobiernos deben establecer normas y protocolos acordados para la ciberguerra, como los que existen hoy para la guerra convencional. Esto ayudaría a evitar que los conflictos estallaran por error.
9. ¿Quiénes somos?

El informe sostiene que nuestra necesidad de identidad nacional y autodeterminación ya está provocando violencia e inestabilidad constitucional. A veces, las potencias extranjeras pueden intervenir y agravar el problema.
La expulsión de minorías étnicas o religiosas por parte de los Estados, los intentos de las minorías nacionales por obtener la independencia y la decisión de los Estados nación de liberarse de las restricciones internacionales a su soberanía son ejemplos de ello.
Una mayor promoción y protección de los derechos culturales y políticos iguales dentro de los Estados contribuiría a rebajar las tensiones en torno a la identidad nacional. También ayudaría estrechar los lazos económicos y de otro tipo entre Estados que comparten fronteras disputadas, sugiere el informe.
10. La fragmentación de internet
Si los ciberataques se vuelven más probables, podrían acabar fragmentando internet.
Los países podrían levantar muros digitales para protegerse. Pero quizá no sea ese el único motivo. Los Gobiernos también podrían hacerlo por proteccionismo económico, divergencias regulatorias, censura o represión. Si sintieran que están perdiendo poder frente a las empresas globales en línea, también podrían intentar controlar internet.
Se levantaría una barrera al flujo de contenidos y transacciones. Los avances tecnológicos se ralentizarían. Aunque algunos podrían acogerlo con satisfacción, otros no. Es probable que hubiera muchas formas ilegales de eludir las restricciones.
Quizá lo más preocupante sea que probablemente aumentarían las violaciones de los derechos humanos al revertirse los avances en la vigilancia internacional.
El diálogo continuo entre los Gobiernos y las empresas tecnológicas ayudaría a garantizar que las tecnologías basadas en internet se desarrollen en un contexto políticamente sostenible de valores compartidos y responsabilidades acordadas, sugiere el informe.
El informe presenta 10 posibles colapsos de este tipo como motivo de reflexión, no como predicciones, y plantea la pregunta: ¿Qué impactos podrían transformar radicalmente tu mundo?
Para dar tu opinión sobre este tema, envía una preguntapara que un líder mundial la responda en Davos.


