Esta profesión afecta la vida de todos nosotros

People try to commute to New York at the Hoboken Terminal in New Jersey, U.S. July 10, 2017.
‘Governments around the world are full of civil servants doing groundbreaking work that no one ever hears about - not even other civil servants.’Image: REUTERS/Eduardo Munoz
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Probablemente no te des cuenta de cuánto influye en tu vida la forma de trabajar de los funcionarios públicos.

Al desempeñar su trabajo, tienen mucho poder para influir en tu vida cotidiana: ¿se construye la nueva escuela en tu calle o en la de otra persona?; ¿construye tu ciudad un parque en tu barrio o una autopista?; ¿es barata o cara la electricidad?; ¿está limpio o contaminado el aire?; ¿es cómodo o frustrante tu desplazamiento?; ¿abundan o escasean tus oportunidades laborales?

Y ¿cómo toman esas decisiones estas personas, que no son más omniscientes que tú o que yo? En Apoliticalencuestamos a 7.000 para averiguarlo. Lo hicimos creando un divertido cuestionario al estilo de BuzzFeed que preguntaba: ¿qué tipo de funcionario público eres: un experto, un innovador, un director o un héroe anónimo? Aún puedes hacer la prueba aquí.

Incluimos algunas preguntas cruciales, como esta:

Image: Apolitical

El resultado está claro: con diferencia, la mayoría cree que el único cambio que mejoraría su trabajo sería tener más contacto con personas que hacen cosas innovadoras.

¿Por qué? Porque los gobiernos de todo el mundo están llenos de funcionarios públicos que realizan un trabajo pionero del que nadie se entera, ni siquiera otros funcionarios públicos.

Y ¿por qué debería importarte, como ciudadano de a pie que sigue con sus asuntos, lo que saben los funcionarios públicos? Un ejemplo:

Existe una forma de reducir el número de personas que mueren en accidentes de tráfico llamada Visión Cero. Es un conjunto de políticas que, en su conjunto, ha reducido el número de muertes en Nueva York a su nivel más bajo desde antes de la Primera Guerra Mundial, pese a que la población casi se ha duplicado.

Ahora se está adoptando en todo Estados Unidos y en todo el mundo. Pero en realidad se inventó en Suecia hace 20 años. ¡20 años! En 1997 la gente todavía se preguntaba qué era la «autopista de la información», y faltaban dos años para que se inventara la BlackBerry, por no hablar del iPhone. Y durante todo ese tiempo, antes de que los funcionarios públicos de Nueva York conocieran Visión Cero, los neoyorquinos seguían muriendo innecesariamente en las calles de la ciudad.

Así que, sin ánimo de exagerar, si no quieres que te aplaste un camión o que te atropellen en una intersección peligrosa, por eso debería importarte lo que conocen los funcionarios públicos.

Por cierto, Visión Cero llegó a Nueva York únicamente gracias a un hombre llamado Steve Hindy, un cervecero de Brooklyn. Después de que su hijo muriera en un accidente de bicicleta en el puente de Manhattan en 2007, casualmente viajó a Suecia por negocios y regresó con la idea.

Resulta sorprendentemente difícil que los funcionarios públicos conozcan las soluciones ingeniosas que inventan sus colegas de otros países. Incluso les resulta sorprendentemente difícil recibir consejos de personas que ya han pasado por una situación similar. Echa un vistazo al siguiente resultado.

En nuestro cuestionario preguntamos a quién suelen acudir actualmente los funcionarios públicos en busca de ayuda cuando toman decisiones políticas importantes, costosas y de gran alcance, con consecuencias a largo plazo para el resto de nosotros. Respondieron:

Image: Apolitical

En la actualidad, solo el 13 % acude a sus colegas en busca de ayuda, aunque estos hayan trabajado en problemas muy similares desde una perspectiva muy parecida. Es el mismo porcentaje que el de quienes básicamente se guían por su instinto: difícilmente es la base empírica sobre la que querríamos que actuaran nuestros gobiernos.

Y, sin embargo, no es difícil averiguar qué piensan los demás sobre las cosas. Todos usamos con facilidad plataformas que nos permiten hacerlo. En Amazon puedes ver qué libros consideran buenos otras personas; en TripAdvisor, qué hoteles les gustan en Tailandia; en Instagram, qué gatos se parecen más a Hitler.

Es absurdo que puedas averiguar qué colchones son incómodos en Kho Pha Ngan, pero que los funcionarios públicos no puedan preguntar a sus colegas cómo abordar problemas que afectan literalmente a todas las personas del planeta.

Y no es que no quieran colaborar. Fíjate en este resultado:

Image: Apolitical

Alrededor del 95 % cree que colaborar es útil. Y una enorme mayoría prefiere, por encima de todo, escuchar a otras personas en lugar de difundir sus propias buenas ideas.

Por si te preguntas por qué tengo tanto que decir sobre esto, es porque trabajo para Apolitical, que ha creado una plataforma para que los funcionarios públicos puedan hacer estas cosas. Combina artículos sobre trabajos pioneros con una red de profesionales destacados de todo el mundo.

Contamos con el respaldo de los gobiernos del Reino Unido y Australia, la Unión Europea y grandes organizaciones internacionales como UNICEF. También colaboramos con instituciones de primer nivel, como el Banco Mundial y la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard, para reunir a las mejores personas e ideas. Si te interesa lo que hacemos, descúbrelo aquí.

Pero, como digo, a todos nos interesa que los funcionarios públicos conecten entre sí. Si tú no formas parte del gobierno, ¿qué puedes hacer?

Yo sugeriría darles un respiro de vez en cuando. Casi todo lo que oímos sobre el gobierno tiene que ver con cosas que salen mal: errores, problemas, despilfarro e incompetencia. Y eso impide que las buenas ideas reciban atención.

Nuestras democracias están siendo atacadas desde muchos frentes en este momento, sobre todo por la extendida percepción de que el gobierno es algo malo. Si queremos desplazamientos cómodos, aire limpio y niños sanos, tenemos que empezar a prestar atención a lo que funciona.

Basado en un artículo publicado originalmente en Apolitical.

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