Al iniciar su segundo mandato, el presidente de EE. UU., Trump, ha anunciado cambios que afectarán a la acción climática, la economía mundial y el comercio internacional.
Los expertos creen que Trump podría contribuir a poner fin a importantes conflictos, pero afirman que quizá le resulte difícil combinar los aranceles con una agenda nacional que incluya reducir el coste de la vida.
Mientras el presidente de EE. UU. sigue exponiendo sus planes, está claro que el mundo podría ser muy distinto dentro de un año, dijeron expertos en la Reunión Anual 2025 de Davos.
Menos de 24 horas después de que Donald Trump jurara el cargo como 47.º presidente de Estados Unidos, un panel de expertos reunido en la Reunión Anual 2025 en Davos (Suiza) debatió cómo la reacción mundial ante el nuevo presidente abarca desde el entusiasmo hasta el temor.
En efecto, el presidente Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas acordes con sus promesas de campaña nada más asumir el cargo. Sus planes abarcan desde la inmigración hasta el clima y la diversidad. Ya se han presentado impugnaciones judiciales contra algunos de los cambios de política más ambiciosos, como poner fin a la ciudadanía por nacimiento, lo que pone de manifiesto el carácter divisivo de muchos de los planes de la nueva administración.
La Reunión Anual 2025 congrega a líderes mundiales para abordar desafíos clave, tanto mundiales como regionales. Entre ellos figuran responder a las crisis geopolíticas, impulsar el crecimiento para mejorar el nivel de vida y encauzar una transición energética justa e inclusiva. Los expertos reunidos para el 47.ª presidencia de EE. UU.: primeras reflexiones coincidieron en que, tanto si temen como si les entusiasma la posibilidad de un segundo mandato de Trump, las personas deben ser conscientes de que supone un cambio significativo en el orden económico mundial de posguerra. De hecho, «cambio de ambiente» fue la expresión que Allison Schrager, investigadora sénior del Manhattan Institute for Policy Research, utilizó para describir el día de la investidura de Trump.

Según los panelistas, los ambiciosos cambios de política de la nueva administración afectarán tanto a los intereses nacionales como a los internacionales, pero, sobre todo, el éxito electoral de Trump demuestra hasta qué punto la gente estaba descontenta con la clase política anterior. «Está ocurriendo algo nuevo y extraño», dijo Graham Allison, profesor Douglas Dillon de Gobierno en la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard. El hecho de que Trump haya protagonizado «el mayor regreso de la historia política» significa que el nuevo presidente de EE. UU. «cree que puede hacer cualquier cosa», afirmó.
Entonces, ¿qué significará esto para los principales asuntos del momento, desde los conflictos en Oriente Medio y Ucrania hasta las relaciones con China y la UE?
La evolución de las relaciones entre China y EE. UU.
Según Schrager, a falta de anunciarse detalles importantes del programa de aranceles prometido por Trump, su política económica sigue en fase de «esperar y ver». Sin embargo, cree que su primer paso respecto a China probablemente tendrá que ver con los aranceles: tanto mantener las medidas de la era Biden como implantar otras nuevas. Dijo que su propuesta anterior de aplicar un arancel del 60 % a los productos procedentes de China probablemente servirá como punto de partida para la negociación.
De hecho, se cierne una guerra comercial entre China y EE. UU., advirtió Ian Bremmer, presidente y fundador de Eurasia Group. Dijo que las relaciones entre ambos países se han estabilizado recientemente gracias a «enormes esfuerzos» realizados a través de una compleja red de relaciones bilaterales, pero añadió: «Llegar a un acuerdo con China exigirá un nivel de ejecución o aplicación mucho más complejo, que abarque a la administración Trump, además del Partido Republicano y el Congreso».
Por ello, en los próximos meses se producirá un cambio drástico en la relación entre EE. UU. y China. «Ese es el único [asunto] de política exterior al que todo el mundo debería prestar atención», dijo Bremmer. Sin embargo, los panelistas discreparon sobre si la relación entre ambos países será mejor o peor dentro de un año.
En cualquier caso, Allison dijo que China podría desempeñar un papel en el plan de Trump para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. Según predijo, el conflicto podría terminar en tan solo seis meses, con un acuerdo «más o menos a lo largo de la línea de división actual». Trump quiere ser «no solo un negociador, sino un negociador internacional que sea un pacificador», dijo Allison. Añadió que, aunque un acuerdo podría incluir sanciones contra Rusia, cualquier pacto respaldado por Trump y el presidente chino, Xi Jinping, probablemente obtendría la cooperación de Putin.
Por otra parte, el acuerdo de paz para Oriente Medio alcanzado días antes de la investidura de Trump quizá no conduzca a una paz duradera en la región. Walter Mead, titular de la cátedra Ravenel B. Curry III de estrategia y liderazgo político en el Hudson Institute, explicó que las relaciones en la región han experimentado un cambio de paradigma, en particular con respecto a Irán, pero que eso no necesariamente se traducirá en el fin duradero del conflicto. «La paz en Oriente Medio sigue siendo un sueño hermoso, pero quizá lejano», dijo Mead.
Asuntos internos
Trump también se ha comprometido a hacer frente a las presiones económicas en el país, incluida la promesa de combatir la inflación y reducir el coste de la vida para los ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, sus amplios planes arancelarios podrían complicar ese objetivo.
Según Schrager, los aranceles aplicados a productos de países como Canadá, México y China probablemente encarecerían los precios para los consumidores, al menos al principio. También sostuvo que el mundo podría estar experimentando un nuevo «equilibrio» de la inflación, que a partir de ahora podría estabilizarse en el 2,5 % o el 3 %. Esto elevaría los rendimientos de los bonos y aumentaría los costes de endeudamiento de gobiernos como el de EE. UU.
Por otra parte, según Allison, el gabinete de Trump, compuesto por multimillonarios hechos a sí mismos podría ser el equipo idóneo para afrontar estos problemas. Sumados a los esfuerzos por reducir la regulación en ámbitos como la diversidad y el clima —por ejemplo, Trump ya está allanando el camino para aumentar la producción energética nacional—, estos factores entusiasman a muchas empresas ante la posibilidad de un entorno más favorable para el crecimiento.
Sin embargo, Bremmer advirtió que EE. UU. sigue estando políticamente polarizado. Dijo que Trump no debería ser tratado como «otro presidente; no lo es», añadió. «Es muy inusual que una persona no se preocupe en absoluto por el Estado de derecho ni se vea limitada por él», dijo Bremmer. «Muchos encontraremos la manera de seguir adelante, pero eso no significa que sea normal».
Una nueva normalidad política
Del mismo modo, los panelistas coincidieron en que el cambio de postura de Trump sobre la prohibición de la red social TikTok y el reciente lanzamiento de su criptomoneda desde luego no son señales de que la política estadounidense siga como siempre. Además, estas decisiones muestran que Trump es consciente de que la tecnología también está impulsando el cambio en todo el mundo. Según Mead, ya no es válido suponer que «mañana será como hoy». En el pasado, el cambio se producía de forma gradual, pero el ritmo se está acelerando, sobre todo debido a la transformación tecnológica que afecta a la economía mundial.
«En esencia, estamos presenciando algo tan trascendental como la revolución industrial, pero, en lugar de extenderse a lo largo de varias generaciones, está ocurriendo en un plazo mucho más breve», dijo Mead. «Y mientras la revolución industrial comenzó en unos pocos lugares y se extendió gradualmente por el mundo, la era de la información ha avanzado mucho más deprisa». Ahora, los gobiernos de todo el mundo deben afrontar un cambio enorme en las expectativas del público respecto a cuestiones como la economía y las instituciones sociales.
A medida que la administración Trump vaya exponiendo en las próximas semanas sus planes para los próximos cuatro años, se harán más evidentes las consecuencias tanto para EE. UU. como para el resto del mundo. Por ahora, sin embargo, los panelistas coinciden en que el segundo mandato de Trump marca el comienzo de una era política muy nueva y distinta para el mundo entero.
Vea a continuación la sesión completa «47.ª presidencia de EE. UU.: primeras reflexiones»:


