La Reunión Anual 2025 del Foro Económico Mundial se celebra del 20 al 24 de enero en Davos, Suiza.
Cerca de 3.000 participantes de más de 130 países asisten al encuentro, entre ellos David Rubenstein.
Conversamos con Rubenstein sobre la democracia, la economía mundial y qué podemos esperar en 2025. Esto es lo que dijo.
El año pasado fue decisivo para la democracia y la economía mundial. Este año, la evolución geopolítica y geoeconómica parece igual de significativa, mientras nuevos gobiernos asumen el poder, la inteligencia artificial transforma los lugares de trabajo y persisten importantes conflictos.
En este contexto de incertidumbre y cambio, miles de responsables de la toma de decisiones de todo el mundo se reúnen en Davos, Suiza, para la 54.ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial. Uno de los participantes es David Rubenstein, copresidente de Carlyle Group.
Al comenzar los actos en Davos —y mientras el presidente de Estados Unidos, Trump, se preparaba para prestar juramento por segunda vez—, conversamos con Rubenstein sobre la democracia, la economía mundial y qué esperar en 2025. Esto es lo que dijo.
¿Hacia dónde se dirige la democracia mundial?
El mundo está polarizado entre países que valoran la democracia y países que no la valoran. Y, obviamente, dentro de los propios países también hay divisiones entre quienes valoran la democracia y quienes no.
En Estados Unidos hemos visto un regreso político como nunca antes. En Europa también hemos visto cambios enormes... Canadá pronto tendrá un nuevo gobierno. México tiene un nuevo gobierno. Argentina tiene un nuevo gobierno.
Así que ahora mismo hay muchos cambios en el mundo, y la democracia tiene que esforzarse más para que la gente entienda de qué se trata y por qué ofrece ciertos beneficios.
Creo que tenemos que explicar mejor por qué permitir que la gente vote y exprese sus opiniones, y garantizar la libertad y la igualdad de oportunidades, son buenos valores. Y creo que eso será más difícil en el futuro, porque mucha gente en todo el mundo no comparte esas ideas. Si uno cree en la democracia, tiene que trabajar duro para defenderla.
¿Cree que el giro hacia el populismo mundial es un problema?
El populismo no es antidemocrático, porque refleja lo que la gente quiere, suponiendo, claro, que haya elecciones justas. Creo que el populismo sí refleja que existe frustración por algunas cosas que han ocurrido en ciertas democracias.
Así que creo que el aumento del populismo en Estados Unidos y Europa es algo que debería hacer reflexionar a la gente. Pero quienes apoyan la democracia deberían decir: «Si la gente no está contenta con lo que hacen, deberían probar algo diferente».
¿Qué aspecto tendrá Estados Unidos dentro de 30 años?
Creo que es demasiado difícil predecir dónde estará el mundo dentro de 30 años. La tecnología cambiará muchísimo, al igual que las personas.
Hace treinta años, en 1995, el mundo apenas empezaba a experimentar con internet. No teníamos televisión en streaming. No teníamos muchas de las cosas que tenemos ahora. La inteligencia artificial era apenas una idea en la mente de alguien. No había empresas privadas que exploraran el espacio.
Así que es demasiado difícil predecir cómo será el mundo dentro de 30 años. Pero está claro que la tecnología avanzará mucho más de lo que quizá imaginábamos en 1995.
Ahora mismo, Estados Unidos parece ocupar una posición bastante dominante, sin duda en el mundo occidental. Tras la crisis económica de 2007/08 y la COVID-19, Estados Unidos ha avanzado y ha superado a Europa en crecimiento económico, estabilidad financiera y, diría yo, desarrollo tecnológico.
¿Será la tecnología el motor del orden geopolítico?
Al intentar predecir el futuro, la gente suele extrapolar a partir del pasado reciente. Es fácil decir: bueno, la tecnología ha sido dominante en los últimos 10 años y ha cambiado el mundo, así que también lo cambiará en los próximos 10 años.
Pero lo único que sabemos con certeza por la historia mundial es que las cosas cambian de maneras que la gente no prevé. Así que no puedo decirles con certeza que la tecnología tendrá en la economía mundial tanto peso como tiene hoy. Pero está claro que la tecnología sigue avanzando, y creo que las empresas y los países que no reconozcan cómo está cambiándolo todo se quedarán atrás.
¿Qué lecciones pueden sacar de la historia los líderes de Estados Unidos?
Las civilizaciones surgen y desaparecen. No está garantizado que Estados Unidos siga siendo un país dominante dentro de 100 años. Por ejemplo, Estados Unidos no fue un país dominante hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
Estados Unidos cuenta con muchas ventajas financieras, tecnológicas y culturales... pero, además, tiene la única moneda de reserva del mundo, y es poco frecuente que haya una sola moneda de reserva a la vez.
Mientras Estados Unidos tenga la única moneda de reserva del mundo, sus problemas económicos no serán tan graves como algunos creen que podrían ser debido a nuestros déficits y nuestra deuda. Pero si desaparece nuestra moneda de reserva y se pierde ese estatus, la deuda y el déficit que tenemos serán verdaderos desafíos.
Creo que las dos lecciones principales que los líderes estadounidenses deben aprender del pasado son, primero, que no está garantizado que seamos líderes en todos los ámbitos del mundo para siempre y, segundo, que debemos escuchar lo que piensan otros países y hacerlo con atención.
Es importante escuchar lo que dicen los demás, porque, si no lo haces, no tendrás una idea de hacia dónde se dirige el mundo. Y Estados Unidos debería saber escuchar.
¿Hacia dónde se dirige la economía mundial?
Creo que la economía mundial está ahora en una situación razonable, pero el mayor desafío es reparar los daños causados por las guerras.
Ojalá las guerras... terminen en un futuro próximo y ojalá no estallen más guerras en un futuro previsible. No hay límite a lo que la humanidad puede lograr si trabaja unida y en paz.


